Por Pablo Cubí, periodista

El 75% de las mujeres con enfermedad crónica han empeorado por la pandemia
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Existen enfermedades con una mayor incidencia en hombres o en mujeres. Y por lo que se refiere a las patologías crónicas, la balanza se decanta claramente hacia las mujeres.

  • Una diferencia de género en el mundo de la sanidad que la pandemia de Covid-19 no ha hecho sino evidenciar.

Así se desprende de un informe que ha presentado la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), en que se ha abordado la situación la situación de los enfermos crónicos.

La diferencia es muy significativa:

  • 3 de cada 4 enfermas crónicas consideran que su salud ha empeorado durante la pandemia.
  • Entre los hombres esta percepción es mucho menor. Solo 1 de cada 5.

LA MUJER SE SIENTE MÁS DESPROTEGIDA

Algunas patologías crónicas son uno de los motivos de riesgo a la Covid-19, por ejemplo:

  1. Problemas renales.
  2. EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva).
  3. Problemas cardiacos.
  4. Cáncer.
  5. Diabetes.
  6. Obesidad.
  7. Hipertensión.

Las mujeres son las grandes damnificadas por los problemas permanentes de salud, hasta el punto de que:

  • Un 68% de mujeres mayores de 15 años tienen una enfermedad crónica.
  • Las mujeres constituyen el 66% de la población dependiente.

Un 68% de mujeres tienen alguna patología crónica

De ahí que sean las primeras que reclamen una mayor atención y un nuevo planteamiento socio-sanitario. Lo hicieron en un debate, “Género y enfermedad”, organizado por la Sociedad Española de Medicina Interna.

  • La conclusión final es que la pandemia ha acentuado la sensación de desigualdad ante la enfermedad si eres mujer.

NO SE RECONOCE SU SITUACIÓN

Hay que luchar “por un modelo centrado en el paciente que sea más preventivo y proactivo y menos reactivo”, señala la presidenta de la POP, Carina Escobar.

El estudio pone en evidencia que algo más del 35% de pacientes crónicos tiene reconocido un grado de discapacidad.

Pero si se diferencia por sexo, “la mujer se ve muy desfavorecida en el reconocimiento del grado de discapacidad”. También son más vulnerables ante cualquier problema que les ocurra.

3 de cada 4 enfermos crónicos que viven solos son mujeres. Durante el primer estado de alarma, se observó que esto fue un problema:

  • Los hombres tenían más opción de ayuda. Un 83% de los hombres con enfermedades crónicas tenían un cuidador o cuidadora. Frente a un 41% de las mujeres.
  • Una de las consecuencias: las mujeres tuvieron más problemas para tomar la medicación: el 76% se olvidó en algún momento.
  • Se quedaron sin medicación durante el confinamiento en un 87,5% de casos, frente a solo el 12,5% de hombres.

MÁS PROBLEMAS ECONÓMICOS

La repercusión de la pandemia en el tema laboral y económico también ha quedado patente. Otro problema social que deja en evidencia este estudio.

Casi un 90% de las rentas de menos de 500 euros son mujeres

Las mujeres en paro que no reciben prestación económica es de casi un 70%. En el caso de los hombres son solo el 30%.

Esto repercute en sus posibilidades económicas para hacer frente a la enfermedad. Casi un 10% de personas con patologías crónicas sobrevive con menos de 500 euros al mes. De estos, la inmensa mayoría (88,5%) son mujeres.

También en la atención que puedan recibir. Las listas de espera se alargan tras el colapso sanitario. Y un dato: las mujeres esperan de media tres años más que los hombres en recibir un diagnóstico.

MAYOR RIESGO Y PROBLEMAS PSICOLÓGICOS

Entre este colectivo de riesgo, también se han dado problemas de género en la falta de comprensión ante el problema:

  • Muchos trabajadores se vieron obligados a ir a su puesto laboral pese a ser población de riesgo.
  • De estos, tres de cada cuatro eran mujeres. Más del 73% dijo sentir que se exponía.

Todos estos factores también han repercutido en el impacto emocional:

  • Casi el 76% de mujeres manifiesta la necesidad de apoyo psicológico.
  • Muy superior a los hombres, que solo lo necesitaron en un 24%.

Uno de cada cuatro pacientes crónicos no salió por miedo en la primera ola

Durante la primera ola pandémica, uno de cada cuatro pacientes no salió al exterior por miedo al contagio. Eso tuvo un mayor efecto en su salud que en otros colectivos.

"Debemos tenerlo en cuenta e introducir formas de medir este impacto y ser capaces de tener una mirada más transversal y multidisciplinar", apunta Carina Escobar.

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