Diana Llorens

Periodista

El coronavirus se transmite más ahora con el frío
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El virus de la Covid-19 parece tener preferencia por el frío. Así lo confirma un reciente estudio que indica que cuando las temperaturas son más bajas la infección se propaga más.

Esto no significa que en verano no haya Covid-19. De hecho, ya vimos el pasado verano que en los meses de más calor el virus también estaba presente. Sin embargo, los datos indicarían que los contagios se disparan cuando hace más frío.

Estacionalidad del virus de la Covid-19

Pese a que desde el inicio de la pandemia se ha especulado sobre la posibilidad de que el virus tuviera un comportamiento estacional como sucede en otros virus como el de la gripe, es ahora cuando tenemos los primeros estudios científicos que lo confirman.

Recientemente, una investigación de la Universidad de Illinois (EE. UU.) en el que se analizaron datos de 221 países indicó que la temperatura y la latitud se asocian con el número de casos de COVID-19 y las tasas de mortalidad.

El análisis mostró que en los países más cálidos y más cercanos al ecuador el número de casos de coronavirus era menor que en los más fríos.

Otro estudio, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Louisville, la Universidad Johns Hopkins y el Centro Conjunto de Inteligencia Artificial del Departamento de Defensa de EE. UU. señala que se propaga más fácilmente en ambientes fríos.

Los investigadores estudiaron los datos meteorológicos y de contagios de 50 países del hemisferio norte entre el 22 de enero y el 6 de abril de 2020.

  • Pudieron ver que existía una asociación entre las temperaturas medias más bajas y el aumento de casos confirmados de Covid-19.

Sin embargo, de acuerdo con los datos analizados, el frío no se asociaría a una mayor mortalidad o gravedad de la enfermedad, lo que indica que la principal influencia de la temperatura está en la transmisión del virus de la Covid-19.

Hay un aumento de casos en los meses fríos pero no aumento de letalidad

  • Así, la asociación de las bajas temperaturas con los casos de contagio era un 47% mayor que con los casos de muerte y un 45% mayor que con los de personas recuperadas de la Covid-19.

La humedad también es, según este análisis, un factor determinante en la propagación del virus. Cuando los ambientes son más húmedos hay un mayor número de casos y cuando son más secos el número de infectados es menor.

Efecto de la bajada de las temperaturas

De acuerdo con el estudio, un aumento de la temperatura de 30 a 100 grados Fahrenheit (de -1 ° C a 37,7 ° C) hace que disminuya un 72% el número de casos confirmados de Covid-19 al día.

En cambio, si la temperatura baja de 30 a 100 grados Fahrenheit (de 37,7 ° C a -1 ° C) los contagios aumentan un 257%.

  • Esto significa que, por cada aumento de 1 ° F (17 ° C) en la temperatura, los casos confirmados bajan un 1%. Por el contrario, por cada grado Fahrenheit que baja la temperatura (17 ° C), los casos aumentan un 3,7%.

Los autores, sin embargo, recalcan que “este modelo del efecto de la disminución de las temperaturas solo se puede verificar con el tiempo a medida que la pandemia avanza a través de los meses más fríos”.

  • De confirmarse esto, el comportamiento del virus de la Covid-19 seguiría el mismo patrón que otros coronavirus que afectan a los humanos que también suelen transmitirse con más facilidad en los meses fríos y menos húmedos.

Planificar las medidas de prevención

El hallazgo principal de este estudio es que las tasas de transmisión de la infección por SARS-CoV-2 están fuertemente asociadas con la temperatura atmosférica ambiental”, destacan los investigadores.

Los autores del estudio también recalcan que es esencial conocer cómo se propaga el virus para facilitar la previsión y poder adoptar con tiempo las medidas apropiadas para controlarlo.

De confirmarse esta estacionalidad del coronavirus, los esfuerzos para contener su propagación en los meses de primavera y verano serían fundamentales para afrontar los meses fríos en los que estaría más presente con más garantías.

El conocimiento de la estacionalidad de la COVID-19 podría resultar útil para la planificación local de las fases de intervención social y ayudar a prepararse para el posible resurgimiento de la pandemia durante los meses más fríos”, señalan.