Por Nuria Blasco, periodista

Carnet testimonio purificacion

Si trabajar en las Urgencias de un gran hospital ya puede ser estresante en un día normal, en un caso de emergencia sanitaria como el que ha provocado la pandemia del Covid-19 cualquier comparación se queda corta.

Purificación Camacho es enfermera de Urgencias en el Hospital del Mar de Barcelona, donde lleva 28 años ejerciendo esta profesión.

En su larga carrera nunca se habría imaginado que viviría una experiencia tan intensa como la que ha causado el coronavirus: "En Urgencias hay momentos duros, difíciles, y muchos inviernos incluso de colapso. Pero algo como lo que ha ocurrido con esta pandemia no lo habíamos vivido jamás, era imposible ni siquiera de imaginar”.

No había camas para todos los pacientes

La segunda semana de marzo fue el principio de la gran oleada de contagios. Fue entonces cuando empezó el momento más complicado para los hospitales, unos días que Purificación nunca olvidará.

  • “En Urgencias fuimos los primeros que notamos el gran aumento de contagios porque no paraban de llegar posibles casos y no teníamos camas para todos. Fueron los peores días, cuando peor lo vivimos, todo era un caos. Llegaban tantos pacientes que no dábamos abasto, con todos los pasillos llenos de gente, y todo era Covid”, explica Purificación.

“Teníamos la sensación de colapso, de no poder llegar a todo, era angustiante”

Desde sanidad, se pidió hacer un uso racional de los servicios de Urgencias y que la gente solo se dirigiera al hospital cuando su situación realmente lo requiriera. Por ello, casi la totalidad de las personas que llegaban a Urgencias ya tenían una dificultad respiratoria evidente.

“A la mayoría de los pacientes los teníamos que atender con mascarillas de alto flujo de oxígeno. Además de hacer el triage, teníamos que ir revisando constantemente los botellines para vigilar que no se terminara el oxígeno".

"Mientras, ibas viendo como no paraban de entrar más personas con síntomas. Teníamos la sensación de colapso, de no poder llegar a todo, era angustiante”.

“A los pocos días, cuando ya se vio la magnitud del problema y el hospital empezó a adaptarse con más personal, más espacios, unidades… nosotros tuvimos mucho más margen, empezamos a trabajar algo más tranquilos”, recuerda la enfermera.

absolutamente todo era Covid-19

La emergencia sanitaria ha revolucionado la vida de todos los sanitarios, que han tenido que modificar su forma de trabajar.

"Nuestra manera de ejercer ha cambiado totalmente: han cambiado los circuitos, cada día había que revisar los protocolos que iban variando en función de lo que se iba sabiendo del virus y también del material del que disponíamos".

"Nosotras estamos acostumbradas a que nuestro trabajo sea dinámico y creo que nos adaptamos bien, pero sí que ha sido duro", asegura.

"Nos faltaban trajes y material de protección, una mascarilla te tenía que durar una semana…"

Esas primeras semanas, los sanitarios se encontraron con la dificultad extra de la falta de material de protección.

"En Urgencias se habilitó un espacio para pacientes de coronavirus, pero al cabo de los días se vio que era insuficiente y tuvimos que ocupar prácticamente todas las urgencias para Covid-19. Además, nos faltaba material de protección, una mascarilla te tenía que durar una semana, pensábamos que nos quedaríamos sin trajes… Por suerte, más adelante llegó nuevo material".

"Y pasó una cosa curiosa. Parece como si durante la ola de contagios, la gente no tuviera otros trastornos como infartos, ictus o traumatismos... había poquísimos casos. Yo creo que la gente tenía tanto miedo que no venía a Urgencias para nada que no fueran síntomas de coronavirus".

Los ancianos no entendían que les dejaran solos

La gente con síntomas llegaba al hospital con nervios y ansiedad por miedo a haber cogido la Covid-19.

“Era muy evidente el temor que tenía la gente y, al no poder estar con su familia, estaban más asustados. Recuerdo a abuelitos que nos decían: ‘Mi familia me ha traído y luego me han dejado aquí solo’".

