Descubren por qué nos despertamos más por la noche con la edad

Un pequeño grupo de neuronas actúan como despertador y hacen que la calidad del sueño empeore con la edad. Unos investigadores han podido localizarlas y abren la puerta a tratamientos para corregirlas y mejorar el descanso de los mayores.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Descubren por qué nos despertemos más por la noche cuando envejecemos
iStock by Getty Images

El deterioro de la calidad del sueño a medida que envejecemos es uno de los problemas más extendidos entre la población sin que hasta ahora se hubieran encontrado explicaciones claras.

Se ha relacionado mucho con el ritmo circadiano, un cierto envejecimiento de nuestro reloj biológico, y que provoca un desajuste en las fases del sueño. No obstante, no se encontraba una razón física concreta para este desajuste. Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, creen haber dado con la clave.

Unas neuronas despertador

Esa clave serían un pequeño grupo de neuronas, las Hcrt, que están en el hipotálamo, en la base central del cerebro. Estas neuronas se descontrolan y se activan durante la noche como un despertador, cortando el ciclo de sueño continuo en las personas de más edad.

Parte de las neuronas Hcrt, que sirven para despertarnos, desaparecen con la edad

No es que fueran unas desconocidas. En estudios anteriores ya se había planteado el papel de estas neuronas en el sueño. Segregan unas sustancias, las hipocretinas, que ayudan a regular el ciclo del sueño. Están inactivas durante la noche y empiezan a generar hipocretinas cuando concluye el ciclo de sueño para ayudar a despertar a la persona.

En este nuevo estudio, que se ha presentado en la revista Science, se ha experimentado con ratones qué pasa cuando se envejece. Lo que han visto es que una parte de estas neuronas desaparecen con los años. A medida que envejecemos mueren antes que otras neuronas. Y las que sí sobreviven de alguna manera se sobreexcitan para compensar su número.

El resultado es que basta con algún pequeño estímulo para que ya salte la alarma y empiecen a segregar hipocretinas. El resultado es que la persona se despierta más a menudo.

Repercusión en parkinson y alzheimer

El hecho de que se haya experimentado con ratones y no con personas no quiere decir que sean estudios muy preliminares. Otros análisis con estos roedores han servido de base para investigaciones del sueño. Eso se debe a que los ratones, al igual que los humanos, tienen fases de sueño REM y no REM. Además, también sufren los mismos problemas de calidad del sueño cuando envejecen.

El trabajo tiene otra ramificación. El sueño es una fase fundamental para que el cuerpo elimine sustancias tóxicas que el cerebro acumula cuando se padecen enfermedades neurodegenerativas, como el parkinson y el alzheimer.

  • Si se mejora la calidad del sueño de estos pacientes, podría tener beneficios en estas enfermedades.

Así lo ha confirmado el doctor Luis de Lecea, director de la investigación: “Hemos demostrado que la fragmentación del sueño en personas mayores, también en pacientes de parkinson y alzheimer, tiene un origen distinto al insomnio normal, por tanto debe tratarse de manera distinta”, ha dicho en declaraciones a La Vanguardia.

Hacia nuevos medicamentos

Las farmacéuticas tienen ante sí un campo interesante y donde ya hay mucho avanzado, puesto que se sabe cómo se puede actuar sobre estas neuronas Hcrt y las hipocretinas que segregan.

Ya se están investigando tratamientos para corregir el fallo de estas neuronas

En las membranas de estas células hay canales de potasio. Es en estos canales donde se regula su funcionamiento para que se exciten y segreguen hipocretinas. En la investigación se estimuló estas neuronas en ratones jóvenes y su sueño se vio fragmentado como el de los mayores.

  • Si se restauran los canales de potasio se puede rejuvenecer la arquitectura del sueño”, asegura el neurólogo De Lecea.

De hecho, ya hay dos medicamentos que sirven para restaurar estos canales de potasio. Son la flupirtina y la retigabina, fármacos para la epilepsia que, sin embargo, provocaban efectos secundarios demasiado severos como para compensar su uso y se retiraron del mercado. También hay medicamentos que frenan la producción de hipocretinas, pero no restauran los canales.

No obstante, la base ya existe y se está investigando con nuevos medicamentos con el objetivo de regular la producción de hipocretinas. En poco tiempo se podría mejorar el sueño y el pronóstico de algunas enfermedades neurodegenerativas.