¿Y si ajustar nuestro reloj biológico ayudase a combatir la diabetes?

Alterar nuestro reloj interno afecta directamente a las células del páncreas productoras de insulina. Se vuelven más rígidas, no detectan las señales externas y no saben cuándo hay que producir insulina. Volver a sincronizar nuestros ritmos circadianos podría ayudar a prevenir y combatir la diabetes.

Actualizado a
Dra. Susan Judas
Dra. Susan Judas

Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

El ritmo circadiano puede ser el responsable de la Diabetes
iStock by Getty Images

La alteración de los ritmos circadianos porun estilo de vida poco saludable podría explicar el aumento de los casos de diabetes tipo 2.

La alteración de nuestros ritmos circadianos debido a un estilo de vida poco saludable parece estar detrás del gran aumento de los casos de diabetes tipo 2 en las últimas décadas. Investigadores de la Universidad de Ginebra han descubierto el mecanismo a través del cual la interrupción de esos relojes internos acaba provocando diabetes. Regular nuestro reloj biológico podría ayudar a combatir esta enfermedad.

Cómo funciona el reloj biológico

En el hipotálamo del cerebro existe un "reloj" circadiano central que está sincronizado con los ciclos de sueño/vigilia, luz/oscuridad y ayuno/alimentación del cuerpo. Este reloj principal coordina los "relojes" periféricos de todo el organismo que controlan las funciones específicas del corazón, el páncreas, la piel, los pulmones...

En particular, la sincronización del reloj circadiano central con los ciclos de ayuno/alimentación juega un papel clave en el aumento de los niveles de glucosa. Todo lo que altera esta sincronización aumenta el riesgo de diabetes.

Por qué la alteración del reloj biológico provoca diabetes

Las células beta del páncreas son las encargadas de producir insulina (hormonas reguladoras de la glucosa). Cuando las células betapancreáticas están dañadas o directamente no existen se acumula el azúcar en sangre y aparece la diabetes.

Un equipo de la Universidad de Ginebra y de los Hospitales Universitarios de Ginebra han descubierto que la interrupción de los ritmos circadianos puede afectar a estas células del páncreas que secretan insulina.

En concreto, se altera el metabolismo de los lípidos de estas células, provocando que la membrana celular se vuelva rígida. Los lípidos tienen una gran variedad de funciones en las células: son uno de los principales componentes de las membranas celulares y resultan claves para la comunicación entre las células y con su entorno.

Al volverse rígida la membrana de las células que secretan insulina, pierden la capacidad para detectar la glucosa en la sangre y, en consecuencia, de segregar insulina cuando es necesario.

"Sabemos desde hace algún tiempo que la interrupción de los relojes circadianos estaba estrechamente relacionada con enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2, donde el cuerpo ya no puede regular los niveles de azúcar en la sangre de manera efectiva”, señala la profesora Charna Dibner que ha dirigido el estudio. "También se sabe que los lípidos juegan un papel importante en los trastornos metabólicos. Pero el impacto de los ritmos circadianos en las funciones de los lípidos seguía siendo desconocido", aclara. Los resultados del estudio se publican en la revista PLOS Biology y destacan la importancia de los ritmos circadianos en los trastornos metabólicos.

Cómo ajustar el reloj biológico para prevenir la diabetes

Este estudio establece por primera vez un vínculo directo entre la alteración de los relojes circadianos y los cambios típicos de los diabéticos.

El siguiente paso es averiguar si la regulación de los ritmos circadianos puede mejorar el metabolismo de las células del páncreas y, en consecuencia, la producción de insulina. Para ello, pretenden probar los beneficios potenciales de dos opciones para reajustar los relojes internos:

El ayuno intermitente. Consiste en reducir la ventana de ingestas y estar sin comer durante 14 a 18 horas. Siguiendo nuestro reloj interno, las comidas se realizarían en las horas de mayor gasto energético.

La exposición a lámparas solares. Está demostrado que la exposición a la luz solar es necesaria para mantener un ritmo regular del ciclo sueño-vigilia.