Kiko Rivera ha sufrido un ictus: ¿qué secuelas le pueden quedar?

Kiko Rivera, de 38 años, ha sufrido un ictus. Los accidentes cerebrovasculares cada vez son más comunes en gente joven, principalmente a causa de malos hábitos de vida. Actuar rápido es clave para restaurar el riego sanguíneo en el cerebro y evitar secuelas.

Actualizado a
Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

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Gtres

Las personas que han sufrido un ictus, como le ha ocurrido a Kiko Rivera, pueden sufrir secuelas físicas, cognitivas o psicológicas.

Kiko Riveraha sufrido un ictus y probablemente deberá seguir rehabilitación para recuperarse de las secuelas. El hijo de Isabel Pantoja sufre también gota y diabetes crónica, este último trastorno es un factor de riesgo de ictus. En los accidentes cerebrovasculares, actuar rápido es clave para restablecer el riego sanguíneo en el cerebro y evitar secuelas mayores.

Qué secuelas puede dejar un ictus

El ictus es un accidente cerebrovascular en el que se produce una alteración de la circulación sanguínea en una o varias zonas del cerebro. El más común es el ictus de tipo isquémico y se produce cuando una arteria cerebral queda obstruida por culpa de un coágulo. El ictus hemorrágico es menos común y se produce por la rotura de un vaso sanguíneo. Los síntomas que provoca el ictus vienen determinados por la zona del cerebro en la que se ve reducido o interrumpido el riego.

Durante las primeras horas del ictus, actuar rápido es clave ya que, de promedio, cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas. Por ello, los tratamientos que permiten recuperar el flujo sanguíneo deben utilizarse hasta 24 horas después del ictus.

Los estudios apuntan que cada 30 minutos que se tarda en comenzar el tratamiento se reduce la posibilidad de tener buenos resultados en un 14%. Y cada hora de retraso, el cerebro envejece 3,6 años en comparación con un cerebro sano.

Cuantas más neuronas mueren, mayor es el riesgo de secuelas. Las personas que han sufrido un ictus pueden sufrir secuelas físicas, cognitivas y psicológicas:

  • A nivel físico pueden padecer déficits motores, alteraciones del lenguaje, incontinencia urinaria o alteraciones sensitivas. También pueden aparecer alteraciones visuales o dificultad para tragar.
  • A nivel cognitivo la persona puede mostrar déficits de atención o pérdida de memoria.
  • A nivel psicológico, una de cada tres pacientes que han tenido un ictus sufre depresión.

Una correcta rehabilitación reduce la intensidad de las secuelas. El programa Fiesta confirmaba que Kiko Rivera sufre secuelas de relativa importancia que por ahora le impiden realizar actividades del día a día como asearse, por lo seguramente seguirá un plan de rehabilitación.

Síntomas de ictus

En el ictus es muy importante detectar los síntomas cuanto antes y acudir a urgencias para restablecer lo antes posible el correcto riego sanguíneo en el cerebro. Los síntomas que avisan de que una persona puede estar sufriendo un ictus son:

  1. La boca del afectado se tuerce, y un lado queda hacia abajo. La parálisis facial, sobre todo en una de las mitades de la cara, es habitual.
  2. Un brazo y/o una pierna pierden fuerza. Si la persona no puede levantar un brazo o una vez en alto se cae en menos de 10 segundos es una señal de alarma. También puede notarse pérdida de fuerza y entumecimiento (sentir la piel como acorchada).
  3. Dificultades para hablar. El afectado puede confundir las palabras, no recordar algunas, tener dificultades para expresarse o no entender lo que le dices.
  4. Problemas de visión. Si ve borroso con alguno de los dos ojos, es una señal de alarma. El afectado, incluso, puede perder la visión mientras se produce el ictus.
  5. Confusión y desorientación. Es otra señal típica del accidente cerebrovascular. El afectado puede sentir confusión, pérdida de memoria, desorientación, mareos o vértigos.
  6. Dolor de cabeza. Es uno de los signos más alarmantes de este tipo de ataques, y los pacientes que lo han sufrido lo suelen describir como un dolor de cabeza intensísimo, que no han experimentando nunca antes.

Las causas de ictus en gente joven

Un 80-90% de los ictus se deben a factores de riesgo que pueden controlarse. En el caso de gente joven, el colesterol, la hipertensión, la diabetes y la obesidad son las principales causas tanto de infartos como de ictus debido a malos hábitos de vida como una dieta rica en grasas y azúcares o el sedentarismo. Un 5% de los ictus en personas jóvenes se relacionan con el consumo de cocaína, que actuaría como una vasocompresivo. Estudios realizados en Estados Unidos revelan que el riesgo de ictus es 7 veces mayor en las 24 horas después de consumir la sustancia.

1. Diabetes

Unos niveles altos de glucosa en sangre actúan como un auténtico tóxico que acelera el proceso de envejecimiento vascular, lo que afecta a todos los vasos sanguíneos del organismo, incluidos los del cerebro.

Las personas que tienen diabetes como Kiko Rivera deben controlar su glucosa al máximo porque su riesgo de ictus es mayor.

La diabetes tipo 2 se debe básicamente a una alimentación rica en azúcares y grasas, y a la falta de ejercicio. Además, las personas que padecen diabetes suelen tener la tensión y el colesterol altos y su riesgo de arteriosclerosis es mayor, lo que dispara aún más las probabilidades de sufrir todo tipo de cardiopatías.

2. Colesterol

Unos niveles elevados de colesterol LDL en sangre –combinados con la tensión arterial alta, el tabaquismo, el sobrepeso o la obesidad– favorecen la acumulación de placa de ateroma y aumenta el riesgo de rotura.

La aterosclerosis es una enfermedad de largo recorrido. En realidad, es un proceso natural del envejecimiento de nuestras arterias. Desde la infancia se empiezan a acumular grasas como el colesterol y otras sustancias como el calcio en las paredes de las arterias.

En la adolescencia, estas lesiones pueden aumentar con la acumulación de lípidos, dando lugar a pequeñas placas fibrosas. En los años siguientes, estas placas crecerían y se agrandarían, pudiendo sufrir roturas y trombosis, que serían las desencadenantes de los eventos agudos, como el ictus.

3. Hipertensión

La presión arterial elevada incrementa hasta 5 veces las probabilidades de sufrir un ictus. Si se controlara este factor se reduciría hasta casi la mitad las muertes por ictus.

La presión arterial elevada de forma crónica debilita los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de que se rompan y se produzca un ictus hemorrágico.

La hipertensión favorece también la arterioscleroris (las arterias se estrechan y endurecen), con lo que aumentan las posibilidades de que un coágulo las obstruya y provoque un ictus isquémico.

4. Obesidad

La obesidad es un factor de riesgo de ictus, y si los kilos se acumulan en el abdomen todavía es más peligroso.

Un estudio de la Clínica Mayo (EE. UU.) revela que la grasa que se deposita alrededor de las vísceras tiene unas características metabólicas diferentes a las del resto del cuerpo que la convierten en más dañina.

Hace que suba el colesterol malo y baje el bueno, aumenta la presión arterial, y afecta al metabolismo del azúcar favoreciendo la diabetes. Todo ello dispara el riesgo de infarto tanto cardiaco como cerebral.