Asesorado por Ana Asensio, psicóloga

Por Diana Llorens

adolescentes confinamiento

La adolescencia es un periodo crucial en la vida de cualquier persona. El deseo de independencia, las primeras elecciones para encaminar el futuro profesional, las primeras relaciones amorosas… Todo ha quedado en suspenso desde hace dos meses a causa de la crisis sanitaria.

Los grandes olvidados

“Como ellos encajan perfectamente en el confinamiento, han sido los grandes olvidados”, nos explica la psicóloga Ana Asensio. Cuando están en casa generalmente ya pasan muchas horas encerrados en su habitación, y durante el confinamiento su aislamiento ha sido aun mayor.

Que el adolescente no reclame a los padres no significa que no lo pase mal

“El niño pequeño te molesta porque quiere tu presencia, quiere que le hagas caso, se aburre, quiere salir a la calle… el adolescente no”, comenta la psicóloga. Pero eso no significa que no esté sufriendo psicológicamente.

ansiedad entre los adolescentes

El inicio del confinamiento, algunos adolescentes incluso lo vivieron como unas vacaciones, pero a medida que ha pasado el tiempo han ido apareciendo síntomas de angustia y ansiedad.

“Ahora estamos en la fase de ‘ya no puedo más’”, comenta Ana Asensio.

Primero se lo tomaron como unas vacaciones, ahora es 'ya no puedo más'

Están preocupados por qué va a pasar con sus exámenes, por el impacto que va a tener en el curso siguiente, por su futuro, por sus relaciones de pareja que han quedado en el aire a causa del confinamiento, por el aislamiento de sus amigos…

“Lo que más están manifestando los adolescentes es ansiedad, y en algunos casos, los altibajos emocionales generan dificultades para la convivencia”, comenta la psicóloga.

Cómo afrontar la desescalada

Algo que caracteriza a los adolescentes es que no tienen conciencia del peligro.

“La adrenalina y la dopamina en ellos va unida, ellos necesitan un chute adrenalínico muy fuerte, sentir el riesgo muy fuerte, porque la dopamina les genera el triple de adicción que a las personas de otras edades, comenta Ana Asensio.

En la desescalada, preocupa que no cumplan las normas y hasta que les motive el hecho de no cumplirlas. Por ello es importante comunicarnos con ellos y transmitirles la responsabilidad que tienen.

Claves para comunicarnos con los adolescentes

“Con ellos no funciona que les digas ‘si pasa algo, estoy aquí’, ellos no van a salir a buscarte”, comenta Asensio. Debemos buscar estrategias creativas para acercarnos a ellos sin que lo perciban como una intromisión.

Convivencia familiar

“Hay que establecer con ellos unos acuerdos para convivir en casa, para estar tiempo en su habitación, pero también tiempo para la convivencia familiar”, comenta la psicóloga.

  • Esa convivencia familiar debemos intentar que no sea vacía. Para ello podemos establecer dinámicas para hablar de aquello que les hace sentir bien y buscar maneras para facilitar la comunicación.

Es importante que colaboren y que sigan rutinas

Colaboración en casa

“Hay que negociar la colaboración en casa”, comenta Asensio. Dejarles claro las tareas que tienen que hacer, y a cambio ofrecerles determinados permisos de confianza o concesiones (en horarios o cosas que puedan hacer).

  • Rutina saludable. Podemos proponerles actividades para hacer juntos como, por ejemplo, establecer desayunos conjuntos, o un aperitivo, es decir actividades que fomenten el pasar tiempo juntos. Las propuestas a los adolescentes tienen que ser muy hábiles”, recuerda Asensio.

Se debe fomentar la convivencia en familia

Técnicas de relajación

La atención plena, o mindfulness, les puede venir bien para que aprendan a autorregularse”, indica Asensio. Son técnicas que les ayudarán a calmarse y estar más tranquilos.

Desescalada responsable

Es bueno que la desescalada sea progresiva, es decir, que primero salgan poco tiempo y poco a poco les vayamos dejando más.

  • Sin que parezca una regañina, debemos transmitirles la responsabilidad que tienen al salir de casa. “El impulso adrenalínico los lleva a hacer cosas sin pensar en las consecuencias”, comenta Ana Asensio, y “hay que explicarles la responsabilidad que tienen, y las consecuencias que puede tener incumplir las normas”.
  • Las consecuencias tienen que ser las que les afectan a ellos directamente para que las vean cercanas, como por ejemplo que les pueden multar por no cumplir las normas. Insistir en que sus actos pueden afectar a terceros, en ellos es poco efectivo.

Buscar ayuda psicológica

Es poco probable que sean ellos los que levanten el dedo y pidan hablar con un psicólogo, por eso es importante que si los padres detectan ansiedad les pregunten si quieren hablar con ellos o con un profesional.

“Muchos adolescentes que no quieren hablar con sus padres sí quieren hablar con un psicólogo”, comenta Ana Asensio.

Además, los adolescentes no tienen el tabú o la vergüenza de hablar con el psicólogo que se tenía antes.

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