Por Pablo Cubí, periodista

relacion comida confinamiento

La gran tragedia que está suponiendo esta pandemia de coronavirus puede al menos dejarnos algunas lecciones positivas para nuestra salud.

  • Más costumbre en el lavado de manos e higiene en general.
  • Mayor atención a la investigación y respeto al sector sanitario.
  • Más atención a la alimentación y la cocina en casa.

Muchas personas han empezado a tener una relación más estrecha con todo el proceso de cocinado.

No todas. Algunas otras han vivido el efecto contrario.

Pero es un hecho que el confinamiento, el estrés y la incertidumbre derivados del Covid-19 han cambiado nuestra relación con la comida.

NO CAMBIAN LAS COMPRAS

Así se desprende de un estudio del Basque Culinary Center, a partir de las encuestas a unos 600 consumidores de toda España.

Estos investigadores han ahondado en las diferencias antes y después del confinamiento.

Más de la mitad han comprado lo mismo que antes del confinamiento

Los medios se hicieron eco de algunos comportamientos curiosos como la desaparición de harina y levadura de los supermercados.

Sin embargo, por lo que respecta a las compras, no se ha reflejado grandes cambios.

Más del 50% de los encuestados han respondido que el consumo de los grandes grupos de alimentos ha sido similar.

HEMOS COMIDO MÁS DULCE

Respecto a la cantidad de los alimentos que se han consumido, hay dos datos significativos:

  • Un 50% ha aumentado el consumo de productos dulces.
  • El 30% ha declarado consumir menos pescado.

Por lo que se refiere a la dedicación a la cocina, también se ha notado un cambio.

  • El 56% ha declarado que pasa “más tiempo cocinando”.

Sin embargo, "la mayor sorpresa fue la segmentación tan claramente marcada entre las personas que declararon llevar hábitos más saludables y las que no", explica Laura Vázquez Araújo, investigadora de BCC Innovation y una de las autoras del estudio.

LOS TRES TIPOS DE CONSUMIDOR

El estudio también ha analizado tres grandes tipos de consumidores entre la población, en función de su forma de alimentación.

  • Comedor externo o social. Es el que escoge los alimentos por sus propiedades y gusto.

En el caso de España, el 67% pertenecen a esta categoría de comedores externos.

  • Comedor emocional: escoge su alimentación por su estado de ánimo.

Un 27% se inscribieron en el grupo emocional. Reconocieron haberse sentido bajo de ánimos y haber consumido más y peor, aumentando, por ejemplo, los alimentos ultraprocesados.

  • Comedores restrictivos: la elección de alimentos se hace por su estado físico. Son los que están a dieta, por ejemplo. O que buscan reforzar musculatura.

El 6% restante de encuestados correspondería a esta tipo.

"Fue significativo constatar la clara relación entre el estado emocional y los hábitos de las personas que no estaban cuidando tanto su alimentación", añade Vázquez Araújo.

LOS TRES HÁBITOS a la hora DE COCINAR

Otra clasificación que se ha podido hacer es la de los hábitos alimentarios que han tenido los españoles durante el confinamiento.

1. Las personas que no se interesan mucho por la cocina, ni en el proceso de cocinar.

2. Las personas que sí han mostrado interés por cocinar y mantener unos menús saludables.

  • Son personas que se preocupan por el valor nutricional de los ingredientes y que eligen productos de proximidad. Han hecho las compras regularmente. En general, una vez por semana.

3. Los que sí se preocupan por la comida, pero no por la cocina saludable.

  • Han comido más y más veces durante el estado de alarma y el confinamiento, y se han nutrido de platos preparados y snakcs.

¿HÁBITOS que llegan para quedarse?

Un alto porcentaje de los consumidores consultados han declarado tener la intención de cocinar más, hacer más deporte, y en general seguir hábitos saludables”, explica Vázquer Araújo.

Un número alto confían en cocinar más y más sano tras el confinamiento

Está por ver si se conserva esta costumbre, una vez se generalice el regreso a los centros de trabajo y la movilidad.

"Creo que estas buenas intenciones ofrecen una oportunidad para que las administraciones actúen y faciliten a la población herramientas y educación sobre cómo llevar una alimentación saludable", añade la coautora del estudio.

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