"Algunos abuelos pensaban que la familia les había dejado solos allí"

"Tenías que explicarles que por la situación del coronavirus no podían entrar y que nosotros llamaríamos a su familia para informarles. Había mucha angustia de este tipo en la gente mayor, no terminaban de entender que les dejara solos, querían que les acompañase algún familiar”, nos cuenta Purificación.

Es muy duro ver morir en soledad

Purificación recuerda los momentos más difíciles a nivel emocional y reconoce que lo peor de todo ha sido ver cómo la gente sufría en soledad.

"Es cierto que esta enfermedad afecta más a la gente mayor, que suele tener más patologías, pero también había personas jóvenes y sanas que tenían unas neumonías brutales. ¡Jamás habíamos visto unas radiografías así! Y lo peor es que esas personas estaban solas. Y ver a gente mayor muy mal o personas que se estaban muriendo sin estar acompañados, era muy duro".

"Había personas jóvenes y sanas que tenían unas neumonías brutales"

Como nos cuenta la enfermera, las emociones esos días en Urgencias estaban más a flor de piel que nunca.

"Recuerdo un día que, a una compañera, una señora mayor que ya estaba muy mal le dijo: ‘Por favor, solo te pido una cosa, dile a mi hija que la quiero mucho’. Y aunque nosotras en Urgencias estamos acostumbradas un poco a todo, esto a nivel emocional te deja muy tocado".

"Solo te pido que le digas a mi hija que la quiero mucho", le dijo una enferma grave a una compañera

"Con las vídeollamadas a las familias de los pacientes también se te ponía la piel de gallina porque veías a la gente lo muchísimo que se alegraba de poder ver a sus seres queridos aunque fuera a través de una pantalla. Mientras les aguantábamos el móvil o la tableta, a veces se nos escapaba las lágrimas al ver cómo se emocionaban unos y otros", asegura la enfermera.

tuve que estar unos días en cuarentena

Los numerosos casos que se han dado en España de sanitarios que han dado positivo en Covid-19, hacía que la preocupación por los contagios estuviera siempre presente.

"El principio fue caótico, hubieron contagios y se tuvieron que hacer cuarentenas, con lo que éramos menos personal. Teníamos miedo, sobre todo cuando veías a gente joven con síndromes respiratorios tan graves. Yo tengo 51 años y no soy población de riesgo pero ver a tanta gente que acababa en la UCI era preocupante".

"El no saber si lo tenía o no fue lo más angustiante"

Ante la sospecha de haber contraído el virus, Purificación tuvo que estar unos días de cuarentena en su casa.

"Tengo compañeras que tuvieron que coger la baja tras dar positivo en Covid. Yo misma, al principio de la crisis, tuve que hacer unos días de cuarentena. Para mí esa fue la experiencia más angustiante, en casa con la mascarilla, sin acercarme a mis hijos y esperando que pasaran los días para ir viendo si tenía algún síntoma".

"Esa incertidumbre de saber si lo tendría o no fue lo peor. Mi marido también estaba en primera línea, por lo que nuestro mayor miedo era que si alguno de los dos se ponía enfermo y el otro tenía que trabajar, a ver qué haríamos con los niños. Luego me hice el test, salió negativo y respiré. Entonces me volví a reincorporar", explica Purificación.

Reforzar la sanidad es un bien para todos

Purificación espera que lo sucedido durante la pandemia quede en el recuerdo y que haya un antes y un después en las condiciones de trabajo de los sanitarios.

"Ya hace días que estamos volviendo a una situación de 'relativa normalidad' en el hospital. Seguimos haciendo nuestro trabajo pero hemos vivido una experiencia y una exposición para la que nadie está preparado".

"Cuando pase esta crisis espero que se acuerden de nosotros"

"Los reconocimientos nos han reconfortado muchísimo y espero que cuando pase la crisis, la gente se acuerde todavía de nosotros, del sector sanitario, y se nos apoye de cara al futuro. Reforzar la sanidad es un bien para todo el mundo, no solo para los que trabajamos en este sector".

Tags relacionados