Por Diana Llorens

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Tras varias semanas desbordadas, las UCI de muchos hospitales españoles han empezado a respirar.

Sin embargo, los posibles nuevos brotes pronosticados por los expertos hacen que no bajen la guardia y planteen medias para evitar nuevos colapsos.

La Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) trabaja en la adecuación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de cara a una desescalada progresiva de pacientes infectados por la COVID-19, la vuelta a los servicios habituales y, al mismo tiempo, a prepararse para una posible segunda oleada.

Los hospitales no pueden permitirse volver a paralizar el resto de servicios ante un nuevo aumento de casos por la COVID-19, indica el Dr. Ricard Ferrer, presidente de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).

Medidas ante un rebrote DE infectados por COVID-19

En un seminario online celebrado el pasado 6 de mayo, los intensivistas expusieron medidas concretas ante un rebrote de infecciones, a partir de la experiencia previa:

  • En caso de necesidad de ampliación de las UCI, los intensivistas consideran preferible que se creen instalaciones anexas a los hospitales, como ha ocurrido en el Hospital La Fe de Valencia. “Si se optase por fórmulas como la del Hospital de IFEMA, aunque son factibles a corto plazo, deben seguirse modelos específicos de gestión que permitan la deslocalización de los especialistas”, añadió el Dr. Alberto Hernández, uno de los intensivistas que participó del hospital de campaña madrileño y miembro de la Junta Directiva de la SEMICYUC.
  • Crear un sistema de ‘doble circuito’ para atender a los pacientes con COVID-19 y a los que no tienen la enfermedad. “El reto de las UCI frente a nuevos rebrotes es la creación de un sistema organizativo que atienda separadamente a los pacientes infectados por la COVID-19 de los que no, así como a los pendientes de diagnóstico”, explicó el Dr. Ferrer. Este sistema permitiría atender la actividad habitual de las unidades, una vez comience la vuelta a la ‘nueva normalidad’. Para el presidente de la SEMICYUC, la organización es la clave: “Coordinarse antes y mejor es la única forma de salir ordenadamente de la crisis sanitaria y no prolongarla todo el verano”.

Se debe poder atender la actividad normal que ya tenían estas unidades

  • Implantar medidas para facilitar las visitas presenciales de los familiares. Esta es una de las cuestiones que más plantean los intensivistas y que más han reclamado los familiares de los pacientes ingresados en las UCI desde el inicio de la pandemia.
  • Preparar planes de contingencia a partir de la experiencia de los últimos meses. “A pesar de que se había trabajado en planes de crisis, estos solo se habían desarrollado teóricamente. Ahora estamos mucho más preparados para afrontar los rebrotes”, comentó la Dra. María Cruz Martín, presidenta de la Fed. Panamericana e Ibérica de Medicina Crítica y Terapia Intensiva (FEPIMCTI). Su apuesta es un esquema de seis fases: preparar el plan de contingencia, conservar los recursos, sustituir lo que ya no se tiene, adaptarse al equipamiento alternativo, reutilizar lo que se pueda y reubicar recursos y profesionales, si fuera necesario.

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