doctor antoni torres
Dr. Antoni Torres

Neumólogo

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La covid engaña a nuestro cerebro para que no sepamos que nos ahogamos
iStock by Getty Images

Desde el principio de la pandemia se empezó a observar un fenómeno que desconcertaba a los médicos y que llevó a muchos pacientes a la muerte.

El enfermo de covid llegaba a urgencias, en apariencia, con un buen estado de oxigenación. Decían respirar bien e incluso hablaban por teléfono.

  • Sin embargo, en muchos casos, respiraba rápido y tenía los labios azulados.

La realidad es que tenían unos niveles de oxígeno en la sangre tan bajos que se estaban ahogando (la disnea). Por eso muchos empeoraban tan súbitamente para sorpresa de los médicos, que no llegaban a tiempo a poder tratarles.

La hipoxia silenciosa

Esa falta de oxígeno, un síntoma común entre los enfermos graves de covid, se denomina hipoxia o hipoxemia. Por eso, a este trastorno sorprendente se le denominó hipoxia silenciosa o hipoxia feliz.

La hipoxia silenciosa le ocurre a un 20 o 25% de los pacientes graves

Le ocurría a entre un 20% y un 25% de los pacientes que sufren covid grave”, explica el doctor Antoni Torres, miembro del Área de Infecciones Respiratorias de la Sociedad Española de Neumología.

En ese primer momento, fue el motivo que muchos casos se llegara tarde. “Eran pacientes que tendrían que llevar tiempo administrándoles oxígeno o incluso intubados”, admite el neumólogo.

Se ha cambiado el protocolo

Pronto se extendió esta información y hubo varios artículos científicos que avisaban al respecto, por lo que se cambió el protocolo.

Esta percepción engañosa sigue presente, pero ahora se ha cambiado la estrategia -explica el doctor Torres-. Los médicos ya se fían menos de la percepción del paciente y se controla más los datos de oxigenación”.

En un paciente de los considerados de riesgo, personas mayores o con patologías previas, se hace un seguimiento de la saturación de oxígeno en la sangre.

  • De esta manera se está llegando mucho antes al punto en que el paciente tendría que ingresar en el hospital.

En el hospital, una vez ingresado, los controles son más rigurosos y seguidos, lo que permite que en este aspectos e haya avanzado mucho.

¿Por qué ocurre?

La hipoxia o neumonía silenciosa, pese a no pillarnos tan desprevenidos, sigue siendo un misterio casi dos años después del inicio de la covid.

Se especula que el coronavirus afecta a la sensibilidad de los receptores que informan al cerebro

Hay varios ensayos que han analizado y especulado sus causas, aunque sin certezas sobre los motivos exactos.

Lo que se especuló es que había una insensibilidad de los quimiorreceptores, que se encuentran en la arteria carótida y en los pulmones”, explica el doctor Torres.

Los quimiorreceptores son los sensores encargados de transmitir al cerebro si nos estamos ahogando o nos llega suficiente oxígeno.

El coronavirus afecta al cerebro

La conclusión es que el coronavirus de una manera u otra también afecta a las conexiones neuronales en este sentido.

La afectación cerebral de la covid era algo que los neurólogos descartaban inicialmente. Aunque poco a poco se fueron viendo más ejemplos de pacientes a los que se había detectado el coronavirus en las neuronas.

  • Cuando se extendieron los problemas de pérdida de gusto y olfato ya se empezó a ver que sí había afectaciones.
  • Con los pacientes recuperados de covid grave o los que tienen una covid persistente se están viendo más ejemplos.

Hay muchas alteraciones relacionadas con el cerebro: trastornos cognitivos, insomnio, ansiedad, entre otros”, enumera el doctor Torres.

Qué podemos hacer nosotros

Cuando tienes la covid y empieza a alargarse o estás en grupo de riesgo, se recomienda un seguimiento exhaustivo de los niveles de oxigenación.

Muchos pacientes se están comprando saturómetros, que miden el oxígeno

Muchos pacientes se están comprando saturómetros o el médico pide que se lo controlen en el ambulatorio”, explica el neumólogo.

El saturómetro o oxímetro del pulso es un aparato de unos 25-30 euros, una especie de pinza que se pone en el dedo e indica el nivel de oxígeno.

  • Lo normal es que no baje de 92 milímetros de mercurio (mmHg).

Si es menos 92 se ha de consultar inmediatamente. Estos aparatos no son muy precisos. Por eso, se hace desde el hospital un análisis de sangre, que da los niveles exactos de saturación de oxígeno.