Por Pablo Cubí, periodista

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El autocuidado es dedicar algo de tiempo a quererte y a preocuparte de tu propia salud.

Hoy, en época del coronavirus y tras el confinamiento, el autocuidado se ha convertido en sinónimo de proteger también a los demás.

Ese es el mensaje que quiere transmitir la campaña, “Sé responsable, cuídate”, que llama a no bajar la guardia y que ha puesto en marcha al Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp).

¿NOS ESTAMOS DEJANDO?

La campaña va orientada a todo el mundo, aunque parece que el objetivo estos días sean los jóvenes, que son los que se han puesto en el punto de mira.

Nos dirigimos a todos los que no cumplen, que vean que su comportamiento nos afecta a todos”, puntualiza Jaume Pey, director general de Anefp.

Haz que reconcienciar a los que creen que ha pasado todo

La campaña es más genérica. “Si solo fuera a los jóvenes habríamos hecho un rap, como la Comunidad Valenciana”, apunta Pey.

Busca reconcienciar a los que se han dejado un poco creyendo que ya ha pasado y no hay nada que temer.

Es una campaña emocional, que busca vincularte. No es una amenaza, sino reflexiva.

  • Recuerda al abuelo en su soledad, las calles vacías, los parques sin niños.

Cosas que parece que hemos olvidado rápido.

¿HEMOS PECADO DE INOCENTES?

Una duda que plantea este tipo de campañas concienciadoras es si no pecamos de buenistas.

Es cierto que hay mucha gente que lo está haciendo bien. Y es igualmente cierto que se han visto actitudes muy insolidarias: aficionados de fútbol juntándose a cientos sin distancia, celebraciones festivas, pese a que se han cancelado las fiestas populares, fiestas nocturnas de borrachera…

Los brotes se esperaban tarde o temprano. Los especialistas aún debaten si hemos de ver el vaso medio lleno o medio vacío y cómo se ha de actuar.

La medida más eficaz es la concienciación, aunque para quien no cumpla no rechazamos que se aplique toda la ley”, dice Pey.

¿CUÁL ES EL CASTIGO ADECUADO?

En este sentido, Pey aboga, más que en las multas con las que se amenaza a las personas que no llevan las mascarillas, en un servicio social.

A las personas que no cumplan, que se les imponga un servicio de ayuda en los hospitales en el tema de covid”, apunta.

Una labor social es hospitales es mejor correctivo a los insolidarios

Sería una manera, viendo lo mal que lo pasan los enfermos allí ingresados, algunos muriendo en soledad, que asuman lo que provoca su actitud.

Es una política similar a la que ya hay para los casos de accidentes de tráfico. Hacer ver que una cosa tan sencilla como ponerse una mascarilla puede evitar eso.

¿LAS NORMAS SON COHERENTES?

Otro debate es si las normas que dan las administraciones son ahora coherentes, insuficientes o exageradas.

Para Pey no hay que olvidar que el coronavirus se ha tenido que ir conociendo poco a poco. Es hasta cierto punto lógico que las normas hayan ido cambiando.

Las mascarillas también protegen en pueblos pequeños donde no hay casos

  • Los expertos insisten en que la mascarilla es un aliado para no contagiar la Covid-19.
  • Si llevamos todos la mascarilla estamos más protegidos, incluso en localidades pequeñas.
  • Ahora mismo, en verano, vamos a tener movimientos de población importantes.

Incluso las poblaciones que han salido bien libradas de contagios no pueden bajar la guardia, aunque vean ahora las normas autonómicas, como la obligatoriedad de la mascarilla en todas partes, como algo absurdo.

Y lo más importante es que la gente sea responsable y, pese a estar de vacaciones, no esconda los síntomas, llame en seguida y se aísle.

LA SOLIDARIDAD ES MASCARILLA

El mensaje entre la gente joven, en general muy concienciada y solidaria, ha de ser que la solidaridad empieza por la mascarilla.

"Jóvenes, la mayor solidaridad es ahora llevar mascarilla"

Si no respetas las normas sanitarias, no estás queriendo mucho a la gente que te rodea”, recuerda Pey.

No hay que señalar a colectivos. Solo hay gente que cumple y que no cumple.

"Nos jugamos todo, nos jugamos nuestra salud, que es lo más importante, y detrás nuestra relación social y nuestra economía, que tampoco no es menor", concluye Pey.

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