Por Soledad López, periodista especializada en salud

Seis consejos para combatir la fatiga pandémica
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Después de un duro confinamiento, una ansiada desescalada y una nueva normalidad a la que nos habíamos acostumbrado, el número de contagios por coronavirus se vuelve a disparar y las autoridades sanitarias hablan desde hace semanas de segunda ola de la pandemia. Y de nuevas medidas restrictivas.

No son exactamente las mismas que las del primer estado de alarma pero también limitan la movilidad, obligan a cerrar negocios en algunas comunidades autónomas... Otra vez. La sensación de hartazgo por esta situación de incertidumbre que parece no acabarse nunca está calando en la gente.

Son muchos los que tienen la sensación de que se les acaba la paciencia. Es una fatiga emocional por la situación creada que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta ya al 60 % de la población europea.

Pero no podemos rendirnos ni relajar las medidas. ¿Cómo afrontar entonces esta realidad sin que pase factura a nuestra salud mental?

No es una pandemia, es una sindemia

Israel Rodríguez Giralt, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), asegura que la clave reside en entender la pandemia como una sindemia.

  • "Una tormenta perfecta en la que lo sanitario y lo social, con dinámicas vinculadas a la desigualdad y la vulnerabilidad, se entrecruzan y construyen una situación especialmente compleja".

Por tanto, no bastará con las políticas sanitarias que se pongan en marcha. Esta pandemia requiere también un trabajo social, psicológico e individual por parte de todos que es clave para vencer la fatiga emocional que nos genera.

Los profesores de la UOC Israel Rodríguez Giralt y José Ramón Ubieto aconsejan cómo lograrlo.

1. la pandemia no es un paréntesis

Más allá de colapsar el sistema de salud, el SARS-CoV-2 provoca efectos a largo plazo en muchas personas: secuelas y síntomas persistentes, crisis de salud mental o problemas de desconfianza en las autoridades.

"Nos estamos equivocando pensando constantemente en la pandemia como una emergencia, porque tiene temporalidades que van más allá de la emergencia, del peligro del colapso sanitario –explica Israel Rodríguez Giralt–. Esta pandemia se parece mucho a un desastre lento en ese sentido", afirma Giralt.

Por ello, la primera estrategia que propone José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, es:

  • "Hacernos cargo de que la pandemia no era un paréntesis. Por eso la nostalgia o la espera pasiva es estéril. Nadie vendrá a salvarnos, ni con su carisma ni con sus invenciones tecnológicas. Y, además, lo perdido ya es irrecuperable como tal", afirma.
  • "En contra de lo que pueda parecer, este enfoque no es negativo, ya que nos permite hacer nuevos planes más ajustados a nuestros deseos y ganas que al hecho de producir y rendir sin obstáculos", subraya.

2. Recuperar el control

Estamos aplazando muchos de nuestros proyectos porque le ponemos fecha de caducidad a la pandemia "pensando que más adelante volveríamos a pulsar la tecla y recuperaríamos el control", apunta Ubieto.

"Lo cierto es que esa pantalla de la 'pausa' ya pasó y ahora se trata de recuperar el control con otras perspectivas, no de continuidad, sino de cierta ruptura con lo anterior", señala.

  • Por eso resulta positivo aceptar que hay cosas que no se podrán recuperar.

3. Centrarse en lo esencial

Valorar las cosas que realmente importan nos ayuda a relativizar en las situaciones difíciles y nos da estabilidad emocional.

Ahora más que nunca es bueno mantener los vínculos afectivos. Y como el distanciamiento social no permite el cuerpo a cuerpo, el profesor Ubieto insiste en optimizar la vía digital:

  • "Podemos usarlo en todas sus variantes (chats, redes sociales, aplicaciones móviles), a condición, luego, de prescindir de él. Lo digital es una buena herramienta siempre que nos recuerde la presencia de la persona sin sustituirla", aclara.

4. Permitirse el tiempo improductivo

En la situación que estamos, todo lo que no sea trabajo o cuidado de la familia parece sobrar.

Sin embargo, tal y como señala Ubieto, en plena pandemia "es clave dedicar un tiempo a lo improductivo, a los amigos, la familia o a estar en solitario".

  • "Lo que consideramos inútil es como el juego infantil, que aparentemente no sirve de nada pero divierte, enseña y produce placer", revela.

"Hoy, el placer no sobra y el ocio alivia la presión de nuestro superyó, lo vuelve menos exigente y tiránico que la productividad. Por eso hacemos chistes, porque el humor relaja nuestras propias hipotecas mentales", añade.

5 Políticas de apoyo a las cuarentenas

Cumplir estrictamente las cuarentenas es una de las medidas más eficaces para evitar que aumenten los contagios.

Pero muchas veces no depende del esfuerzo ni de la voluntad de cada uno.

"Determinados colectivos con pocas posibilidades lo tienen realmente complicado, sin un apoyo económico y unas condiciones materiales para poder hacer una buena cuarentena", explica Israel Rodríguez Giralt, investigador principal del grupo Care and Preparedness in the Network Society (CareNet) de la UOC.

La conclusión es clara según los expertos de la UOC: con políticas de apoyo se reduciría la vulnerabilidad de determinadas personas.

6 Mejorar la comunicación del riesgo

Esta es una responsabilidad de las autoridades. Mucho se ha hablado de los jóvenes y de sus actitudes poco responsables, sin embargo no ha habido una estrategia comunicativa eficaz dirigida a ellos. Y si no persuades a un colectivo concreto, el mensaje no llega.

"Diversificar los mensajes que se hacen llegar a la ciudadanía por distintos canales, haciendo una comunicación más inclusiva, dirigida a cada colectivo, resulta clave para atajar el problema", asegura Giralt.

Por otra parte, conviene evitar una gestión muy centrada en el miedo y la obediencia. "A largo plazo, se ha demostrado que no solo es menos efectiva, sino que tiene unos costes emocionales y sociales importantes. No se ha prestado suficiente atención a lo que implica vivir con incertidumbre durante bastante tiempo, y ahí hay toda un área de trabajo que afrontar", concluye Giralt.

Resultaría más efectivo trabajar para tener ciudadanos y empresas responsables, no simplemente obedientes. Nadie dudaría entonces de la necesidad de llevar mascarilla o de implantar el teletrabajo en momentos de mayor número de contagios.

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