Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Nanoplásticos: cómo dañan la salud las partículas de plástico que ingerimos
iStock by Getty Images

Hace décadas que vivimos en un mundo protagonizado por el plástico. Es versátil y de gran duración, características que lo han convertido en un material que se utiliza en muchos productos.

La otra cara de la moneda es su acción contaminante y, sobre todo, sus efectos negativos sobre la salud humana. Y para evitar estos últimos no basta con reducir el plástico en nuestra vida diaria.

Este material es capaz de descomponerse en nanopartículas, partículas diminutas, y entra con facilidad en nuestra cadena alimentaria:

  • Está presente en el agua que bebemos, la comida que ingerimos, el aire que respiramos... Los nanoplásticos, minúsculas partículas de plástico, se cuelan en nuestro organismo y puede llegar a alterar nuestro metabolismo.

Alteraciones en el microbioma intestinal

Un estudio de revisión liderado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y el CREAF publicado en Science Bulletin ha demostrado que:

  • Los nanoplásticos afectan a la composición, diversidad y función del microbioma intestinal, tanto en vertebrados como invertebrados.
  • Y cuando se modifica la composición de ese conjunto de bacterias que conforman el microbioma intestinal por la exposición continuada a nanoplásticos, surgen alteraciones en los sistemas inmunitario, endocrino y nervioso.

Estudios en peces extrapolables a humanos

Tradicionalmente, los efectos sobre la salud de la exposición a nanoplásticos se han estudiado en especies acuáticas. Mediante análisis in vitro se han podido analizar los cambios provocados por los nanoplásticos en la expresión genética de peces y mamíferos.

Sin embargo, los investigadores apuntan que los resultados obtenidos en estos estudios van más allá de las especies marinas:

  • La mayoría de vías neurológicas, endocrinas e inmunológicas de estos vertebrados son muy similares a las humanas, por lo que los autores alertan de que algunos de los efectos observados en peces podrían aplicarse también a los humanos.
  • Conocer y analizar el proceso mediante el cual los fragmentos de plásticos penetran en el organismo y lo dañan es fundamental.
  • También lo es determinar de manera precisa la cantidad y tipologías de nanoplásticos diseminados en el medio.

Por ello los investigadores remarcan no solo la necesidad de seguir estudiando los mecanismos y efectos concretos en seres humanos, sino también controlar la cantidad de nanoplásticos presentes en los distintos ecosistemas.

Mariana Teles, investigadora de la UAB, junto a otros investigadores como Josep Peñuelas, profesor del CSIC en el CREAF, insisten en que "el artículo no pretende generar alarmismo, pero sí busca advertir de que el plástico está presente en casi todo lo que nos rodea, no se degrada y nos exponemos a él de forma continua".

"En estos momentos, solo podemos especular sobre sus efectos a largo plazo en la salud humana, pero ya existen indicios de varios estudios que describen alteraciones hormonales e inmunes en peces expuestos a nanoplásticos que podrían aplicarse en humanos", advierte.

Cómo llegan los nanoplásticos al organismo

El estudio liderado por la UAB y el CREAF señala que los nanoplásticos entran en el cuerpo humano ingiriéndolos, inhalándolos o, raramente, a través del contacto con la piel.

Una vez ingeridos, hasta el 90% de los fragmentos de plástico son eliminados a través de las heces. Pero una parte se fragmentará en nanoplásticos que, por su pequeño tamaño y propiedades moleculares, son capaces de penetrar en las células y alterar el microbioma intestinal.

Según el estudio, estas serían las consecuencias para la salud:

  • Alteraciones en la absorción de nutrientes.
  • Reacciones inflamatorias en el revestimiento intestinal.
  • Cambios en la composición y funcionalidad del microbioma intestinal.
  • Efectos sobre el metabolismo y la capacidad de producir energía del cuerpo.
  • Por último, alteraciones en las respuestas inmunitarias.

En el artículo se alerta sobre la posibilidad de que una exposición a nanoplásticos a largo plazo, acumulada generación tras generación, pueda dar lugar a cambios hasta en el mismo genoma, como se ha observado en algunos animales.

Eliminar los nanopláticos

La revisión de estudios señala que se están probando diferentes técnicas para eliminar los nanoplásticos del agua (filtración, centrifugación, tratamientos de aguas pluviales...).

Los resultados están siendo buenos pero solo eliminan las partículas de plástico más grandes. Así pues, hasta la fecha no existe una solución eficaz para eliminar los nanoplásticos del ambiente.

¿Cómo resolver entonces el problema de la contaminación plástica? Los investigadores apuntan en dos sentidos:

  • Por un lado, deben cambiar nuestras rutinas a nivel individual. "El uso de productos más respetuosos con el medio ambiente y el aumento de las tasas de reciclaje son acciones importantes", asegura Mariana Teles.
  • Por otro, las autoridades deben promover acciones proambientales, desde dar beneficios fiscales a las empresas que reutilizan los plásticos como materia prima, hasta hacer pagar los envases y devolver el dinero al retornarlos.

Todos, administración y consumidores, deberíamos implicarnos en ello. Nos va la salud, tanto la nuestra como la del planeta.