Por Diana Llorens

Una alta concentración de polen puede incrementar los contagios de Covid-19
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Cuando hay una mayor concentración de polen en el ambiente, se dan más casos de contagio por el nuevo coronavirus.

Así lo asegura un reciente estudio internacional que sugiere que las personas con un mayor riesgo de tener complicaciones por el Covid-19 deberían controlar las previsiones de los niveles de polen y usar mascarillas con una gran capacidad de filtración para protegerse.

Mayor concentración de polen, más contagios

El brote de Covid-19 que llevó a la declaración de pandemia mundial en la primavera 2020 coincidió con la temporada en la que hay más polen en el hemisferio norte.

Esto llevó a un equipo de investigadores, liderados científicos de la Universidad Técnica de Múnich y el centro de investigación Helmholtz Zentrum de Múnich (Alemania), a analizar si existe algún vínculo demostrable entre las concentraciones de polen en el aire y la propagación del virus SARS-CoV-2 (causante de la Covid-19).

  • La exposición al polen del aire, explican los investigadores, aumenta la susceptibilidad a las infecciones virales respiratorias, independientemente de si la persona sufre o no alergia. Algo que también sería cierto en el caso del nuevo coronavirus.

Para estudiarlo, utilizaron datos de cerca de 250 estaciones donde se miden los niveles de polen de 31 países en los cinco continentes. Analizaron la relación entre las tasas de infección por el nuevo coronavirus y la concentración de polen, las condiciones climáticas (humedad y temperatura), la densidad de población y las medidas de confinamiento.

Nuestros resultados revelan que la exposición simultánea al SARS-CoV-2 (a través de otros portadores humanos infectados) y al polen en el aire puede, en condiciones climáticas "favorables", promover la infección viral”, aseguran.

Pudieron comprobar que las tasas de infección aumentaron después de que hubiera habido concentraciones de polen altas en los cuatro días anteriores.

  • De acuerdo con sus datos, el polen (a veces en sinergia con la humedad y la temperatura) explicaría, en promedio, el 44% de la variación en las tasas de infección.

Efecto de las medidas de confinamiento

En los periodos y las zonas en las que no había medidas de confinamiento, como era de esperar, el número de contagios era más alto.

  • Vieron que las tasas de infección eran de media un 4% más altas con cada aumento de 100 granos de polen en el aire por metro cúbico cuando no había confinamiento.
  • En algunas ciudades alemanas, se registraron concentraciones de hasta 500 granos de polen por metro cúbico al día durante el estudio, lo que llevó a un aumento general en las tasas de infección de más del 20%.

Sin embargo, “el confinamiento redujo a la mitad las tasas de infección en concentraciones de polen similares”, indican los investigadores.

El polen debilita la respuesta inmunológica

La exposición a altas concentraciones de polen hace que la respuesta inmunológica en las vías respiratorias sea más débil frente a ciertos virus respiratorios estacionales que causan tos y resfriados, explican los autores.

Cuando un virus entra en el cuerpo, las células infectadas generalmente envían proteínas mensajeras. Algo que también sucede en el caso del virus de la Covid-19.

  • Estas proteínas, conocidas como interferones antivirales, indican a las células cercanas que deben aumentar sus defensas antivirales para mantener a raya a los virus. Además, se activa una respuesta inflamatoria para combatir los virus.
  • Sin embargo, si las concentraciones de polen en el aire son altas y los granos de polen se inhalan junto con las partículas del virus, se generan menos interferones antivirales. Además, la respuesta inflamatoria beneficiosa también se ve afectada.
  • Es por ello que cuando hay una alta concentración de polen, puede haber un aumento de las enfermedades respiratorias.

Los investigadores consideran que esto también sería válido para el virus SARS-CoV-2, que es sensible a los interferones antivirales, y que el hecho de que la persona sea alérgica a los diferentes tipos de polen es irrelevante.

Protegerse del polen

La protección frente a la Covid-19, mediante el uso de mascarillas, es siempre importante. Pero los investigadores recalcan que aún lo es más en los momentos en los que hay una alta concentración de polen en el ambiente.

Como no podemos evitar por completo la exposición al polen, sugerimos una amplia difusión de la información sobre la coexposición al polen y el virus para alentar a las personas de alto riesgo a usar mascarillas con filtros de partículas cuando se dan altas concentraciones de polen en primavera”, concluyen los autores del estudio.

Así, las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir complicaciones a causa de la Covid-19 (personas mayores, con otras patologías, etc.) deberían estar atentas a las previsiones sobre los índices de polen y utilizar mascarillas con una buena capacidad de filtración.

Dudas acerca de las conclusiones

El estudio alemán se realizó entre el 1 de enero de 2020 y el 8 de abril de 2020. Es decir, que solo se han analizado los datos de los pólenes de una parte del año.

  • De acuerdo con el Dr. Ángel Moral, presidente del Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), “para poder ver verdaderamente si estos pólenes afectan o no afectan a la incidencia del coronavirus habría que haber hecho un seguimiento completo durante todo el año, cosa que en algunos de los estudios que hemos hecho en el comité de alergología no hemos encontrado”.

Precisamente cuando se produjo el descenso de la primera ola, a finales de abril, era cuando empezamos a tener niveles de polen muy altos tanto de gramíneas como de olivo, y cuando se produjo el inicio de la segunda ola es cuando los niveles de pólenes eran más bajos”, indica.

El Dr. Antonio Valero, presidente de la SEAIC, considera también que este estudio puede tener factores de confusión muy importantes (como la temperatura, la humedad, la contaminación) y señala que hay otros estudios cuyos resultados no concuerdan con los de este.

No hay datos suficientes como para poder unir los pólenes con el mayor número de contagios”, concluye Valero.

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