Por Soledad López, periodista especializada en salud

bulos proteccion solar confinamiento

La pandemia nos ha tenido tres meses prácticamente encerrados en casa. Ha cambiado nuestras vidas... y también ha dado que hablar sobre muchos temas.

La fotoprotección ha sido uno de ellos y han corrido muchos bulos al respecto.

  • Uno de los que más ha circulado por las redes asegura que, tras el confinamiento, los niveles de vitamina D están por los suelos y hay que tomar más el sol este verano.

Los expertos alertan que se trata de mensajes muy peligrosos porque una fotoprotección insuficiente aumenta el riesgo de quemaduras y, lo peor, de cáncer de piel.

Tanto es así que el Instituto #SaludsinBulos, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y la Asociación de Profesionales de la Farmacia (ASPROFA) ha actualizado su decálogo de bulos en fotoprotección para acabar con todos los mitos en este sentido, también los derivados del confinamiento.

más sol porque nos falta vitamina D

"Nada más lejos de la realidad. Este año será aún más fácil quemarnos y dañar la piel porque no ha estado expuesta al sol durante el confinamiento y hemos hecho una exposición mucho menos progresiva", asegura la farmacéutica María José Cachafeiro, secretaria de ASPROFA y coautora del decálogo.

  • Por tanto, hay que tener mucho más cuidado con el sol.

Y respecto a la reducción de las reservas de vitamina D debido al confinamiento, hay que decir que no es cierto que usando crema solar no sinteticemos vitamina D.

"Para que esto fuera así tendríamos que llevar una protección solar elevadísima, en cada cm de nuestro cuerpo y durante todo el tiempo, lo que no ocurre casi nunca", asegura Cachafeiro.

"Con 10 minutos de exposición sin protección en los brazos es suficiente para cubrir las necesidades de vitamina D", concluye.

No hay que aplicar protección bajo la mascarilla

Es el otro gran bulo relacionado con la pandemia.

"Hemos detectado que se afirma en diversos mensajes que no es necesario aplicar un fotoprotector bajo la mascarilla o alrededor de la misma", afirma la doctora María Victoria de Gálvez, dermatóloga del Grupo de Fotobiología de la AEDV.

  • "Sin embargo, la mascarilla, al igual que la ropa o la sombrilla, no impide el paso de toda la radiación solar, siempre pasa parte por lo que es necesario protegerse igualmente. Y en el resto del rostro aún más porque la exposición es más directa", advierte la dermatóloga.

El fotoprotector vale de un año para otro

Las cremas solares tienen una fecha de caducidad a partir del momento que las abres, y puede ser de tres, seis o doce meses.

  • Se representa en el envase con un tarro abierto indicando 3M-6M-12M.

Todos los fotoprotectores son iguales

Falso porque en un fotoprotector puede haber filtros físicos (reflejan la radiación como si fuera una pantalla) y químicos (absorben parte de la radiación y llevan químicos que pueden provocar alergias).

Además hay diferencias en cuanto a:

  • Fotosensibilidad. No basta con que el producto tenga filtros, sino que deben ser lo más estables posibles bajo el sol.
  • Fotoprotección. Hay productos que solo protegen de la radiación ultravioleta B (UVB) y otros llevan filtros frente a la UVA, el infrarrojo o la luz visible.
  • Remanencia. Se refiere a la adherencia del producto a la piel.

algunos bloquean el 100% de la radiación

Ningún fotoprotector consigue este objetivo.

  • Ni mezclando diferentes filtros lograremos bloquear la radiación por completo.

Los días nublados no hace falta aplicar protector

Las nubes filtran la radiación infrarroja, que es la que nos da calor, pero dejan pasar parte de la radicación ultravioleta.

  • Por tanto, para protegernos bien del sol hay que aplicar también fotoprotector en los días nublados y en invierno.

Si me aplico fotoprotector, no me pongo moreno

Decíamos que no existe la protección al 100%, por tanto la radiación solar siempre incidirá en nuestra piel y activará la producción de melanina para protegerse.

  • Esa producción de melanina es la que da como resultado el bronceado.

Pero, insistimos, la melanina aumenta para protegernos de la radiación, por tanto, broncearse siempre es señal de daño solar, por pequeño que sea.