2025: fecha límite para evitar una castástrofe climática según la OMS

La ONU ha puesto un ultimátum: si no reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de combustibles fósiles antes de 2025, será imposible lograr que la temperatura global no supere los 1,5 grados y no se podrá evitar el desastre climático.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

2025: fecha límite para evitar una castástrofe climática según la OMS
iStock by Getty Images

"Estamos en una autopista hacia el desastre climático", alerta la ONU. Y nos queda muy poco tiempo para arreglar lo que llevamos décadas haciendo mal.

El último informe de los científicos del IPCC (Panel de Expertos sobre Cambio Climático) de Naciones Unidas sitúa el año 2025 como fecha límite para evitar la catástrofe climática de la que llevan tiempo alertando.

Es literalmente un ultimátum ya que consideran que a partir de 2025 será imposible alcanzar el objetivo de que el aumento de la temperatura global no supere los 1,5 grados.

¿HACIA EL DESASTRE CLIMÁTICO?

Grandes ciudades bajo el agua, olas sin precedentes, tempestades, sequía, extinción de millones de plantas y animales... Las Naciones Unidas alertan que si no cambian las políticas energéticas actuales esto es lo que nos espera.

Entre las medidas concretas que aconsejan está la reducción de un 60% del consumo global de petróleo y un 45% el de gas.

También fijan la necesidad de reducir un 43% las emisiones de gases y un 33% las de metano antes de 2030. Las alternativas que proponen son las siguientes:

  • Apostar por las energías renovables.
  • Electrificar todo el transporte.
  • Impulsar el hidrógeno verde o los biocombustibles.
  • Reconvertir los procesos industriales para potenciar el reciclaje y la eficiencia de los materiales.

Contaminación y riesgo cardiovascular

Tanto la ONU como la Organización Mundial de la Salud alertan que prácticamente toda la población mundial está expuesta a niveles de contaminación perjudiciales para la salud.

La contaminación es un factor de riesgo cardiovascular reconocido que causa más muertes a nivel cardiovascular que el colesterol alto, el sobrepeso o el sedentarismo.

  • Se calcula que el 31% de las muertes cardiovasculares se podrían evitar si pudiéramos eliminar los contaminantes ambientales, según la Organización Mundial de la Salud.
  • Las partículas contaminantes del aire que respiramos pasan a la sangre traspasando los alveolos y de allí al resto de órganos y tejidos.

Según la OMS, entre los compuestos químicos de mayor riesgo para la salud pública están, además de la polución del aire (las partículas finas y el dióxido de nitrógeno), el amianto, el arsénico, el benceno, el cadmio, la dioxina, el fluoruro, el mercurio, los pesticidas y el plomo.

Más muertes por el calentamiento global

El cambio climático nos trae otra amenaza para el planeta y para nuestra salud: las olas de calor. De hecho, 1 de cada 3 muertes relacionadas con el calor se deben al calentamiento global.

Cuando hablamos de calentamiento global nos referimos al aumento de la temperatura del planeta, provocada sobre todo por la emisión de gases de efecto invernadero.

Estos gases como el dióxido de nitrógeno y el metano se generan en buena parte durante la combustión de combustibles fósiles como el petróleo o el carbón, y provocan que la Tierra retenga más calor.

Así pues, lejos de ralentizarse, el calentamiento global avanza a pasos de gigante. Por eso la ONU reclama optar de verdad por las energías renovables y reducir el consumo de petróleo y gas.

Cambios en el estilo de vida

El secretario general de la ONU Antonio Guterres alerta que el último informe de Naciones Unidas no "es una ficción ni una exageración, es un ultimátum".

"Es el archivo de la vergüenza, que recoge cómo los compromisos vacíos nos han llevado hacia un mundo inhabitable", subraya Guterres, que es muy crítico con "algunos gobiernos y líderes económicos que están mintiendo porque dicen una cosa pero hacen otra".

Al margen de la actuación de los gobiernos, ¿qué puede hacer el ciudadano? Un informe realizado por la Universidad de Leeds apunta varios cambios en el estilo de vida de los habitantes de las grandes ciudades que ayudarían a reducir la emisiones de gases de efecto invernadero y que la temperatura media del planeta no superara los 1,5º C:

  • Comer menos carne: Un 13% de las emisiones proceden de lo que comemos; y un 75% de esas emisiones provienen de los alimentos de origen animal.
  • Comprar menos ropa: Si compráramos solo 8 prendas al año se reducirían casi un 50% las emisiones derivadas del consumo de textil en las ciudades.
  • Menos coches: 190 vehículos por cada mil habitantes en una ciudad y coches que nos duraran 20 años es el consejo para frenar el cambio climático. Y, por supuesto, cambiar a coches eléctricos.
  • Menos vuelos: Un vuelo de ida y vuelta de corta distancia (menos de 1.500 km) cada dos años por persona es la recomendación de los expertos de la Universidad de Leeds que han elaborado el informe.
  • Aparatos electrónicos que duren más: Nos deberían durar una media de 7 años.