Calendario lunar: así te afecta a cómo duermes cada fase de la luna

¿Te cuesta más dormirte cuando se acerca la luna llena? Un estudio de la Universidad de Washington ha demostrado que las fases de luna, como se sospechaba, sí influyen en la calidad del sueño.

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Calendario lunar y sueño

 Los días previos a la luna llena dormimos menos horas y nos cuesta más conciliar el sueño.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud y nutrición

 

Es un hecho que los ciclos de la luna afectan a la fuerza de las mareas y al ciclo vital de numerosas especies de animales y plantas.

Quizá por ello, la sabiduría popular ha relacionado el calendario lunar con aspectos de lo más variopinto. Se dice que las diferentes fases de la luna provocan cambios en el estado de ánimo, tienen influencia en la fertilidad, en el crecimiento del pelo... También que la luna llena aumenta los partos, sincroniza el ciclo menstrual de las mujeres o que incrementa los delitos violentos y los suicidios.

Y lo cierto es que, históricamente, aun sin tener una base científica, el calendario lunar ha sido utilizado por muchas culturas para determinar los momentos adecuados para realizar actividades agrícolas, ceremonias religiosas y otras actividades relacionadas con la naturaleza y el cosmos.

Ahora, un estudio de la Universidad de Washington ha demostrado que el calendario lunar sí influye en la calidad del sueño.

Luz, luna y horas de sueño

Es sabido que la exposición a la luz –ya sea la del sol, de la luna, o la luz artificial– influye en el descanso porque está directamente relacionada con la melatonina, la hormona que favorece el sueño y que necesita de oscuridad para segregarse en cantidades suficientes.

El estudio de la Universidad de Washington, dirigido por Horacio de la Iglesia, va más allá y revela que la capacidad para dormir más o menos se ve directamente influenciada por las fases de la luna, es decir, por el calendario lunar.

Las conclusiones a las que llegaron fueron que, dependiendo de la fase lunar, las horas de sueño nocturno pueden variar entre 20 minutos y más de una hora y media.

Qué es el calendario lunar

El calendario lunar se basa en las fases cambiantes de la luna para medir el tiempo. A diferencia del calendario solar, que se basa en el movimiento de la tierra alrededor del sol, el calendario lunar utiliza las diferentes etapas visibles de la luna para dividir el tiempo en meses y años.

El ciclo lunar completo, conocido como lunación o mes lunar, tiene una duración promedio de aproximadamente 29,5 días. Durante este período, la luna pasa por diferentes fases:

  • Luna nueva: Es cuando la luna no es visible desde la tierra, ya que se encuentra entre la tierra y el sol.
  • Luna creciente: Después de la luna nueva, la parte iluminada de la luna comienza a ser visible desde la tierra, y esta fase se conoce como luna creciente.
  • Cuarto creciente: La mitad de la luna es visible en esta fase, y sigue aumentando su luminosidad.
  • Luna gibosa creciente: Más de la mitad de la luna es visible, pero aún no es completamente redonda.
  • Luna llena: La luna aparece completamente redonda y luminosa, ya que se encuentra en el lado opuesto de la tierra al sol.
  • Luna gibosa menguante: Después de la luna llena, la parte iluminada de la luna comienza a disminuir.
  • Cuarto menguante: La mitad de la luna es visible, pero va disminuyendo su luminosidad.
  • Luna menguante: La parte iluminada de la luna continúa disminuyendo hasta que vuelve a la fase de luna nueva, comenzando un nuevo ciclo.

Cómo afecta el ciclo lunar al sueño

Para llegar a la conclusión de que el el calendario lunar afecta a la calidad del sueño, el equipo de investigadores rastreó los patrones de sueño de casi 100 personas que vivían en tres comunidades de Argentina durante dos meses.

A todos los participantes se les puso un monitor de muñeca para analizar cómo dormían.

  • Una de las comunidades rurales no tenía acceso a la electricidad.
  • La segunda tenían un acceso limitado a la luz eléctrica.
  • La tercera comunidad estaba ubicada en un entorno urbano y tenía pleno acceso a la electricidad.

Es cierto que el acceso a la luz eléctrica influye en las horas de sueño. Estudios anteriores del mismo equipo de investigadores lo han comprobado.

En este caso también ocurrió: la comunidad urbana que tenía luz eléctrica fue a dormir más tarde y durmieron menos horas que los habitantes de comunidades con poca luz o ninguna.

Los días previos a la luna llena nos cuesta más conciliar el sueño

Pero hecha esta aclaración, todos los participantes del estudio (tanto los que viven sin luz como los que pueden encenderla cuando quieren) presentaron cambios en sus patrones de sueño a medida que la luna avanza en su ciclo de 29,5 días.

Dependiendo de la comunidad, las horas de sueño nocturno variaron entre 20 y más de 90 minutos a lo largo del ciclo lunar, y la hora de dormir varió entre 30 y 80 minutos.

Y lo alucinante del asunto es que, cuando los investigadores descubrieron este patrón de sueño que cambiaba con la luna en las comunidades argentinas estudiadas, lo compararon con el patrón de sueño de estudiantes universitarios de Seattle y comprobaron que se producían las mismas oscilaciones según la fases lunares.

justo antes de la luna llena dormimos menos

Los resultados de la investigación revelan cómo afectan las fases lunares a nuestro sueño:

  • Las noches previas a la luna llena (entre 3 y 5 noches antes) es cuando dormimos menos horas y permanecemos despiertos hasta más tarde.

La explicación estaría en que la luna creciente es cada vez más brillante a medida que avanza hacia luna llena y nos proporciona más luz natural tras el anochecer, lo que nos acaba quitando sueño (recordemos que para generar melatonina necesitamos oscuridad).

  • Al contrario, las lunas menguantes y las noches previas a la luna nueva dormimos más horas y nos acostamos antes. En estas fases la luna también emite una luz significativa pero en mitad de la noche, lo que interfiere menos en el sueño.

así nos afecta la luz artificial

El estudio revela que la influencia de las fases lunares afecta a todos por igual, pero no es ni de lejos tan fuerte si hay acceso a la luz eléctrica.

Y esto tiene otra lectura, advierten los investigadores: la excesiva exposición a la luz eléctrica, sobre todo en las grandes ciudades donde hay luz las 24 horas del día, está provocando grandes alteraciones en nuestros patrones de sueño.