Un estudio sostiene que las vacunas son más efectivas que la inmunidad natural
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Aún no sabemos con seguridad cuánto dura la inmunidad que proporcionan nuestro sistema inmune tras contagiarnos del coronavirus, ni tampoco la que proporcionan las vacunas.

Pero a medida que pasan los meses se va viendo con mayor claridad cuál es el camino y hacia donde vamos en la lucha contra la pandemia.

El estudio más reciente, liderado por inmunólogos de la Universidad de Sidney, establece que los infectados produjeron anticuerpos específicos contra el coronavirus de manera sostenida siete meses después de contagiarse y sugieren que la inmunidad dura al menos un año.

Cómo es la inmunidad natural

Los investigadores analizaron a 233 personas diagnosticadas de covid a lo largo de la pandemia. Siguieron su evolución durante siete meses.

Descubrieron que el nivel de inmunidad depende de dos factores:

  • La gravedad de la enfermedad. Aquellos con una covid más fuerte, desarrollaron una respuesta más robusta.
  • El momento de la infección. Aquellos que se inmunizaron con la primera variante, la originaria de Wuhan (China), han visto reducida su eficacia en las nuevas olas de la pandemia.

El problema es que el coronavirus no se ha mostrado estable. La capacidad de duplicarse, y por tanto de mutar, que ha tenido ha hecho que surjan miles de variantes, y algunas de preocupación.

Los anticuerpos de los contagiados con la primera variante son ya menos efectivos

Es el caso de la variante alfa (la británica) y sobre todo la delta (la que empezó en India). El estudio apunta que los anticuerpos de esos primeros infectados no resultan tan efectivos frente a las nuevas variantes.

La inmunidad vacunal es mejor

Por tanto, el problema ya no es tanto si se conservan los anticuerpos. Lo que interesa es si esos anticuerpos serán útiles.

  • Los anticuerpos son como escudos que protegen las células para que no entren los virus.
  • En este sentido, pese a que las vacunas se hicieron a partir de la variante original, han sabido mantener una muy buena respuesta frente a las nuevas variantes.

Nuestras observaciones muestran que las vacunas ofrecen una protección más amplia frente a la covid y sus variantes que la respuesta natural del cuerpo”, ha explicado el doctor Stuart Turville, uno de los autores del estudio.

Los anticuerpos que producimos responden sobre todo a la variante del coronavirus con la que se ha infectado. No reconocen tan bien las otras.

No deberíamos confiar en nuestra respuesta natural para controlar la pandemia, sino en las vacunas”, recalca el doctor Turville.

Cómo se adaptan las vacunas

El debate no está cerrado. La inmunidad natural es mucho más compleja que los anticuerpos o inmunidad humoral.

Hay otra inmunidad, la inmunidad celular, que ejercen las células llamadas linfocitos T o macrófagos y que destruyen las células infectadas. No está claro qué papel pueden jugar.

Las vacunas de ARN mensajero son más fáciles de adaptar a nuevas variantes

Lo que sí parece cierto es que la ciencia es capaz de adaptarse más rápidamente a las nuevas variantes que nosotros. Los investigadores ya están trabajando con éxito en la adaptación de la vacuna a las nuevas variantes.

Las vacunas de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) ofrecen una manera muy fácil de hacerlo. Su sistema, que trabaja solo con un elemento del código genético del coronavirus, permite que en semanas esté lista la nueva vacuna.

Las vacunas del virus inactivado (el caso de las chinas Sinopharm o Sinovac) o las que usan adenovirus, el virus de otra enfermedad (como Janssen y AstraZeneca), son más complejas y su adaptación puede tardar más.

Las nuevas investigaciones

Por eso, todos los esfuerzos en occidente se están centrando en estas vacunas de ARN mensajero o en nuevas versiones aún más adaptables:

  • Vacunas nasales, que bloqueen el virus en la nariz, como es el trabajo que llevan a cabo en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
  • Una vacuna liofilizada que no necesite conservarse a temperaturas tan bajas y facilite su transporte como pasa con Pfizer.

Tampoco podemos fiarlo todo a la técnica del ARN mensajero. Una de las vacunas más prometedoras con esta estrategia, la de la farmacéutica alemana Curevac, ha dado unos resultados de eficacia muy pobres frente a las nuevas variantes en los primeros ensayos.

Hay que seguir investigando. Hay otras vacunas aún por confirmar resultados, vacunas que utilizan una proteína o que se envuelven en ADN, o que utilizan otros virus como vector de transmisión.