Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Los test rápidos permiten celebrar actos multitudinarios seguros y sin distancia
iStock by Getty Images

El final del año 2020 nos ha traído algunas buenas noticias que abren esperanzas para este 2021. Se suceden la aprobación de las diferentes vacunas, aunque aún tardaremos meses en conseguir la inmunidad de grupo.

Por eso es importante que se avance en otros frentes para normalizar en lo posible la vida en esta primera mitad del año. Un estudio clínico ha demostrado que es posible celebrar actos masivos seguros en los que no se guarda la distancia de seguridad.

UN CONCIERTO JUNTOS PERO CON MASCARILLA

Este estudio ha consistido en la celebración de un concierto en la sala Apolo de Barcelona. Han participado 463 personas, de franjas de edades muy diversas, de 18 a 59 años. El público no estaba obligado a mantener distancia de seguridad, aunque sí a llevar mascarilla.

  • Las mascarillas eran más seguras que las clínicas, eran mascarillas del tipo FFP2, las que tienen forma de pico. Aunque se podían retirar para beber algo en la zona de bar.
  • Se podía cantar y bailar sin preocuparse de las distancias.
  • Se podía beber en una zona delimitada y fumar en otra, con un número restringido de personas.

El objetivo del estudio, que ha estado subvencionado por la empresa de conciertos Primavera Sound, era comprobar si se podían hacer actividades usando test rápidos.

Ninguno de los 463 asistentes al concierto se contagió

Hemos querido comparar la eficacia de los test de antígenoscomo estrategia para crear ambientes seguros en eventos donde hay mucha gente”, ha explicado el doctor Boris Revollo, investigador jefe del estudio.

NI UN SOLO CONTAGIO DENTRO DE LA SALA

A todos los asistentes se les hizo una prueba rápida durante las horas previas al concierto para descartar que hubiera casos positivos de coronavirus.

El concierto se celebró sin mayores contratiempos. Los asistentes afirmaron que no se habían sentido presionados de ningún modo y pudieron actuar con normalidad. Solo en la zona del bar, se recordaba a los asistentes que se volvieran a poner la mascarilla en cuanto dejaran de beber.

Cuando acabó la prueba salieron y pudieron realizar su vida normal. El único requisito había sido que no vivieran con una persona de alto riesgo.

  • A los ocho días se hizo una nueva prueba, tanto un test rápido como una PCR.

El resultado es que ninguna persona que estuvo en el concierto se infectó por el coronavirus”, ha informado el doctor.

MEJOR RESULTADO QUE EL GRUPO DE CONTROL

Para que el estudio cumpliera los estándares científicos, también se contactó con otras 496 personas de perfil idéntico a los asistentes y que hicieron de grupo de control. Es decir, se les hizo pruebas antes del concierto y a los ocho días, pero sin asistir.

En este grupo sí hubo dos casos de contagios por coronavirus. Dos personas que se contagiaron en su vía diaria y que sufrieron una Covid-19 leve.

Es decir, que incluso si hubiera habido dos casos dentro del grupo de los asistentes, podría haberse considerado normal, pues podían contagiarse en otros ambientes fuera del concierto.

Estos resultados confirman la hipótesis de que un test de antígenos negativo es una herramienta segura para poder realizar eventos con un flujo masivo de personas”, ha concluido el doctor Revollo.

UNA PUERTA ABIERTA A ACTOS MULTITUDINARIOS

El resultado es claro, aunque tiene sus limitaciones. El estudio estaba previsto inicialmente en octubre con un aforo de mil personas. La evolución creciente de la pandemia en Barcelona obligó a aplazarlo al 12 de diciembre y a reducir el aforo a unas 500 personas.

La prueba tuvo que retrasarse y limitar a la mitad el aforo

No obstante, los autores del ensayo clínico, la Fundación Lucha contra el Siday las Enfermedades Infecciosas y el hospital Germans Trias i Pujol, de Badalona, consideran que es un número válido para certificar sus resultados.

Este estudio permite abrir una puerta a otros actos, tanto en interiores (aunque la ventilación estuvo muy controlada en la sala Apolo) como en exteriores.

El estudio permite decir que si haces una actividad similar será segura, pero cuanto más te alejes de estas características, mayor es la incertidumbre”, ha apuntado el doctor Josep Llibre, codirector del ensayo.

LA PRUEBA TENÍA LOS AVALES ÉTICOS

Pese a que se trataba de una prueba donde los voluntarios iban a actuar de alguna manera como conejillos de indias, el ensayo tenía el aval del comité de ética del hospital.

  • Todas las personas que participaban habían sido informadas de los potenciales riesgos y habían firmado un consentimiento.
  • Además, la prueba fue supervisada al máximo para que no se incumplieran las normas establecidas. El control a la entrada y salida del público fue estricto.

Eso sí, se permitió cantar y bailar a los asistentes sin cortapisas. El concierto duró unas dos horas y media. Entrevistados algunos a la salida por los medios de comunicación, dijeron habérselo pasado muy bien.