Jordi Pujol sufre un ictus: ¿qué secuelas puede tener?

Jordi Pujol estaba leyendo cuando se percató de que algo no iba bien porque no comprendía lo que leía. Había sufrido un ictus. Por suerte fue intervenido a las pocas horas, lo que reduce el riesgo de secuelas aunque es pronto para saberlo.

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Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Jordi Pujol ha sufrido un ictus: por qué de repente no podía leer ni hablar
Gtres

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol sufrió un ictus en su domicilio de Barcelona.

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol, de 92 años, ingresó ayer a las 17:00 en Urgencias del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona por una alteración del lenguaje aguda debida a un ictus. Según ha informado el centro hospitalario, a su llegada se confirmó que el ictus era causado por la obstrucción de una arteria cerebral provocando una reducción del flujo sanguíneo.

Se le practicó un tratamiento endovascular para aspirar el trombro a través de una cateterismo vía femoral. Según el equipo médico que lo ha atendido, el expresidente está consciente y, si no hay complicaciones, no se teme por su vida. Aunque está despierto y ha recuperado el habla, habrá que esperar cómo evoluciona en las próximas 24 o 48 horas para determinar si tiene secuelas.

Qué síntomas provoca un ictus

Jordi Pujol ha sufrido un ictus isquémico. Es el tipo de ictus más habitual y se produce cuando una arteria cerebral queda obstruida por culpa de un coágulo. Los síntomas que provoca el ictus vienen determinados por la zona del cerebro en la que se ve reducida o interrumpida el riego. En el caso del expresidente Jordi Pujol, el trombo obstruyó la circulación en el área que afecta al habla y a la lectura.

En estos casos, la persona nota una imposibilidad para hablar de forma repentina y tiene dificultad para comunicarse con otras personas. Fue lo que le ocurrió a Pujol. Los síntomas comenzaron a las 11 de la mañana mientras estaba leyendo y de pronto se percató que algo no iba bien porque no comprendía lo que leía. Intentó decírselo a su hijo Oriol, que enseguida contactó con el Dr. Jaume Padrós, su médico de cabecera y presidente del Colegio de Médicos de Barcelona, y lo trasladaron a Urgencias.

Otros síntomas habituales de ictus son debilidad en un lado de la cara y una desviación de la comisura de la boca (boca torcida).

También puede haber pérdida de fuerza del mismo lado del cuerpo de forma súbita, por lo que la persona no puede levantar el brazo.

La pérdida súbita de visión, total o parcial, en uno o ambos ojos; o un dolor de cabeza muy intenso son otras señales de ictus.

Actuar rápido es clave para evitar secuelas

Actuar rápido es clave para evitar que el ictus deje secuelas. Cuando más tiempo permanece interrumpido el riego sanguíneo, mayor es la cantidad de neuronas que mueren. De hecho, cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Por eso los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo deben utilizarse hasta 24 horas después del ictus. Cada 30 minutos que se tarda en comenzar el tratamiento se reduce la posibilidad de tener buenos resultados en un 14%. Y cada hora de retraso, el cerebro envejece 3,6 años en comparación con un cerebro sano.

En el caso de Jordi Pujol se ha actuado rápido, lo que ayuda a reducir el riesgo de secuelas aunque es pronto para decirlo.

El doctor Albert Lleó, director del Servicio de Neurología, ha explicado que Pujol ingresó ayer por la tarde y que, después de hacerle un TAC y evaluar su caso, se decidió realizar un tratamiento endovascular para eliminar el trombo que obstaculizaba el riego.

"El ictus es una emergencia médica tratable. Hay que detectar cuanto antes los síntomas y acudir cuanto antes al hospital", ha afirmado el Dr. Joan Martí-Fàbregues, jefe clínico del Servicio de Neurología de Sant Pau. Los médicos calculan que el expresidente puede estar hospitalizado una semana.

Secuelas que puede dejar un ictus

Las personas que han sufrido un ictus pueden sufrir secuelas físicas, cognitivas y psicológicas:

  • A nivel físico pueden padecer déficits motores, alteraciones del lenguaje, incontinencia urinaria o alteraciones sensitivas. También pueden aparecer alteraciones visuales o dificultad para tragar.
  • A nivel cognitivo la persona puede mostrar déficits de atención o pérdida de memoria.
  • A nivel psicológico, una de cada tres pacientes que han tenido un ictus sufre depresión.

Una correcta rehabilitación reduce la intensidad de las secuelas.