Asesorado por Laura Esquius, profesora de Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya

Por Soledad López, periodista especializada en salud

ninos engordan confinamiento

Los niños son, seguramente, el grupo de población que más ha sufrido los efectos del confinamiento.

Todos sin excepción dejaron de ir al colegio un viernes 13 de marzo. Pero no solo eso, se acabaron las actividades extraescolares, los partidos de futbol o de baloncesto, las clases de tenis, el karate, el patinaje o el ballet. Los ejemplos podrían ser tantos como disciplinas deportivas.

A partir de ese momento, su gasto energético cayó en picado y no han tenido más espacio para moverse que las paredes de casa o, con suerte, el jardín. Durante muchas semanas, ellos no han podido salir ni para tirar la basura. Sedentarismo absoluto.

El gasto energético de los niños cayó en picado con el confinamiento

A esto se ha sumado el reto de muchas familias de tener que planificar todos los menús del día de forma equilibrada. Ya no podíamos decir "suerte que ya come verdura en el colegio". Había que dársela en casa y no es fácil porque es el grupo de alimentos que más rechazan los niños.

Pero seguramente lo peor ha sido el fácil acceso que han tenido al cajón de las galletas o, simplemente, el poder picar a todas horas.

El resultado es obvio: han ganado peso.

  • La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) asegura que niños y adolescentes han ganado un 5% de peso, cifra que se traduce en al menos 1 kilo de media.
  • La previsión es que, con las vacaciones al vuelta de la esquina, esas cifras aumenten aún más.

La obesidad infantil ya es un problema en España

El problema seguramente no es solo que los niños hayan ganado algún kilo que otro.

El problema es que llueve sobre mojado:

  • España se encuentra entre los países europeos con más niños con sobrepeso y obesidad, tanto en la etapa preadolescente (5-10 años), como en la adolescente (14-17 años), según la Federación Mundial de la Obesidad.

Laura Esquius, profesora de Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) asegura que esto puede tener consecuencias graves en la salud de los niños. La obesidad infantil se relaciona con:

  • Aumento del riesgo de patologías respiratorias y cardiacas.
  • Alteraciones ortopédicas y de la marcha.
  • Dolor de espalda, en especial las lumbares.
  • Dolor articular y riesgo de artrosis a edades tempranas.
  • Mayor riesgo de sufrir obesidad en la edad adulta.

Pero la obesidad no solo provoca problemas físicos, también tiene consecuencias psicológicas en los niños que influyen en su desarrollo, su nivel educativo y su calidad de vida.

Alimentación, pieza clave en la salud del niño

Laura Esquius explica que la alimentación no solo es determinante para el crecimiento del niño, algo que todos tenemos muy interiorizado, sino que "juega un papel muy importante en la prevención de enfermedades y el desarrollo de trastornos crónicos".

Esto es algo que probablemente no tenemos tan presente en un niño, ya que no pensamos que, por ejemplo, ese exceso de azúcares que ingiere puede favorecer una diabetes futura.

La nutricionista y profesora de la UOC alerta que actualmente las cuestiones más preocupantes en la alimentación de los niños son:

  • El consumo elevado de sodio, grasas y azúcares.
  • La baja ingesta de cereales integrales, frutas, fruta seca y hortalizas.

Estos dos factores favorecen tanto la obesidad como múltiples trastornos futuros. No hay que olvidar que la obesidad en sí es factor de riesgo de un larguísima lista de enfermedades.

Hay que enseñar a comer bien en casa

"El niño desde que es un bebé aprende a mamar, probar, masticar, tragar y manipular alimentos. También aprende a descubrir diferentes olores, sabores y texturas, y poco a poco se incorpora en la alimentación familiar", explica la profesora Esquius.

Los platos que comemos en casa marcan nuestros gustos y actitud frente a la comida

"Es cierto que los hábitos alimentarios vienen determinados por muchos factores (genéticos, ambientales, culturales, sensoriales, psicológicos, sociales...), pero la principal influencia viene de la familia", añade Esquius.

  • El tipo de comida que nos gusta o a la que estamos acostumbrados, las cantidades que comemos, la actitud frente a la mesa y el tiempo que le dedicamos a la comida se aprenden en gran parte en casa.
  • Todo lo que le podamos enseñar a nuestros hijos en este sentido determinará sus hábitos alimentarios. Aunque les cueste comer verdura, si la introducimos en sus menús se acostumbrarán. Y hay mil formas sabrosas y divertidas de preparar verdura.
  • Por el contrario, los alimentos ultraprocesados no solo aportan un exceso de sodio, grasas o azúcares, también está demostrado que generan una mayor adicción. Es importante reducirlos al máximo en la dieta de los más pequeños y optar por una alimentación natural.

Qué deben comer los niños

Lo mismo que los adultos si el objetivo es que coman sano. Si tú no desayunas o meriendas bollería, ¿por qué debe tomarla un niño a diario?

Según Esquius, una dieta infantil sana se debería basar en:

  • Un consumo mayoritario de alimentos de origen vegetal (frutas, hortalizas, legumbres; pan, arroz y pasta integrales, patatas, fruta seca y aceite de oliva virgen).
  • Acompañado de pequeñas raciones de pescado, carnes blancas, huevos y lácteos.
  • Para beber agua, solo agua.

¿Y ahora que llega el verano?

La consigna es la misma que en el punto anterior: comer sano.

Además, el confinamiento ya nos ha puesto en una situación excepcional en la que hemos tenido que realizar todas las comidas en casa, así que ahora que llega el verano es nuestra responsabilidad preparar platos saludables para toda la familia e introducir verduras y frutas de temporada como la sandía o el melón que refrescan y aportan mucha agua.

Ahora que se puede, intenta que hagan ejercicio al aire libre

Al margen de la dieta, habría que procurar que los niños aumenten la actividad física este verano para compensar el sedentarismo del confinamiento. El ejercicio, como la alimentación, es un pilar clave en la salud del niño.

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