Por Soledad López, periodista especializada en salud

¿Vamos a dejar de usar pronto gel hidroalcohólico?
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Seguramente nos demos antes la mano que quitarnos la mascarilla. Los estudios están demostrando que las posibilidades de contagiarse por Covid después de tocar una superficie son mínimas.

Así pues, es posible que poco a poco veamos desaparecer de la entrada de establecimientos comerciales el ya habitual dispensador de gel hidroalcohólico.

Cómo se transmite (más) el virus

El peligro de contagio por Covid no reside en tocar superficies, sino en los aerosoles. Por eso entraña mucho más riesgo estar en un espacio cerrado que abrir una puerta.

Así lo sugiere un estudio realizado por la Universidad de Tufts (Massachusetts), uno de los más concluyentes sobre el tema.

Durante varias semanas, los investigadores tomaron muestras de superficies interiores y exteriores, tuvieron en cuenta los niveles de contaminación por ARN del virus y la frecuencia con la que las personas tocaban superficies como pomos de puertas y botones en los pasos de peatones.

  • Y llegaron a la conclusión de que solo 5 de cada 10.000 personas se infectan por tocar superficies.

Es cierto que la transmisión es posible pero, tal y como ha declarado a Nature la ingeniera industrial Amy Pickering, una de las autoras del estudio, "muchas cosas tienen que encajar para que ocurra una transmisión de ese tipo".

Riesgo mínimo de contagio por tocar superficies

Son muchísimos los estudios que se han realizado sobre la transmisión de la Covid, pero tal y como revela en su artículo Nature, solo uno informa exactamente sobre la transmisión a través de una superficie contaminada. Y se produjo a través de la llamada "ruta moco-oral".

  • Según señala el estudio, una persona con Covid-19 en China se sonó la nariz con la mano y luego apretó el botón del ascensor de un edificio de apartamentos.
  • Una segunda persona tocó ese mismo botón e inmediatamente después se pasó hilo dental con un palillo, transfiriendo así el virus del botón a la boca.

De todas maneras, sin las secuencias del genoma del virus que tenía cada persona no se puede descartar que el contagio se produjera de otra manera.

El caso que señala este estudio puede resultar exagerado, pero no imposible. Y sobre todo pone de manifiesto que para contagiarse por tocar una superficie contaminada hay que ser, como poco, muy imprudente y nada higiénico.

El peligro son los aerosoles

La mayor amenaza no son, pues, las superficies, sino las personas y los aerosoles que exhalan.

Hay evidencia de eventos superpropagadores en los que una sola persona ha contagiado a decenas en un espacio cerrado.

El SARS-CoV-2 no solo se contagia por las gotas expulsadas de una persona infectada al hablar, toser o estornudar. Esas gotas pesan y caen enseguida al suelo, por eso la distancia de seguridad funciona.

  • Este virus tiene una gran capacidad de contagio a través de los aerosoles, minúsculas gotitas que no pesan y se quedan florando en el ambiente durante horas, como el humo del tabaco.

Por eso los expertos recuerdan que hay que insistir más en la ventilación y en instalar filtros de aire en los espacios cerrados que en usar gel hidroalcohólico.

Bajan las ventas de geles

Las ventas de gel hidroalcohólico se dispararon el año pasado. Muchas empresas de perfumería y cosmética y laboratorios se centraron en producir grandes cantidades de este producto. Economía de guerra.

Pero las guerras pasan y a esta pandemia, al ritmo que va la vacunación, ya le queda menos.

Los geles hidroalcohólicos podrían pasar a mejor vida en la entrada de muchos establecimientos. Sobre todo los de mala calidad, que no se secan bien y deshidratan mucho la piel.

Tendrá sentido que se mantengan en lugares donde puedan haber más personas infectadas como los hospitales, pero probablemente no en la entrada de una zapatería.

Primero fueron los guantes, que pronto quedaron denostados. Ahora va cayendo el uso de los geles. Respecto a las mascarillas, de momento en España siguen siendo indispensables.

  • En países como Estados Unidos, las personas vacunadas ya no tienen que llevarla.
  • Y en Israel puedes quitarte la mascarilla si estás en un espacio exterior. En este país la vacunación ha sido masiva.

El uso de la mascarilla va ligado a la cobertura de la vacunación. Veremos qué pasa si, como asegura el gobierno, a finales de verano hay ya una gran mayoría de población vacunada.

De todas maneras, los expertos no descartan que, tras la experiencia de la pandemia, la mascarilla sea útil en épocas puntuales del año en las que circulan más virus.