Asesorado por Manuel Armayones, Director de desarrollo del eHealth Center de la UOC y profesor e invetigador de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación

Por Soledad López, periodista especializada en salud

evitar tocar cara virus

Hasta que no haya vacuna o antivirales para hacerle frente, una de las mejores maneras de blindarte frente al coronavirus es guardar la distancia de seguridad con otras personas, lavarte las manos a conciencia... y no tocarte la cara.

  • La razón es obvia: este virus, como otros respiratorios, penetra en el organismo a través de las mucosas de la nariz, los ojos o la boca.
  • Por tanto, si tocas una superficie infectada con las manos, dígase una barandilla por ejemplo, y acto seguido te las llevas a la cara, el contagio está servido.

Sin embargo, no es tan fácil evitar el gesto de acariciarse el rostro. Manuel Armayones, Director de desarrollo del eHealth Center de la UOC y profesor e investigador de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, nos explica porqué resulta tan complicado dejar de hacerlo y nos da algunos trucos para conseguirlo.

Un gesto muy automático

"Es más fácil interiorizar un hábito nuevo que dejar de hacer algo que realizamos de forma automática. Por eso, acordarnos de que debemos lavarnos las manos con frecuencia es mucho más sencillo que no tocarnos la cara, cosa que hacemos sin pensar", explica Manuel Armayones.

Nos tocamos la cara más de 2 veces por minuto

De hecho, la mayoría de nosotros no contabilizamos la cantidad de veces que lo hacemos. Pero la ciencia sí lo ha hecho: un estudio de la University of New South Wales, en Australia, analizó la cantidad de veces que se tocaba el rostro un grupo de estudiantes de Medicina y la conclusión es que lo hacía 2,6 veces al minuto.

Por qué nos tocamos tanto la cara

"Cuando nos acariciamos el rostro se liberan hormonas como la oxitocina que generan alivio y bienestar", asegura Armayones. Esto hace que tenga principalmente dos efectos positivos y que resulte un gesto tan instintivo.

  • Es tranquilizante. Cuando estamos nerviosos y nuestras manos se mueven con insistencia solemos llevarlas a la cara, y eso nos reconforta y nos relaja. También está fisiológicamente demostrado que cuando mentimos nos tocarnos más la nariz porque aumenta el riego en esa zona y rascarnos nos calma.
  • También estimulante. Como la figura del pensador de Rodin, cuando estamos concentrados en nuestros pensamientos aparece el gesto de tocarnos la barbilla instintivamente, lo que favorece aún más la concentración. Si estamos aburridos o abstraídos, este gesto también es estimulante.

Trucos para dejar de hacerlo

"El reto consiste en cambiar algo que es inconsciente en algo consciente", nos cuenta Armayones.

El profesor de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC participa en un estudio internacional dirigido Brian Jeffrey Fogg de la Universidad de Stanford que tiene como fin proporcionar consejos o trucos para hacer consciente el hecho de tocarse la cara.

La investigación, en la que participan 50 investigadores de todo el mundo, está todavía en fase de estudio pero Armayones nos avanza algunos consejos que pueden resultar muy útiles para evitar tocarnos la cara y reducir el riesgo de contagio de coronavirus.

Obviamente, son trucos eficaces y a la vez posibles: "ponernos unos guantes de boxeo o un casco integral también evitaría que nos tocásemos la cara, pero sería imposible de llevar a cabo en nuestro día a día", asegura el profesor que recomienda lo siguiente:

  • Meter tu mano dominante (la derecha para los diestros, y la izquierda para los zurdos) en el bolsillo mientras vas a comprar al supermercado. La idea es que permanezca ahí todo el tiempo posible y que utilices la otra para coger las cosas. Tu mano dominante es la que más usas para tocarte la cara, por tanto si está en el bolsillo intencionadamente te ayudará a evitar ese gesto. Y si lo haces, esa mano no habrá tocado ningún objeto, con lo que se reduce el riesgo de contagio.

Si está en el bolsillo, al menos no habrá tocado otras cosas cuando vaya a la cara

  • Ponerse una pulsera muy llamativa o ruidosa en la mano dominante. Así, cuando la muevas para llevártela a la cara te recordará que es un gesto que debes evitar si crees que tus manos no están limpias. Parece una tontería pero este truco consigue romper el automatismo del hábito.
  • Llevar las dos manos ocupadas si vas a pasear al perro. Con una sujetas la correa del perro y con la otra la bolsa, el agua... De esta forma te resultará más difícil tocarte la cara.
  • El trabajo es también un foco de contagio. Para evitar tocar una superficie infectada y llevarte después las manos a la cara intenta tenerlas ocupadas, mételas en los bolsillos, ponlas bajo las nalgas cuando estés sentado frente a la pantalla del ordenador... El objetivo es que no te resulte fácil tocarte el rostro, y cuando surja el gesto instintivo de hacerlo te dará tiempo a pensarlo dos veces.
  • Intentar llevar manga larga y cuando te toques la cara, hacerlo con la ropa en lugar de con las manos.

"La idea es hacer consciente un hábito que por definición es automático, darte cuenta de que lo estás haciendo y frenarlo a tiempo. Pueden servirte estos trucos u otros, pero no es fácil quitar un hábito", asegura el experto.

¿Y si llevo guantes o mascarilla?

En cuanto a los guantes, el experto insiste que son útiles si nos sirven para ser más conscientes de nuestras manos, pero si nos dan una falsa sensación de seguridad no es positivo. "Hay gente que en el supermercado lleva guantes y se humedece los dedos en la boca para poder abrir la bolsa de la fruta. Hay que vigilar, con guantes y sin ellos, y no llevarse las manos a la cara en estas situaciones", insiste.

Respecto a la mascarilla, a determinadas personas les provoca molestias y picores, por tanto hay que ser conscientes de que si llevamos mascarilla no podemos estar rascándonos la cara continuamente porque no protegen al 100%.