Por Soledad López, periodista especializada en salud

¿Una mascarilla que mata el virus?
iStock by Getty Images

Hablar del MIT (Massachusetts Institute of Technology) es hablar de prestigio, de grandes inventos y de Premios Nobel (76 han salido de sus aulas). En esta Universidad, considerada la mejor del mundo, nació el fax, el GPS o las maquinillas de afeitar desechables.

Ahora parece que están camino de volver a hacer historia: han desarrollado un prototipo de mascarilla de una eficacia infinitamente superior a las actuales ya que, en lugar de bloquear la entrada de virus y bacterias, los mata usando calor.

Es cierto que de momento es solo un prototipo y bastante aparatoso, pero puede suponer el principio de una protección muchísimo más eficaz frente al SARS-CoV-2, el virus que provoca la Covid-19.

El proceso de creación

La investigación empezó el pasado mes de marzo con el objetivo de mejorar las mascarillas existentes y se percataron de que no había ninguna que matase el virus.

Así pues, se pusieron manos a la obra y desarrollaron modelos matemáticos para determinar el rango de temperatura perfecto que la malla de la mascarilla debía lograr para inactivar térmicamente las partículas de coronavirus al ser aspiradas.

  • Determinaron que una temperatura de 90º C conseguía una reducción de entre mil y un millón de partículas virales, dependiendo del tamaño final de la máscara.
  • Observaron que esa temperatura se podía lograr pasando una corriente eléctrica a través de una malla de cobre de 0,1 milímetros de espesor o un calentador termoeléctrico, alimentado por una pequeña batería.
  • A medida que la persona inhala y exhala, el aire fluye repetidamente a través de la malla, y las partículas virales que puedan haber se ralentizan al chocar contra el cobre y se inactivan con el calor.
  • El aire purificado sale por las rejas de ventilación de los dos lados de la mascarilla.

De momento, aparatosa

El prototipo actual de mascarilla de cobre utiliza una batería de 9 voltios para calentar el cobre y para enfriar el aire una vez que pasa por la malla. Así la persona no respira aire caliente.

Todo está pensado pero, como decíamos, de momento es un prototipo grande y aparatoso.

El siguiente paso es desarrollar partes más pequeñas para que resulte más cómoda de llevar.

Mientras, los investigadores ya han pedido una patente sobre el diseño y siguen trabajando en ello.

Reutilizable y segura, pero cara

De convertirse en una realidad, las ventajas de esta mascarilla es que ofrecería una altísima protección a profesionales como los sanitarios que están muy expuestos al contagio o a colectivos que no pueden mantener la distancia de seguridad por cualquier motivo.

Además, se trataría de una mascarilla completamente segura y reutilizable que ni siquiera necesitaría lavados.

¿Desventajas? Obviamente su precio, ya que el material utilizado y la necesidad de una batería lo dispararían.

Tags relacionados