Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

Las lecciones de la pandemia: ¿qué no sabíamos entonces y sabemos ahora?
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La pandemia de la Covid-19 nos dejó hace un año confinados en casa. Desde el 15 de marzo de 2020 experimentamos asombrados y atemorizados una experiencia que ninguno había vivido. Y no iban a ser una o dos semanas. Al final fueron casi cien días.

Hoy seguimos con restricciones y avisos de que la vieja normalidad no volverá de momento y no sabemos si lo hará alguna vez. ¿Estamos igual?

Ni mucho menos. Hemos ganado un año de experiencia”, asegura el epidemiólogo Antoni Trilla, miembro del consejo asesor de Pedro Sánchez durante el primer estado de alarma.

EL tratamiento ha ido cambiando

¿En qué se ha notado esta experiencia? “Tratamientos que pensábamos que podían ir bien, no lo fueron y por tanto ahora ya sabemos que no es necesario darlos”, recuerda el doctor.

  • Quizá el que más fama tuvo fue la hidroxicloroquina, aquel fármaco para la malaria que resultó inútil.
  • También se abandonaron los dos antivirales contra el Sida, el lopinavir y ritonavir.
  • Otros, como el remdesivir ya se han aprobado para tratar la Covid grave y la ivermectina se abre paso para tratar los casos moderados.

Se ha avanzado en otros aspectos técnicos hospitalarios: “Algunas decisiones que teníamos establecidas en los protocolos hospitalarios y ahora las hacemos de otra manera”, explica el doctor Trilla.

LA COVID YA NO ES LA ÚNICA PREOCUPACIÓN

Con la primera ola se paralizó todo en España y gran parte de Europa. No hubo otra enfermedad, porque la Covid llenó y desbordó los hospitales.

Hoy los hospitales están mejor preparados, y sabemos todos que las otras enfermedades no han desaparecido.

Con la pandemia el cáncer no diagnosticado creció un 21%

Hubo muchas pruebas diagnósticas retrasadas. Tenemos ahora un 21% más de enfermos de cáncer”, explica el doctor José Muñoz, jefe del servicio de Salud Internacional en el Hospital Clínic de Barcelona.

Se hizo un esfuerzo extraordinario para conseguir recuperar la actividad y el tiempo retrasado -añade-. Lo conseguimos en gran parte después de la primera ola. Con la segunda y tercera ola ya está haciéndose mucho más difícil.

Por eso las autoridades sanitarias deben sopesar ahora muy bien el riesgo de colapso hospitalario, pese al grave daño que supone para la economía.

  • La dinámica del hospital y de la atención primaria se resienten. Los sanitarios están cansados.

No hay una gran bajada de las UCI y los hospitales. Eso implica que otra subida haría que volviéramos a tener una situación poco asumible.

AHORA HAY UN AISLAMIENTO MÁS RACIONAL

Cuando empezó la pandemia preparamos un área de aislamiento. No se esperaba más de dos casos”, rememora el doctor Muñoz.

Los primeros casos se aislaban totalmente en habitaciones que casi eran cárceles, aunque el paciente apenas tuviera síntomas de coronavirus.

Lo aislaban por motivo de bioseguridad y lo manteníamos así semanas mientras el test fuera positivo.

  • No sabíamos que la PCR podía ser positiva, aunque ya no tuviera la enfermedad”.

Otro problema era las restricciones iniciales para autorizar a hacer una prueba de PCR.

Era para evitar que se hicieran PCR sin control, por eso había protocolos tan rígidos”. Y por eso se escaparon tantos contagios.

Hoy a ese paciente que se pasó semanas ingresado se le habría hecho un test rápido. Le habrían dicho que se quedara en casa diez días y tomara paracetamol”, explica el doctor.

LOS ASINTOMÁTICOS CASI NO EXISTÍAN

Otro motivo de descontrol fueron los asintomáticos. Desde China las primeras cifras señalaban que casi todos los pacientes de Covid-19 tienen fuertes síntomas.

  • Hoy sabemos que entre el 30% y el 40% de los casos podrían ser asintomáticos.

Eso complicaba mucho la vigilancia -admite el doctor Trilla-. Había sensación de frustración. Queríamos hacer test a todos los que iban llegando y no se podían. No teníamos material”.

Los primeros datos de China descartaban los asintomáticos

Hoy sabemos que la vigilancia debe ser más agresiva. El rastreo ha de ser más amplio.

LA DESINFECCIÓN PIERDE PESO

Durante muchas semanas se insistió en la necesidad de limpiar constantemente superficies.

Incluso cualquier producto que nos llegaba del supermercado, le pasábamos un trapo con desinfectante.

El motivo es que los ensayos en laboratorio mostraban que el coronavirus aguantaba mucho en las superficies.

Nuevos estudios, sobre todo analizando los objetos contaminados en situaciones reales han restado riesgo de contagio. La carga viral activa es mínima.

  • Hoy se pone en duda que haya que limpiar tan asiduamente o utilizar ozono en la desinfección.

Basta seguir con una buena higiene de manos.

¿QUÉ SABEMOS Y QUÉ NO DE LA INMUNIDAD?

Cada mes que pasa sabemos más de la duración de la inmunidad contra el coronavirus.

Tenemos como cuatro airbags en nuestras defensas. A veces funcionan a la vez y otras uno detrás de otro -ejemplifica el doctor Trilla-. Los anticuerpos nos dan un indicativo de cómo va la defensa. Pero no son la única”.

  • Por eso el hecho de que no tengas anticuerpos no quiere decir que no tengas defensas contra la enfermedad.

Todos pensamos que la inmunidad contra el coronavirus será de unos cuantos meses o incluso algún año. No mucho más.”

Eso hará que nos tengamos que volver a vacunar o al menos que tengan que hacerlos los mayores. Pero eso será el ajuste fino, una vez estemos todos vacunados.

¿QUÉ NOS ESPERA AHORA?

Los optimistas realistas como yo estamos convencidos de que la vacuna nos permitirá controlar la pandemia”, añade el doctor Trilla.

Poco a poco, llegaríamos a final de año con lo que llamamos control funcional de la epidemia.

"Acabaremos el año en una cierta normalidad"

Habrá casos, incluso graves, pero seguro que no a los niveles de ahora”, apunta. “Eso nos permitirá que volvamos a una cierta normalidad”.

  • ¿Tendremos que ir con mascarilla en transporte público? Posiblemente sí.

También será necesario que nuestros organismos de salud se doten de mejores herramientas de trabajo.

  • Reforzar la red de laboratorios.

Ha faltado capacidad de actuación en la OMS y en el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades. Debe tener mecanismos para reaccionar. Parece un equipo de bomberos sin bomberos.