medicamento antitabaco

El primer tratamiento, el más importante y fundamental es que de verdad quieras dejar de fumar. Si tú no pones de tu parte, no hay éxito posible.

El mercado para ayudar al fumador es amplio y no todo igual de riguroso.

  • Algunos métodos sustitutorios para dejar de fumar se han puesto en duda. El más popular, los cigarrillos electrónicos, no son inocuos y son un sustituto, muchas veces momentáneo, y no una forma de dejar el tabaco.

Los fármacos ayudan pero lo importante es la voluntad del fumador

Lo que sí hay son métodos, probados y contrastados científicamente, que han demostrado su eficacia para ayudarte.

3 MEDICAMENTOS para dejar el tabaco

La comunidad médica sí ha aprobado 3 fármacos que ayudan a desengancharse del tabaco:

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  • La vareniclina. Este principio actúa sobre el cerebro liberando dopamina, el neurotransmisor del bienestar.
  • El bupropión. Es un antidepresivo que recapta la dopamina y consigue elevar sus niveles.
  • Parches o chicles de nicotina: la terapia sustitutiva de nicotina, que es su nombre oficial, cosiste en administrar la nicotina que pide el cuerpo. Tiene un papel similar al de la metadona en otro tipo de drogas.

Pese a la creencia general, los tres son medicamentos. Lo que pasa es que la terapia de nicotina es de libre disposición, y por tanto, el único de los tres que no necesita receta médica.

  • Aunque como todo tratamiento, debe ir supervisado y dosificado por un médico de atención primaria o un farmacéutico.

¿POR QUÉ SE SUBVENCIONA UNO?

Se ha subvencionado la vareniclina porque es el que tiene una mejor relación coste/beneficio, es más eficiente”, considera el neumólogo Miguel Barrueco, jefe de la Unidad de Tabaquismo del Hospital Clínico de Salamanca.

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Se ha comprobado que tiene un doble beneficio:

  • Evita el síndrome de abstinencia: la ansiedad, enfado, cefaleas, apetito, ganas irrefrenables de fumar…
  • Frena la recaída. Si la persona recae un día y se fuma un cigarrillo, tampoco obtiene de ese cigarrillo el "beneficio" que obtenía antes. Esa decepción puede ayudarle a ser consciente de su error y no volver a caer en el vicio.

No tiene nicotina, así que ya no dependes de ella.

CÓMO FUNCIONA LA VARENICLINA

La vareniclina se toma en forma de pastillas. Se absorbe y llega al cerebro. Su principio activo actúa sobre los mismo receptores a los que les llega la nicotina y provoca la liberación de dopamina.

Consigue la sensación de bienestar o relax en niveles parecidos a los que conseguía la nicotina; lo que significa que el fumador se encontrará mejor que si intenta dejar el tabaco sin tomar nada”, explica el doctor Barrueco.

La vareniclina provoca una sensación de bienestar parecida a la nicotina

El tratamiento, comercializado con la marca Champix, no es económico. Cuesta sobre los 112 euros el paquete inicial y luego los de continuación sobre los 130€.

  • El tratamiento estándar son unos 3 meses. Y a partir del 1 de enero del 2020 estará financiado por la Seguridad Social.

¿La PUEDE TOMAR CUALQUIER PERSONA?

Como todo medicamento se ha de prescribir por un médico, se ha de administrar a personas que realmente quieran dejar de fumar”, recuerda el neumólogo.

  • No vale que uno venga “para ver qué tal”. Se ha de estar convencido de que quiere dejarlo.

Existe un test que se presenta a los pacientes y que servirá para medir el grado de adicción y la conveniencia de un tratamiento farmacológico o no. El test de Fagerström:

No se puede tomar para "probar" a ver si funciona

  • Los pacientes que tienen una puntuación de 4 a 6 depende de que el médico valore otros criterios añadidos.
  • En los pacientes con una puntuación de 7 a 10, la prescripción de fármacos es necesaria.

La vareniclina se puede recetar a casi todo el mundo porque se elimina por los riñones. Si no se tiene insuficiencia renal muy seria, no hay problema.

Hay posibles efectos secundarios leves (insomnio, cefaleas). El médico debe sopesar la conveniencia.

además de medicación necesitas voluntad

El tratamiento de tabaquismo debe ser integral. Debe abarcar el aspecto farmacológico y también el psicológico.

En todos los pacientes, sin excepción, se les debe supervisar un tratamiento cognitivo conductual; es decir, pautas para que el paciente analice los momentos que le llevan a fumar y cambie de hábitos.

Es obligado que el fumador siga también un cambio de hábitos

La idea es que sustituya las cosas que hace con tabaco y aprenda a hacerlas sin el cigarrillo.

una UNIDAD DE TABAQUISMO

El doctor Barrueco constata que las unidades de tabaquismo son un instrumento fundamental para luchar contra la adicción. Se encuentran en centros de salud y hospitales.

Los estadísticas señalan que:

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  • Solo el 2% de los fumadores que desean dejar el tabaco y lo intentan por sí mismos se mantienen sin fumar después de un año.
  • En el caso de los pacientes que solicitan apoyo al médico de Atención Primaria este porcentaje crece entre el 10% y el 15%.
  • Cuando acuden a una Unidad de Tabaquismo, aumenta hasta el 50%o 60%.

Son datos incontestables, “porcentajes de éxito contrastados científicamente”, recalca el doctor.

CAMBIO DEL PERFIL DE FUMADOR

El perfil de paciente que atienden estas unidades de tabaquismo está cambiando. “Cada vez tiene más dificultad para dejarlo y son, mayoritariamente, personas de entre 35 y 50 años que fuman alrededor de paquete y medio de tabaco al día”, explica el doctor.

Aún predominan los varones, aunque esta tendencia se está igualando. Cada vez hay más mujeres y se nota en la esperanza de vida.

"El fumador tiene cada vez más dificultades para poder dejarlo por sí solo"

  • En este momento fuma en torno al 34% de la población de entre 15 y 65 años.

Estamos volviendo perder la batalla que empezamos a ganar con la ley Antitabaco. Sobre todo entre los más jóvenes. No podemos olvidar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dictaminó el tabaquismo es una enfermedad crónica de carácter adictivo.

  • De ahí que organizaciones antitabaco pidan que se amplíen y se subvencionen también los otros métodos para dejar de fumar.

Las estadísticas y la enumeración de enfermedades ya es innecesaria. El tabaco incrementan muchos los riesgos y pese a todo la gente sigue cayendo en el hábito. “Fumar mata”, recuerda el neumólogo Barrueco.

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