Por Pablo Cubí, periodista

desperdicio comida

En 1987 las Naciones Unidas advirtieron de la necesidad de no derrochar alimentos, una costumbre muy extendida en los países avanzados.

Lo hicieron argumentado que es necesario para "un desarrollo sostenible, que es aquel que tiene en cuenta las necesidades presentes sin poner en riesgo las de las generaciones futuras”.

Pese a que en años recientes han aumentado las políticas educativas para no dejar sobras y aprovechar bien la comida, aún somos unos derrochadores.

UN ESTUDIO ANALIZA NUESTRO plato

Un reciente estudio, publicado por la revista Nutrition and Dietetics, ha analizado los hábitos españoles respecto a qué alimentos se dejan más en el plato.

Es un estudio pionero, puesto que hasta ahora los estudios se habían centrado en el desperdicio alimentario de una manera genérica y en las cantidades.

El Gobierno español ha calculado que tiramos 25 kilos por persona

  • Así, por ejemplo, un estudio de la UE había constatado que en Europa tiramos unos 90 kilos de comida al año por persona. Claro que incluye supermercados y otros.
  • En España esta cifra por hogar no era tan alta. En 2018 el Ministerio de Agricultura calculaba que estaba en 25 kilos por persona, aunque era una cifra creciente respecto a otros años.

Estos datos incluían los alimentos que se habían tirado por estar en mal estado o caducados.

Esta vez se ha buscado saber qué es lo que más dejamos los españoles en el plato, cuándo se hace con más frecuencia y quiénes son los más derrochadores.

QUIÉNES DEJAN MÁS SOBRAS

Por sexo:

  • Las mujeres dejan más sobras que los hombres, sobre todo las adolescentes y adultas.

Es un desperdicio significativamente mayor que los hombres, de 11,7 gramos al día frente a 4 gramos al día”, explica el doctor Gregorio Varela-Moreiras, presidente de la Fundación Española de Nutrición y principal autor del estudio.

Por edad:

  • Los niños entre los 9 y 12 años son el grupo de población que más sobras deja en el plato: más de 20 gramos de comida al día.
  • Le siguen los adolescentes, de 13 a 17 años, con un promedio de casi 13 gramos diarios.

Los adultos generaron 8,3 gramos al día y las personas mayores no generaron ningún tipo de desperdicio”, añade el doctor Varela.

QUÉ ES LO QUE MÁS QUEDA EN EL PLATO

Por el tipo de alimento, dejamos prácticamente de todo, aunque con unas diferencias muy significativas.

Lo que más sobra:

  1. Las verduras y hortalizas: 12%
  2. Precocinados: 10%
  3. Cereales y legumbres: 10%
  4. Aceites y grasas: 10%
  5. Carnes: 8%

Lo que menos:

  1. Leche y productos lácteos: 3%
  2. Dulces: 2%
  3. Bebidas con y sin alcohol: 2%

En medio de la tabla hay otra variada serie de productos como las frutas, huevos, pescados o aperitivos, todos en torno al 6%.

DEPENDE DE LA HORA DE COMER

El estudio también constata que hay diferencias significativas, según sea el momento en que tomamos los alimentos.

  • Así, es en el menú de mediodía donde se produce la mayor parte del derroche. Casi un 40% de las sobras son de ese momento.
  • En la cena baja significativamente, con un 27%, reflejo también de que no se sirve tanta comida.
  • En el desayuno, con un 11%, y la merienda, con un 8%, se deja menos.

La hora de la comida es cuando dejamos más en el plato

No suman cien, puesto que hay que tener en cuenta también el picoteo entre horas y otros hábitos, como el desayuno de media mañana habitual de los niños.

Y DEL DÍA Y EL LUGAR DONDE SE COMA

Hay muchas otras variables significativas. Por ejemplo, el día de la semana supone otro factor diferencial.

Se generan menos desperdicios alimentarios los sábados y domingos, independientemente de donde se consumía”, explica el doctor Varela.

También se constata que generamos muchas más sobras cuando estamos en casa que cuando salimos a comer fuera.

Y entre las comidas fuera, hay una ligera tendencia a dejar más comida en el plato cuando se hace en centros (colegios, universidades, lugar de trabajo) que en los bares y restaurantes.

LA ECONOMÍA TAMBIÉN INFLUYE

El estudio también constata que el factor social y demográfico tienen una significativa influencia.

A menos ingresos familiares menos cantidad se desaprovecha

Así, a menor nivel educativo y menores ingresos familiares, también es menor la cantidad de desperdicio que se deja en el plato”, concluye el presidente de la FEN

Y curiosamente, tanto las personas de zonas rurales como las de vida urbana dejaron bastantes restos.

Por el contrario, aquellos que viven en poblaciones pequeñas, pero no aislados, son más conscientes de este derroche, se sirven lo justo y dejan menos en el plato.

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