Unos genes alterados pueden estar detrás de la opción de no tener hijos

Una investigación ha encontrado una relación entre una serie de genes alterados y el hecho de que haya personas sin problemas de infertilidad que no tengan hijos. Los científicos matizan que no significa que hayan descubierto "los genes de no tener hijos", pero sí que parecen tener algún peso en esa decisión.

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Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

No querer tener hijos puede ser una cuestión genética
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Hay una relación entre el factor genético y la decisión de ser padres pero tienen más influencia los motivos sociodemográficos y la elección personal.

La capacidad de decisión humana es muy compleja y estamos lejos de poder discernir todos sus aspectos. Conviene aclarar este punto, puesto que lo que vamos a tratar aquí es más una mezcla entre aspectos médico-sociales y la decisión voluntaria que toman algunas personas.

Unos investigadores del Instituto Wellcome Sanger, en Inglaterra, han descubierto que hay cierta asociación entre las personas, básicamente hombres, que no tienen hijos y unos genes que en su caso aparecen alterados.

Los genes que más pueden variar

Básicamente lo que han podido demostrar los científicos es que hay una relación entre ese concreto factor genético y la decisión de ser o no padres. Es una relación pequeña, menos del 1%, si se compara con otros factores que van a tener mucha más influencia, como son los motivos sociodemográficos y elección personal.

Las personas con algunas mutaciones genéticas viven más a menudo solas y no tienen hijos

Como sabes nuestro genoma es el libro de instrucciones que tenemos en cada célula. Ese genoma está formado de un abecedario, el ADN, y todos nosotros tenemos el 99,9% de ese ADN idéntico. Hay pequeñísimas diferencias, que es lo que llamamos variantes genéticas. Son pequeñas mutaciones que difieren de su padre y madre biológicos.

Hay veces que esas mutaciones dañan el genoma y provocan enfermedades o incapacidades. A veces son problemas evidentes. Otras esos cambios pasan desapercibidos y hasta que no se hace un análisis genético no se descubren que son producidas por variantes genéticas. Hay unos 3.000 genes que son más susceptibles de sufrir mutaciones.

Los investigadores estaban analizando estas variantes de genes, que no pasan a menudo a la siguiente generación porque provocan enfermedades mortales o infertilidad. El análisis no buscaba específicamente la relación con no ser padres, sino relación con infertilidad.

Estas personas no son infértiles

Se analizaron más de 340.000 británicos y sus variantes genéticas. Miraron si estas variantes afectaban al número de hijos que tenían. Vieron que esas variantes efectivamente coincidían con hombres y mujeres que no tenían hijos, y especialmente en el caso de hombres. Entonces miraron si era por problemas de infertilidad y no lo era.

"Las mutaciones genéticas afectan a factores cognitivos y de comportamiento que pueden reducir las opciones de tener hijos"

El siguiente paso fue comprobar que no hubiera algún otro problema de otro tipo. Allí sí salieron factores susceptibles de influir en la decisión de tener hijos. Había más casos de problemas mentales, había de media menores ingresos económico y entre los hombres había un número mayor que vivían solos y no en pareja.

Comparando todos estos factores, los investigadores concluyen que “hay una asociación entre las variantes genéticas y el no tener descendencia (sobre todo en el caso de los hombres) debido a que estas variantes afectan a factores cognitivos y de comportamiento que pueden reducir sus opciones de encontrar pareja con la que tener hijos”, ha explicado el doctor Eugene Gardner, de la Universidad de Cambridge y director del estudio.

No es un gen que afecta a la voluntad

La investigación, publicada en la revista Nature, sugiere que estos daños genéticos siguen la línea de la teoría de la selección sexual de Darwin. Punto polémico, puesto que en un artículo de opinión en la misma revista Nature la antropóloga Heidi Colleran considera la relación "simplista".

Los investigadores recalcan que estos cambios genéticos no se pueden usar como un sistema para predecir si se va o no tener hijos:

No hemos encontrado los ‘genes de no tener hijos’, que implican un fuerte efecto causal”, insiste el doctor Gardner.

Una asociación en una investigación científica no implica necesariamente una relación causa-efecto. En investigaciones genéticas se asocian rasgos con una variante genética concreta sin que se haya podido asegurar que sean las que provoquen el cambio.

El aumento o descenso de la natalidad varía según numerosos factores. Pongamos un ejemplo que se relaciona con esta investigación. Al analizar las personas con las variantes genéticas estudiadas, vieron que tenían de media menos ingresos y nivel educativo más bajo. En Inglaterra, los estudios sociodemográficos señalan que los hombres con pocos ingresos tienen menos hijos. Sin embargo, son las mujeres con alto nivel educativo las que tienen menos hijos. Ese es un factor de muchos otros que puede explicar los resultados.