Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Mezclar bebidas energéticas con alcohol aumenta el riesgo de accidente de tráfico
iStock by Getty Images

Mezclar el alcohol con bebidas energéticas es una práctica que se ha puesto de moda entre la población más joven. El alcohol desinhibe pero seda, un efecto que se compensa con la euforia que proporciona la bebida energética.

Al final, el objetivo que se persigue es aguantar más horas de diversión. Pero esta combinación es muy peligrosa.

Un estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas y el Instituto de Ciencias de la Salud Germans Trias i Pujol que publica el International Journal of Neuropsychopharmacology revela que mezclar bebidas energéticas con alcohol puede incrementar el riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Y es que conducir habiendo ingerido alcohol mezclado con este tipo de bebidas puede provocar una falsa sensación de seguridad en el conductor, lo que aumenta las posibilidades de conducir bebido y tener un accidente.

Bebidas energéticas y alcohol

Las bebidas energéticas se desarrollaron para deportistas y tienen un alto contenido en sustancias estimulantes, sobre todo cafeína, con el objetivo de mantener el cuerpo activo.

El alcohol tiene un efecto depresivo y sedante, pero si lo tomamos junto a una bebida energética este efecto relajante queda enmascarado. Nos sentimos eufóricos, pero los efecto negativos del alcohol sobre las capacidades cognitivas siguen estando ahí.

Por eso mezclar alcohol con bebidas energéticas es peligroso: puede provocar una predisposición a conducir a pesar de tener las capacidades mermadas para hacerlo, según destaca el estudio.

"El estudio concluye que la mezcla de bebidas energéticas con alcohol, que está muy de moda entre la población más joven, predispone a conducir bajo los efectos del alcohol".

"Pero estas bebidas con alto contenido de cafeína no son capaces de contrarrestar los efectos perjudiciales del alcohol sobre diferentes habilidades relacionadas con la conducción, como es el tiempo de reacción o la coordinación entre vista y motricidad", explica la autora principal del trabajo, la Dra. Clara Pérez-Mañá.

Detalles del estudio

Los investigadores analizaron el comportamiento y reacciones de 16 voluntarios jóvenes y sanos, a quien, en diferentes sesiones, se les subministraban diferentes bebidas.

  • En una sesión se les suministró solo alcohol (60 gramos), el equivalente a tres combinados.
  • En otra sesión se les administró el alcohol mezclado con bebidas energéticas (el equivalente a tres latas o 240 gramos de cafeína),
  • En una última sesión tomaron solo bebidas energéticas o agua.

A todos se les sometió a diversas pruebas subjetivas y objetivas para analizar su estado y rendimiento, así como a analíticas para comprobar sus concentraciones de alcohol y de cafeína en sangre.

El resultado fue que, a pesar de que añadir las bebidas energéticas disminuía el efecto sedante del alcohol y mejoraba ligeramente el rendimiento de los voluntarios, sus concentraciones de alcohol en sangre continuaban indicando que no estaban en condiciones de conducir.

De hecho, ellos mismos reconocen estar igual de embriagados habiendo ingerido solo alcohol o habiéndolo ingerido en combinación con diversas latas de bebida energética.

Falsa sensación de seguridad

A pesar de ello, el efecto estimulante de las bebidas basadas en cafeína les hacía estar más predispuestos a conducir en caso de tener que hacerlo.

Esto comporta un riesgo elevado de poder sufrir o provocar un accidente de tráfico, ya que sus capacidades para conducir estaban claramente afectadas por la ingesta alcohólica.

"Por mucho que se combinen las dos bebidas, si se conduce, se sigue estando en peligro. El hecho de mezclarlas hace que se sopesen peor las condiciones para saber si se puede conducir o no", apunta la Dra. Pérez-Mañá.

De hecho, esa falsa sensación de seguridad que provoca la mezcla de alcohol con bebidas energéticas ya se ha observado en otras investigaciones.

"En otros estudios de interacción del consumo de alcohol y psicoestimulantes, otros diferentes a la cafeína, realizados por el mismo grupo de investigación, como por ejemplo la mefedrona o el MDMA (éxtasis), se ha observado también esta disociación entre la falsa percepción de ser capaz de conducir y el peor rendimiento cuando se evalúan tareas específicas de la conducción de vehículos", apunta el Dr. Rafael de la Torre, coordinador del Grupo de investigación en Farmacología integrada y neurociencias de sistemas del IMIM-Hospital del Mar.

Más alcohol y cafeína en sangre

Por si fuera poco, la combinación de las dos bebidas incrementa las concentraciones en sangre de alcohol y cafeína, lo que puede favorecer las intoxicaciones por alcohol en las personas con menor tolerancia a estas bebidas.

Los análisis realizados a los voluntarios también revelaron que las concentraciones de alcohol en sangre eran más elevadas cuando se había consumido alcohol con bebidas energéticas.

  • En sangre, el pico fue de 0,75 gramos por litro (g/L) con alcohol solo, y de 0,84 g/L en combinación con estas bebidas.

Estas concentraciones se corresponden a un estado de embriaguez moderada. En aire expirado, la prueba que se practica para estimar la alcoholemia de un conductor en un control policial, fueron, respectivamente, de 0,38 mg/L y 0,40 mg/L.

Hay que recordar que los límites legales para conducir en España son de 0,5 g/L en sangre y de 0,25 mg/L en aire expirado. Estos umbrales son menores en conductores novatos (0,3 g/L y 0,15 mg/L).

También se incrementaron las concentraciones de cafeína en la sangre de los voluntarios, ya que el alcohol inhibe su metabolismo, es decir, la capacidad del cuerpo para eliminarla.

Todo ello supone un riesgo añadido en personas con baja tolerancia al alcohol y a la cafeína, ya que puede favorecer las intoxicaciones.