Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

Controlar más la ventilación para reducir el riesgo de infecciones
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Regular más la ventilación de los espacios cerrados. Es lo que reclama un equipo internacional de 40 expertos a raíz de las evidencias de que microorganismos capaces de provocar infecciones, como el SARS-CoV-2, se transmiten a través de los aerosoles que permanecen el aire.

  • “Llevamos más de un año alertando conjuntamente de la importancia de la transmisión aérea de la Covid-19 en espacios interiores, hemos hecho guías para ventilar colegios y asesorados en otros entornos", indica el profesor Xavier Querol, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (IDAEA-CSIC) y uno de los firmantes del artículo publicado en Science.

Los expertos creen necesario que se regule la calidad del aire de espacios comunes como oficinas y gimnasios

  • "Ahora en España es necesario que se apliquen normas y certificaciones obligatorias al respecto para oficinas, restaurantes, espectáculos y transporte público, entre otros entornos”, añade el investigador.

Una reivindicación que viene de lejos

Aunque es evidente que la pandemia del coronavirus ha puesto de relevancia lo importante que es la correcta ventilación de los espacios cerrados, no es algo que fuera desconocido hasta ahora.

  • "Un llamamiento similar sobre la importancia de la ventilación ya fue publicado en Science en 1945", recuerda el profesor José Luis Jiménez, de la University of Colorado Boulder.
  • "Dos décadas más tarde, Wells consiguió demostrar que la tuberculosis se transmitía por el aire, rompiendo el dogma de que ninguna enfermedad se contagiaba así", añade este investigador, que también ha firmado el reciente artículo.
  • Pese a ello, "las normas y sistemas de ventilación en casi todos los países siguen siendo insuficientes para prevenir infecciones, lo que ha ayudado mucho a a propagar la pandemia de la Covid-19", insiste Jiménez.

Qué incluye la normativa actual

Es cierto que en determinadas instalaciones, como las destinadas a la investigación y a la atención médica especializada, los controles son mayores. Pero, de forma general, en los edificios estándar hoy en día lo único que se controla con respecto a la ventilación es el olor, los niveles de CO2, la temperatura y la humedad, informan desde el CSIC.

  • El equipo de investigadores, formado por especialistas en virología, medicina, aerosoles y calidad del aire, pide que los estándares obligatorios de ventilación de los edificios incluyan un mayor flujo de aire, tasas de filtración y monitores que permitan a los usuarios observar la calidad del aire en los espacios interiores compartidos.
  • "Los sistemas de ventilación también deben controlarse según la demanda para adaptarse a las diferentes ocupaciones de los espacios interiores y las diferentes actividades y ritmos respiratorios, como hacer ejercicio en un gimnasio o sentarse en una sala de cine", añade Lidia Morawska, investigadora del Queensland University of Technology y autora principal del documento.
  • "Esto no significa que cada espacio interior deba convertirse en una instalación de bioseguridad, pero un edificio debe diseñarse y operarse de acuerdo con su propósito y las actividades que se llevan a cabo allí, de modo que el riesgo de infecciones transmitidas por el aire se mantenga por debajo de un nivel aceptable”, remarca la científica.

Una inversión mínima

Pero, ¿los sistemas de control que sugieren este equipo de investigadores son muy costosos de implantar? Lidia Morawska sostiene que no.

  • "Las estimaciones sugieren que las inversiones necesarias en sistemas de construcción podrían ser menos del 1% del coste de construcción de un edificio estándar, y se puede obtener un ahorro mucho mayor al reducir los costes sociales de las infecciones", remarca.

El cambio de paradigma que proponen es equiparable al que, hace más de un siglo, provocó la cloración del agua

En definitiva, por lo que aboga este grupo internacional de expertos es porque haya un cambio de paradigma en lo que a la lucha contra patógenos transmitidos por el aire se refiere.

Un cambio que comparan al que produjo, a principios del siglo XX, la cloración del agua potable: un método sencillo que aún se utiliza hoy y que permitió destruir los microorganismos presentes en ella, que contribuyeron a extender entre la población enfermedades como el cólera o el tifus.