Por Diana Llorens

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Los datos muestran que la Covid-19 entiende de economía. Y es que en los barrios y zonas con menos ingresos es donde se dan más contagios por la Covid-19.

Cuantos menos recursos de lucha contra los efectos de una pandemia uno tiene (de todo tipo: sociales, económicos, laborales, sanitarios, urbanísticos, educativos, ...), más probabilidades de afectación”, explica Segundo Moyano, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación e investigador del grupo Laboratorio de la Educación Social de la UOC.

Tasa de contagio más alta en las zonas pobres

Tanto en Barcelona como en Madrid, las zonas más pobres son las más afectadas y los hospitales que están en ellas, los más amenazados por un posible colapso.

Vallecas es el distrito con la tasa de contagios más alta de la capital: más de 1.000 casos por 100.000 habitantes, que sitúan el barrio lejos de la media de España (que está en 227) y a la cabeza de Europa en proporción de contagios.

En Vallecas la tasa de contagios es la más alta de España

  • Esto se traslada a los centros de salud. En el Hospital Infanta Leonor, situado en Vallecas, la ocupación por el coronavirus es del 40%, y en la UCI, del 85%.
  • El distrito de Moncloa, por el contrario, es el menos afectado de Madrid, con una tasa de contagio inferior a 40 casos por cada 100.000 habitantes.

En Barcelona ocurre algo similar. El distrito de Nou Barris, donde las personas tienen menos recursos económicos, es también donde hay más contagios. Dentro de este distrito, Ciutat Meridiana es el barrio más afectado actualmente, con una tasa de 440 casos por 100.000 habitantes.

  • Sarrià-Sant Gervasi, por el contrario, es el distrito menos afectado. También es el que cuenta con más recursos económicos.

En otras ciudades españolas se repite este patrón. Por ejemplo, en Sevilla, el Polígono Sur cuadruplica la tasa de contagios media de la ciudad y se sitúa en 344 casos por 100.000 habitantes.

¿Por qué la Covid-19 afecta a las zonas con menos recursos?

Un informe de las Naciones Unidas señala las zonas urbanas como la zona cero de la pandemia del COVID-19, con un 90 % de los casos comunicados. Y dentro de ellas, especialmente las zonas más pobres.

La pobreza, en un sentido amplio, es un elemento indiscutible a tener en cuenta cuando se habla de afectación por una pandemia como la Covid-19”, explica Segundo Moyano.

Una de las principales medidas para evitar el contagio por el nuevo coronavirus es mantener la distancia social y evitar las aglomeraciones, además de la higiene de manos y el uso de mascarilla.

De hecho, el estado de alarma y el confinamiento que se decretó al inicio de la pandemia estaba destinado a evitar el contacto entre personas.

Una alta densidad de población facilita los contagios

En zonas urbanas donde la densidad de población suele ser de las más grandes de Europa, se hace difícil (a pesar de la voluntad) tanto el mantenimiento de cierta distancia como la de permanecer indefinidamente a casa”, explica Moyano.

Diversos motivos explican por qué es más difícil mantener las medidas de prevención en las zonas más pobres:

  • Hogares más pequeños. “En muchas zonas desfavorecidas, la situación actual son hogares sobreocupados (alquileres y realquileres de habitaciones), con más de una unidad familiar, y en ocasiones con condiciones de la vivienda muy preocupantes”, comenta Moyano. El aislamiento en caso de ser positivo o tener que pasar una cuarentena se hace muy complicado, lo que facilita que algunos se lo salten.
  • Trabajos precarios. “Para muchas de las personas que residen en estas zonas, en el caso de que tengan trabajo, les es imposible realizar tareas de teletrabajo o dejar de asistir presencialmente a sus lugares de trabajo (en muchas ocasiones, en pluriempleos)”, explica Moyano.
  • Uso del transporte público. Para ir a trabajar, a menudo es indispensable usar el transporte público, que suele ser un lugar donde se aglomera un gran número de personas y no se puede mantener la distancia de seguridad. Esto tuvo un gran impacto, especialmente al inicio de la pandemia, cuando aun no era obligatorio el uso de mascarilla.
  • Densidad de población. Los barrios con menos ingresos suelen ser también los que tienen una densidad de población más alta. Una vez más, esto significa que es más difícil mantener las distancias.

¿Cómo se puede revertir la situación?

Las medidas para minimizar estas diferencias, explica el profesor Moyano, no pueden ser a corto plazo (en función de los rebrotes) y deben abarcar diversos ámbitos: social, económico, laboral, sanitario, urbanístico.

Es una cuestión que va más allá, con políticas más a largo plazo, donde las ciudades sean más hospitalarias y acogedoras que ahora para todos sus habitantes”, comenta.

Vivimos en una sociedad capitalista en la que aquello que tienes cuenta mucho. Y, por lo tanto, cuando no tienes, también cuenta”, indica el profesor.

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