Por Soledad López, periodista especializada en salud

El mal uso de los antibióticos es una amenaza para la salud global
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La resistencia a los antibióticos supone unos de los grandes retos a los que se enfrenta la salud pública y si no se toman medidas eficaces los expertos prevén que en 2050 la cifra de fallecidos por esta causa ascienda hasta los 10 millones de personas en todo el mundo, desbancando al cáncer como primera causa de mortalidad.

Y es que el número de pacientes infectados por bacterias resistentes crece y crece en lugares como la Unión Europea.

El experto y profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y autor de Las grandes epidemias modernas, Salvador Macip, afirma que el uso responsable de los antibióticos ha mejorado en comparación con los últimos años, pero advierte que "todavía se comenten abusos en algunos países y sectores".

En particular, cita el caso de los animales de granja y asegura que el uso de los antibióticos debe restringirse "solo a los casos en los que sean necesarios".

Hemos mejorado, pero poco

Desde que en España se implementó en 2014 el Plan Nacional Frente a la Resistencia a los Antibióticos, el uso de los antibióticos ha mejorado. Tal y como apunta Macip, los datos de 2019 revelan una mejoría, pero aún queda camino por recorrer.

  • El consumo de antibióticos en salud humana ha bajado un 11,8 % entre 2015 y 2019.
  • Las ventas de estos fármacos para uso veterinario se han reducido un 58,8 % entre 2014 y 2019.

Por qué hay que bajar el consumo de antibióticos

Lo ideal es mantenerse en esa línea de descenso. Y para ello es importante convencerse de lo perjudicial que puede llegar a ser un mal uso de estos fármacos.

Según el profesor Macip, estas son las principales consecuencias del abuso de los antibióticos:

  • Generan resistencia. "Las bacterias evolucionan constantemente y es normal que terminen adquiriendo resistencias a cierto número de antibióticos", afirma.
  • Cada vez hacen menos efecto. "El mal uso que se ha hecho de los antibióticos ha provocado que las resistencias aparezcan antes e incluso que haya bacterias que son resistentes a prácticamente todos los antibióticos", advierte.
  • Las farmacéuticas no invierten. "Se ha producido una reducción en la inversión que las farmacéuticas hacen para desarrollar nuevos antibióticos, y por eso se ha ido limitando mucho nuestro arsenal", reconoce el profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC.

Las prácticas del pasado pasan factura

La mal uso de los antibióticos viene de lejos. Salvado Macip recuerda que durante mucho tiempo se podían adquirir directamente en las farmacias sin receta: "Esto hacía que la gente tomara antibióticos para tratar enfermedades que no los requerían, como un resfriado".

  • Ahora, el hecho de que se tenga que pasar por un médico ha reducido el problema, "pero todavía hay médicos que recetan antibióticos cuando no hace falta", advierte el profesor de la UOC.

Otro factor que influye es el hecho de que muchos pacientes "no siguen el tratamiento completo, y esto también favorece las resistencias".

Además, Macip apunta que la ganadería ha abusado durante mucho tiempo de los antibióticos y no para tratar enfermedades de los animales de granja, sino para prevenirlas y hacer que engorden más.

Cómo lograr un consumo responsable de antibióticos

Para mejorar en el uso de estos fármacos, habría que trabajar desde varios ámbitos. Así pues, Macip asegura que se debe insistir en tres frentes:

  • La población. "Hay que hacer entender a la gente que los antibióticos solo funcionan contra cierto tipo de enfermedades y si se emplean bien", advierte.
  • Los médicos. "Hay que insistir a los médicos en que solo los receten cuando sea necesario y que traten de dar el antibiótico más adecuado, no siempre el más potente por defecto", subraya.
  • El sector de la ganadería. "Hay que legislar mejor el uso de antibióticos en la ganadería ya que afecta a la salud de las personas", afirma.

Los antibióticos tienen que seguir salvando vidas

"Los antibióticos han permitido controlar un gran número de enfermedades infecciosas. Han evitado millones de muertes y así han contribuido de manera esencial a alargar nuestra esperanza de vida desde mediados del siglo XX", subraya el experto.

Pero si dejan de funcionar bien, si dejan de hacer efecto, las consecuencias pueden ser fatales. Y el problema es que no hay muchas alternativas a estos fármacos.

Bacteriófagos, ¿la alternativa?

La aparición de resistencias a los antibióticos actuales es un problema, por lo que la ciencia busca sustitutos, pero de momento sin éxito.

  • Los bacteriófagos (virus que matan bacterias) podrían ser una solución, pero los estudios todavía están en fases preliminares.

Con este panorama, de momento la solución es "seguir invirtiendo en desarrollar nuevos antibióticos y cuidar los que ya tenemos", subraya Macip.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud ha advertido que, aunque hay algunos antibióticos nuevos en fase de desarrollo, no se prevé que ninguno de ellos sea eficaz contra las formas más peligrosas de algunas bacterias resistentes.

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