Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Casi un 50% de las adolescentes quiere perder peso
iStock by Getty Images

La preocupación por el físico afecta a edades cada vez más tempranas. Aumentan los adolescentes –sobre todo chicas– entre 12 y 16 años que quieren adelgazar o que han hecho dieta.

Y la pandemia no ha hecho más que aumentar la insatisfacción corporal entre ellas.

Así lo revela una encuesta de la Asociación contra la anorexia y la bulimia realizada entre 5.135 adolescentes de entre 12 y 16 años de escuelas de toda Cataluña durante el curso 2020 y 2021.

Unos resultados que a buen seguro son extrapolables a otros puntos de España.

Perder peso, un deseo extendido

Ante la pregunta "¿cómo te sientes con tu cuerpo?", un 47% de las adolescentes ha respondido que quiere adelgazar.

Este porcentaje era menor en la encuesta que se realizó el curso anterior 2019-2020: un 32% de las chicas y un 15% de los chicos deseaban perder peso, lo que revela que la pandemia ha impactado de forma negativa entre los adolescentes.

  • La exposición prolongada a las redes sociales y el aislamiento social en edades muy vulnerables ha provocado un aumento de la insatisfacción corporal.

Este dato es muy alarmante, señalan desde la asociación, porque el deseo de adelgazar en esta etapa tan vulnerable puede favorecer el desarrollo de un TCA.

Dietas sin control médico

El informe revela que un 41% de las chicas, un 23% de los chicos y 54% de los alumnos no binarios (no se sienten identificados con ningún sexo) han hecho dieta por su cuenta para adelgazar.

  • Las dietas sin control médico son un factor de riesgo para desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia.

Las redes sociales son un peligro en este sentido porque los adolescentes encuentran un sinfín de propuestas para adelgazar sin rigor científico.

Burlas por el físico

¿Qué lleva a un adolescente a preocuparse en exceso por el físico? Los cánones de belleza imperantes que promueven la delgadez no ayudan, pero en esta etapa de la vida sentirse aceptado por el grupo es muy importante.

  • La encuesta revela que el 42% de los adolescentes entrevistados ha sufrido burlas y concretamente un 86% han sido por su físico.

"Hay que recordar que los comentarios negativos sobre el físico del niño o adolescente, tanto por parte de su familia como por parte de los compañeros y compañeras, son también un factor de riesgo para desarrollar anorexia o bulimia nerviosas", advierte Sara Bujalance, directora de la Asociación contra la anorexia y la bulimia.

Sospecha de TCA

Entre preocuparse por la imagen y sufrir un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) hay un salto cualitativo.

Ante la pregunta de si creen que pueden estar sufriendo un TCA, un 8,7% ha afirmado que sí. Este dato pone de manifiesto nuevamente cómo la pandemia ha influido negativamente en el aumento de casos de TCA, puesto que en el curso 2019-20 la cifra era de 4,7%.

Y un 32% cree que un compañero/a puede estar sufriendo un problema de alimentación.

Hay que recordar que, ante la sospecha de un posible caso en casa o en clase, es importante hablar con el chico o la chica y pedir ayuda profesional, insisten desde la asociación.

Comer en familia para prevenir

Realizar al menos una comida en familia ayuda a detectar señales que pueden alertar a la familia de que el adolescente está en riesgo de desarrollar un TCA.

Pero a tenor de los resultados de la encuesta, parece que no ha sido suficiente para frenar el aumento de los TCA durante la pandemia, ya que un 90% de los adolescentes hace como mínimo una comida diaria en familia.

Cabe recordar que, para que la comida en familia tenga un efecto protector, tiene que cumplir algunos requisitos como, por ejemplo, darse sin la presencia de dispositivos electrónicos. Comer con el móvil no permite una correcta comunicación entre los miembros de la familia.

La detección temprana es clave

En España, cerca de 400.000 personas sufren un TCA. De ellos, 300.000 son jóvenes entre 10 y 25 años.

Así lo señalan los últimos datos de la Fundación Fita y de la Asociación Española para el Estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (AETCA).

Y en uno de cada cuatro casos se puede convertir en una patología crónica que acompañe al paciente de por vida. Si el paciente lo supera, tiene un 60% de posibilidades de recaer.

Por eso es tan importante la detección temprana. Un estudio del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del Hospital Clínic de Barcelona revela que cuanto antes se empiece el tratamiento del TCA, mayor es la probabilidad de recuperación.

Prevención en las escuelas

Desde la Asociación contra la anorexia y la bulimia reclaman a las administraciones un plan de prevención de los TCA.

Y en este plan es clave el papel de las escuelas, que deberían tener un protocolo de actuación para estos casos. Para ello tendría que haber en los centros educativos una persona con formación en TCA que pudiera actuar rápidamente ante la sospecha de un caso en el centro educativo.