Por Soledad López, periodista especializada en salud

Inyectar vapor de agua para tratar la hiperplasia benigna de próstata
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A diferencia de la tiroides o el páncreas, la próstata es la única glándula que se rebela con la edad. Por eso la hiperplasia benigna de próstata (HBP), que no es más que el agrandamiento de la glándula prostática, afecta al 50% de los hombres entre los 51 y 60 años de edad, y hasta un 90% a los mayores de 80.

No es un trastorno grave, pero sin duda afecta a la calidad de vida del paciente. Las opciones de tratamiento son muchas pero la que está revolucionando el abordaje de este trastorno es una terapia que consiste en inyectar vapor de agua (sistema Rezum).

Es muy rápida, no requiere anestesia general y evita los incómodos efectos sexuales provocados por otras técnicas quirúrgicas.

La terapia térmica de vapor de agua llegó a España en 2019 y poco a poco se ha ido extendiendo en centros como Quirónsalud y otras clínicas privadas, aunque en la sanidad pública su uso es todavía minoritario. El Hospital de Bellvitge, el primer centro público en Cataluña que ha implantado esta técnica para tratar la HBP, es un ejemplo a seguir.

A partir de los 30 años empieza a crecer la próstata

La hiperplasia beninga de próstata es un proceso benigno asociado al envejecimiento y nada tiene que ver con el cáncer de próstata.

A los hombres les empieza a crecer la próstata a partir de los 30 años y, con el tiempo, todos sufrirán hiperplasia (agrandamiento) en mayor o menor medida.

  • Este agrandamiento puede comprimir la uretra y bloquear el flujo de orina desde la vejiga, con lo que no se vacía por completo y las ganas de orinar son más frecuentes.
  • El aumento de las ganas de orinar puede dificultar el descanso nocturno, ya que obliga a levantarse muchas veces a lo largo de la noche.

Por tanto, como decíamos no es un trastorno grave, pero afecta de forma severa a la calidad de vida de los pacientes.

tratamientos para la hiperplasia benigna de próstata

Para tratar la hiperplasia benigna de próstata existen diversos tratamientos que se aplican en función del estadio en que se encuentra la próstata:

  • Fitoterapia.
  • Fármacos alfa-bloqueantes.
  • Cirugía endoscópica transuretral. Se practica mediante técnicas poco invasivas, pero requiere anestesia general o regional, en el postoperatorio puede haber sangrado y dolor, y requiere ingreso hospitalario entre 24 y 48 horas. Además, puede provocar efectos secundarios sexuales como la eyaculación retrógada (al eyacular el semen queda retenido y es expulsado en la micción).

La nueva terapia térmica con vapor de agua está suponiendo un antes y un después en el tratamiento de la HBP porque acorta el tiempo de intervención, no requiere anestesia general, evita efectos indeseados...

Cabe señalar que no es una técnica experimental: lleva unos años usándose en Estados Unidos, donde han sido intervenidos miles de pacientes, asegura el Dr. Carlos Suárez Fonseca, del Grupo de Urología Avanzada del complejo hospitalario Ruber Juan Bravo, uno de los primeros centros en aplicar esta técnica.

En qué consiste la terapia con vapor de agua para la HBP

Básicamente, la técnica consiste en inyectar vapor de agua a través de la uretra.

  • El calor del vapor de agua destruye el tejido prostático, que será absorbido por el propio cuerpo, lo que provoca que la glándula se retraiga. Y cuando la próstata se retrae deja de comprimir la uretra y esta se ensancha facilitando la micción.
  • La intervención se practica con una simple sedación y no requiere ingreso. Todo el proceso puede llevar 20 minutos y el paciente marcha del hospital con una sonda que debe llevar entre 3 y 5 días, y que se retira en el mismo centro hospitalario.
  • Con este tratamiento el riesgo de sufrir complicaciones es muy bajo porque no hay incisiones y el calor no afecta a los nervios. Tampoco afecta para nada a la función sexual, y muy raras veces provoca eyaculación retrógada.

Cuándo está indicada esta técnica

La terapia térmica Rezum está indicada para próstatas que no superen los 90 gramos, con lo que pueden tratarse a más del 80% de los pacientes con hiperplasia benigna de próstata.

Además, es la técnica más segura para pacientes de edad avanzada o de alto riesgo que no pueden someterse a cirugías con anestesia general.

Por supuesto, es una opción para evitar los efectos sexuales indeseados de otras técnicas.