Por Pablo Cubí, periodista

caracter determina gravedad pandemia

"Se está creando un espíritu de comunidad que hará que la sociedad del 2025 sea mejor que la del 2019", asegura optimista el cardiólogo Valentín Fuster.

El doctor Fuster, director médico del hospital Mount Sinai, de Nueva York y referente mundial en medicina, está convencido de que hemos aprendido el sentido de la responsabilidad personal.

El carácter, el cómo somos, es una pieza clave para conseguir reducir el impacto de la pandemia y la expansión del coronavirus.

SER POSITIVOS AYUDA

Debemos tener una actitud positiva”, insiste el doctor Fuster. Hay que seguir adelante, sin prisa y sin pausa, para dar buenos pasos.

Salen más a la luz las conductas negativas, pero hay muchas más positivas

Ser positivos no significa ignorar lo qué ocurre, sino ver el vaso más lleno que vacío.

  • Los humanos tenemos capacidad de reacción en los momentos difíciles”, insiste.

Se ha visto en todo lo que hemos aprendido en tan poco tiempo. Si miramos atrás, las pérdidas han sido grandes, aunque el conocimiento adquirido es admirable.

Si miramos a nuestro alrededor, hay más gente actuando bien y solidariamente, aunque nos fijemos y agrandemos los malos ejemplos. España, con un confinamiento ejemplar en marzo y abril, es en realidad un buen ejemplo.

CÓMO INFLUYE EL CARÁCTER

El carácter social puede ser un factor que influya en gran manera en cómo va a evolucionar la pandemia.

En Estados Unidos, donde vivo, prima la individualidad”, explica. Esa cultura destaca por no tener tan en cuenta el aspecto comunitario.

Y no hay más que mirar sus cifras para ver cómo les ha ido:

  • Siete millones de contagiados.
  • Superan los 200.000 fallecidos. Casi uno de cada cuatro muertos por la Covid es norteamericano.

También es cierto que hay ejemplos en sentido contrario. Nueva Zelanda, por ejemplo, ha mantenido las relaciones muy limitadas, en pequeñas burbujas familiares, sociales o laborales y no tiene apenas casos.

Aunque el doctor Fuster no lo menciona explícitamente, China ha conseguido también una reducción radical de contagios con su cultura social.

CÓMO SE CONTROLA LA PANDEMIA

Esa conciencia social e implicación de la población es fundamental, pero no es lo único que se puede y debe hacer ante la pandemia.

"Necesitamos paciencia y no querer resolver todo en un día"

El doctor Fuster considera que hay cuatro factores que pueden ser determinantes para que el coronavirus se controle bien.

  • Una regulación estricta. Las normas han de ser claras y se ha de exigir su cumplimiento.
  • La resiliencia de la población. Adaptarnos a las circunstancias sin desesperar.

Necesitamos paciencia y no querer resolver los problemas en un día”, explica el cardiólogo.

  • Un buen liderazgo. Es fundamental que al frente haya personas que unan a la comunidad.

La comunidad debe creer que trabajas para la población y no para ti”, añade.

Desgraciadamente, política y salud se han mezclado en esta crisis. “No se puede mezclar política y ciencia”, advierte.

No hay más que recordar el daño que pudo tener Trump recomendando la hidroxicloroquina o el ministro francés de Sanidad que alertó contra el ibuprofeno sin evidencias claras.

  • Mayor número de test. Tenemos que saber detectar a tiempo los casos, porque no solo con buena voluntad se evita el coronavirus.

QUIÉN LO ESTÁ HACIENDO BIEN

El doctor Fuster, sin embargo, prefiere centrarse en los buenos ejemplos y que también los hay.

Australia, Singapur o Taiwán son ejemplos de países con políticas de gestión bien llevadas”, apunta.

Son lugares donde, por ejemplo, se ha organizado grupos específicos de policía para garantizar que se cumplen las cuarentenas.

¿Y España? “No vivo en España, no puedo opinar en detalle”, ha dicho educadamente. Pero “Asturias creo que lo está haciendo bien”, añadió.

Lo importante es aprender del pasado y centrarnos en el futuro. La pobreza ha crecido en estos meses de pandemia. Cuarenta millones más de pobres solo en Estados Unidos, según un informe de la fundación de Bill Gates.

"Incluso sin vacuna, en dos o tres años bajará el problema"

El doctor Fuster plantea que el debate vaya más allá del momento actual: ¿Hacia dónde vamos y cómo van a ser los siguientes retos cuando esta pandemia remita?

Porque remitirá: “En dos o tres años con o sin vacuna bajará el problema”, añade este prestigioso cardiólogo.

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