6 cambios en el estilo de vida para frenar el calentamiento global y ganar salud

Comer menos carne, coger menos el coche, tomar menos vuelos o comprar menos piezas de ropa al año son algunos de los gestos que pueden contribuir a reducir el calentamiento global.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

6 cambios en el estilo de vida para frenar el calentamiento global y ganar salud
iStock by Getty Images

El cambio climático es una amenaza para el planeta y para la salud de las personas que vivimos en él.

Cada vez somos más vulnerables al clima y estamos más expuestos a olas de calor extremas. De hecho, 1 de cada 3 muertes relacionados con el calor se deben al calentamiento global.

Los expertos aseguran que, para frenar las consecuencias nefastas del cambio climático, la temperatura media del planeta no debería aumentar por encima de 1,5º C, un límite que está ya muy cerca.

Seis cambios en el estilo de vida de los habitantes de las grandes ciudades ayudarían a no sobrepasar esa peligrosa línea. Es lo que sugiere un informe de 134 páginas realizado por la Universidad de Leeds y revisado por el C40 que agrupa 97 ciudades de todo el mundo.

comer menos carne

Un 13% de las emisiones proceden de lo que comemos; y un 75% de esas emisiones provienen de los alimentos de origen animal. ¿Solución? Comer menos carne.

Los investigadores de la Universidad de Leeds han calculado que si comiéramos solo 16 kilos de carne y 90 kilos de lácteos y derivados por persona al año, podríamos reducir en un 51% las emisiones provocadas por la comida en 2030.

Y si no comiéramos nada de carne ni lácteos, la reducción sería aún mayor. Queda claro que para un planeta sostenible debemos ir hacia una dieta más basada en vegetales.

comprar menos ropa

La industria textil juega un papel clave en la economía global, y la fabricación de ropa y calzado supone un 4% de las emisiones urbanas.

La solución al problema pasa en gran parte por comprar menos ropa. El informe ha calculado que si compráramos solo 8 prendas nuevas al año se reducirían en un 47% las emisiones derivadas del consumo de textil en las ciudades. Y si compráramos solo 3 prendas al año, la reducción sería del 66%.

Coger menos el coche

No solo contaminan los desplazamientos en coche, sino también los materiales que se utilizan para su fabricación. Ambas cosas representan un 8% de las emisiones en las ciudades.

La propuesta del informe de la Universidad de Leeds sugiere que si en las ciudades solo hubiera 190 vehículos por cada mil habitantes, el coche nos durara 20 años y se utilizaran materiales menos contaminantes en su fabricación, las emisiones que provoca el transporte privado bajarían un 23%.

Menos vuelos

Las emisiones asociadas a los vuelos en las ciudades constituyen un 2% del total. Puede parecer un dato marginal si se tienen en cuenta otros sectores analizados en el informe, pero el transporte aéreo es uno de los más contaminantes y, salvando el paréntesis de la pandemia, cada vez es más barato volar y se cogen más vuelos.

Para reducir el impacto de este sector, los expertos recomiendan tomar solo 1 vuelo de ida y vuelta de corta distancia (menos de 1.500 km) cada dos años por persona. Además, al menos un 53% del combustible utilizado por los aviones debería ser sostenible. De esta forma se reduciría en un 43% las emisiones relacionadas con el transporte aéreo en las ciudades.

Aparatos electrónicos que duren más

El uso de aparatos electrónicos ha crecido en las últimas décadas y supone ya un 3% de las emisiones que se producen en las ciudades.

¿Cómo reducir el impacto que provocan en el medio ambiente? El informe sugiere que si los aparatos electrónicos y los electrodomésticos duraran una media de 7 años, se reduciría un 33% la contaminación relacionada con este sector.

Edificios más eficientes

La construcción de nuevos edificios y los materiales que se utilizan constituyen un 11% de las emisiones de las ciudades.

Para reducirlas en casi un 30%, los expertos de la Universidad de Leeds han calculado que habría que reducir un 20% el uso de acero y un 32% el uso de cemento en los nuevos edificios. Obviamente, las alternativas al cemento deberían ser bajas en carbono. También habría que reutilizar más materiales de la construcción y recurrir menos a derivados del petróleo.

Por otro lado, debería bajar al menos un 10% la demanda de edificios nuevos. Y en un 75% de las viviendas residenciales y un 50% de los comercios debería usarse la madera como material de construcción.