Por Pablo Cubí, periodista

Los errores al explicar la pandemia que han causado desconfianza en la población
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Si te parece que no te han quedado claras las medidas que se han tomado en cada momento de la pandemia o el porqué, puede que la culpa no sea tuya.

Hay que cuestionar a los que te la hemos transmitido: responsables políticos y sanitarios, medios de comunicación y redes sociales.

Todos hemos fallado en algún punto. Y el resultado es que a la creciente fatiga pandémica, se suma una preocupante tendencia a desconfiar de los mensajes que llegan.

HAN FALTADO TITULARES MÁS CLAROS

Los periodistas hemos analizado errores, dónde nos hemos equivocado. La Asociación Nacional de Informadores de la Salud convocó un debate y estas son algunas de las conclusiones:

  • Nos ha faltado experiencia: la prensa no había vivido una pandemia de estas características. En este sentido, los medios asiáticos, más acostumbrados a epidemias, lo han transmitido mejor.
  • Es difícil informar de la incertidumbre: los médicos hablan casi siempre en condicional: “podría”, “hay un grado alto de probabilidad”, "hay indicios". El periodismo busca certezas para dar titulares. Por eso muchas informaciones pecaron de erróneas o prematuras.

Los epidemiólogos no dan las certezas que busca el periodista

  • Faltaban datos: el ejemplo paradigmático es el caos que supuso la información sobre los fallecidos en la primera ola. Los datos fueron parciales y contradictorios. Y con el fuerte repunte de esta segunda ola los retrasos en las cifras vuelven a crear dudas.

¿Un ejemplo? El 15 de octubre el director responsable de alertas sanitarias, el doctor Fernando Simón, anunció la estabilización de la curva de contagios. A los diez días estábamos hablando del nuevo riesgo de confinamiento.

Errores en LAS ADMINISTRACIONES

No se trata de matar al mensajero. El periodismo tiene una parte de culpa, quizá sobre todo por no haberse negado a ser el altavoz de los que tienen responsabilidades ejecutivas.

Las administraciones han cometido los errores habituales que se señalan en los gabinetes de comunicación cuando hay una crisis:

No se puede improvisar

Las comparecencias no se improvisan. Se preparan bien. Es más fácil decirlo que aplicarlo en un momento de caos, pero precisamente por eso se debe medir mucho qué se va a decir en cada momento.

La comunicación de crisis tiene que ser planeada, con buenos comunicadores y los portavoces tienen que coordinarse para no incurrir en contradicciones”, explica Olivia Acosta, especialista en imagen de marca y reputación.

No se pueden dar mensajes diferentes

La coordinación parece que ha sido casi un imposible.

  • Desde la Organización Mundial de la Salud con algunos países, como Estados Unidos o Brasil.
  • Desde la Unión Europea, donde cada Estado ha mantenido su propia política pese a que se marcaran unas líneas comunes.
  • En España, donde las diferencias en gobiernos de coalición o entre gobiernos autonómicos y el estatal han sido evidentes.

Resultado: muchas voces, algunas duplicadas, que provocaban cansancio, y otras contradictorias, que provocaban desorientación y rechazo.

Muchos portavoces provocan cansancio o rechazo

Hemos visto en esta crisis la primacía de la política, de ocupación de espacios durante el mayor tiempo posible, buscando horarios de máxima audiencia”, explica José Vicente García, profesor de Comunicación de la Universidad Carlos III.

NO SE HA SABIDO LLEGAR A LOS JÓVENES

Uno de los grupos a los que más se ha señalado y culpabilizado es el de los jóvenes, con sus salidas nocturnas y relaciones sociales sin distancia.

¿Son insolidarios o es que no se ha sabido hacerles llegar bien el mensaje al final de la primera ola?

Los jóvenes tienes sus propias vías de comunicación, las redes sociales no se han utilizado adecuadamente”, señala Carlos Fernández, profesional del márketing y creador de @policía.

Las redes sociales han jugado precisamente a la contra, exportando mensajes virales. Las grandes corporaciones (Facebook, Google) tardaron en aplicar políticas estrictas. Y aún así no consiguen pararlos.

"Los jóvenes tienen sus propias vías de comunicación y no se han aprovechado"

No ha habido estrategia por acudir al mundo de los youtubers e influencers. El doctor Simón hizo un llamamiento. No hubo más esfuerzos.

EL RESULTADO: DUDAS Y DESCONFIANZA

Pese a las críticas, la realidad es que una gran parte de la población cumple e intenta seguir las recomendaciones.

Se calcula que:

  • Un 1% es insolidario y no va a cumplir nunca.
  • El resto, unos cumplen siempre y otros dependerá de lo que vean y les digan.

Ese grupo de "indecisos de la norma" puede hacer naufragar las medidas globales. Por eso es necesario convencerles.

Como apunta Josep Lobera, profesor de Sociología en la Universidad Autónoma de Madrid, la disciplina que se reclama a la sociedad desde la Administración no se dará a no ser que se recupere la confianza en el sistema.

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