Por Soledad López, periodista especializada en salud

confinamiento habitos adolescentes

Desde Saber Vivir alertábamos no hace mucho que los adolescentes han sido, posiblemente, los grandes olvidados de esta pandemia.

Se ha hablado mucho de cómo ha afectado el confinamiento a los niños o a los adultos, pero ellos se han quejado poco. Eso hace que tengamos la percepción de que lo han sobrellevado mejor.

Probablemente sí, pero sus hábitos de vida se han resentido y han empeorado.

Así lo pone de manifiesto un estudio realizado por Gasol Foundation, la fundación de los hermanos Pau y Marc Gasol -jugadores de la NBA y All Stars- cuyo objetivo es contribuir a reducir las cifras de obesidad infantil tanto en España como en Estados Unidos.

Comparativa entre adolescentes confinados y los que no

El estudio de Gasol Foundation ha analizado los estilos de vida de 442 adolescentes entre 11 y 19 años de 6 centros educativos europeos en 6 países distintos.

  • 291 estudiantes de España, Italia y Portugal que han estado confinados.
  • Y 151 estudiantes de Alemania, Finlandia y Turquía, donde el confinamiento ha sido puntual o inexistente.

El estudio ha comparado ambos grupos, confinados frente no confinados, y los resultados han sido tan negativos como previsibles.

Los confinados han hecho menos ejercicio

Según el estudio de la fundación Gasol, el promedio de minutos diarios dedicados a la actividad física ha sido mayor entre los adolescentes no confinados.

Y es que no es fácil hacer ejercicio dentro de casa, por más que existan mil aplicaciones de móviles o vídeos de youtube para practicarlo. Hace falta mucha fuerza de voluntad.

Por si fuera poco, entre los confinados también hay niveles:

  • Aquellos cuyos padres tienen mayor nivel de estudios han realizado de media 22 minutos diarios más de actividad física respecto a los jóvenes con padres o tutores con menor nivel de estudios.

Han usado más las pantallas

Los estudiantes confinados han pasado una media de 59 minutos más al día utilizando pantallas que los no confinados. Y el fin de semana la cifra es de 54 minutos más al día, prácticamente lo mismo.

Nuevamente, entre los confinados el grupo que ha pasado más tiempo frente a móviles, tabletas o consolas son aquellos cuyos padres tienen un menor nivel de estudios.

Las pantallas han sido la auténtica válvula de escape de esta generación.

No han molestado, pero se han enganchado más. De hecho, este grupo de edad son los que menos han convivido con la familia aún estando confinados porque se han refugiado mucho en las pantallas.

más problemas emocionales entre los confinados

El estudio de Gasol Foundation ha medido el bienestar psicológico de los estudiantes teniendo en cuenta aspectos como los problemas emocionales y de conducta, la hiperactividad o los conflictos con otras personas.

Ni que decir tiene que los que han salido peor parados son los confinados, en especial aquellos en los que la estructura familiar no acompaña.

Y es que el confinamiento ha sido una prueba de fuego para aquellas familias que no se llevaban bien. O para aquellos adolescentes ya de por sí más problemáticos. Una prueba de fuego que probablemente algunos no han superado.

también Han dormido peor

El 70,3% de los adolescentes que no han estado confinados han cumplido con la recomendación de horas diarias de sueño -de 8 a 10 horas- entre semana.

Entre los confinados, el porcentaje que ha dormido lo necesario ha sido solo de un 56,6%.

Al menos, no han comido mal

Este hábito es el que menos ha empeorado entre los confinados.

Lo cierto es que entre los confinados, un 40,9% ha alcanzado un nivel alto de calidad de dieta. Y entre aquellos cuyos padres tienen más nivel de estudios, la adherencia a la Dieta Mediterránea ha sido del 49%.

Quizá porque se trata de países mediterráneos donde la dieta es saludable (España, Italia y Portugal).

Quizá también porque en este confinamiento hemos cocinado más que nunca y hemos prestado más atención a lo que comemos.

De hecho, comer ha sido uno de los placeres de esta etapa extraña. Y preparar comida uno de los pasatiempos (hemos hecho pan, pasteles, paellas...).

Eso sí, seguramente hemos consumido más calorías de la cuenta. Además, nos hemos movido poco. El salón de casa no da para muchas carreras.

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