Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

La distancia de dos metros para evitar contagiarse del coronavirus es arbitraria
iStock by Getty Images

Desde el principio de la pandemia de covid, la distancia ha sido una de las medidas más importantes que se nos inculcó para poder evitar los contagios. Y que quede claro, lo sigue siendo.

Pero las extensas investigaciones sobre dinámicas de los fluidos aéreos (los aerosoles), han aportado mucha información que no sabíamos:

  • Primero fue el riesgo que suponían los coronavirus que quedaban flotando y la importancia de la ventilación.
  • Ahora se suman dos estudios más que ponen en evidencia lo arbitrario que es el metro y medio o dos metros que se puso como distancia de seguridad.

Dos metros no son suficientes

El más significativo de estos estudios es el que han realizado ingenieros de la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Han comprobado que esos dos metros es un valor en una situación concreta, sin corrientes ni variación de personas.

Cada persona puede tener una capacidad de expulsión de gotas de saliva diferente

En la vida real, con muchos otros factores en juego, al toser las gotas con el virus se expanden de manera diferente. Igual el riesgo puede quedarse en solo un metro o exigir que las otras personas estén a tres o más metros de distancia para considerarse seguros.

Uno de los nuevos elementos que cobran importancia es el tipo de tos del contagiado. Varía mucho la potencia de la tos y puede hacer que ni siquiera al aire libre se esté más seguro.

  • En suma, los expertos señalan que la distancia por sí sola no da garantías de protección.

Por eso es necesario que se acompañen de otras medidas siempre como la mascarilla, la ventilación y, ahora por supuesto la vacuna.

Las gotas no se paran de golpe

El estudio de Cambridge es un análisis por ordenador de posibles situaciones. Los ingenieros querían ver qué pasaba con las gotitas.

No entraron en la cantidad de virus que transportan. No es su especialidad, aunque es evidente que cuanto mayor carga viral, más riesgo. Lo que hicieron es analizar el número de gotas de saliva que salen y cómo salen. ¿Cuántas podrían alcanzar a las personas a su alrededor?

Las simulaciones indican que las gotas no se paran de golpe a una distancia como si hubiera una frontera. Las gotas más grandes caen rápido. Las más pequeñas continúan rápidamente más allá de los dos metros.

¿Cuánto más rápido? Allí entra en juego la ventilación de la sala o del viento en caso de ser al aire libre.

No tosemos todos igual

El otro factor importante es quién y cómo tose. “Cada vez podemos expulsar una cantidad diferente de gotas y, por tanto, podríamos estar transmitiendo más o menos”, ha explicado el profesor Shrey Trivedi, primer autor del artículo.

La turbulencia que se produce en el aire cada vez que se tose provoca una manera diferente de propagación”, añade.

En medio segundo las gotas recorren más de un metro y con aire aún van más rápido y lejos

El análisis se ha centrado en expulsión por tos. Pero también hay variabilidades en otras circunstancias: si la personas grita más o menos. O si es más propensa a expulsar saliva al hablar.

A los investigadores les preocupa espacios cerrados donde hay gente sin mascarilla comiendo, como restaurantes o cines, y analizan ahora el posible riesgo.

qué pasa con las corrientes de aire

En otra investigación del Instituto de Tecnología de Bombay (India) han destacado la influencia de las corrientes de aire en la propagación de esas gotitas con virus.

Los ingenieros midieron la velocidad de las gotitas con cada tos. En medio segundo, cubre más de un metro. A partir de ahí, según varios factores, pueden seguir con una progresiva reducción de la velocidad.

  • Sin embargo, si la persona tiene una ligera corriente, apenas un 10% más de aire, esa velocidad se acelera.

Por tanto, la probabilidad de contagio de covid por las gotas se incrementa significativamente”, apunta el profesor Sachidananda Behera, primer firmante del estudio.

  • Las gotas más pequeñas pueden llegar a cubrir cuatro metros y, con algo de corriente, hasta seis metros.

En sus análisis y simulaciones se ha planteado solo una ligera corriente en la dirección de la tos. Los investigadores apuntan que no han tenido en cuenta si el aire circula de lado o de cara al infectado.

No obstante, lo lógico es pensar que en ese caso, el efecto sería el contrario y reduciría la velocidad y el riesgo alcanzar a otras personas que estén delante. La corriente también ayuda a dispersar las gotas y a reducir el riesgo.

Con mascarilla, dos metros basta

Uno y otro estudio insisten en que la mascarilla es fundamental para poder frenar la expansión del virus. Algo que en España hemos seguido haciendo, pero que en otros muchos países se ha eliminado.

Y con mascarilla ¿cuál es la distancia? Los estudios, elaborados el primer año de pandemia, en 2020, recomendaban los dos metros como distancia adecuada. Las nuevas investigaciones no los han rebatido.