Por Eva Mimbrero, periodista especializada en salud

¿Nuestra forma de vivir cambiará tras la pandemia?
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La COVID-19 está haciéndonos vivir situaciones que hace poco ni imaginábamos. El coronavirus ha sacudido nuestro día a día con estados de alarma, confinamientos, cuarentenas... una nueva realidad que ya hace meses que dura y que puede acabar dejando huella en cómo vemos las cosas y nos relacionamos con los demás.

El psicólogo y psicoterapeuta Luis Muiño, uno de los responsables del exitoso pódcast "Entiende tu mente", reflexiona en "La mente del futuro" (RBA) sobre cómo la pandemia puede hacernos cambiar la forma de afrontar varios aspectos de nuestra vida, como la salud o la manera de relacionarnos con los demás y con nosotros mismos.

Hemos hablado con él para que nos explique un poco más los puntos clave de este interesante manual que ofrece hipótesis sobre cómo será la sociedad después de la pandemia.

Pensar más en el bien común

¿Qué es lo que le ha llevado a escribir este libro?

Creo que la pandemia representa un parón en la vida que llevábamos hasta ahora, en la que no nos preguntábamos hacia dónde íbamos. Ahora nos hemos parado y hemos encontrado cosas que no nos gustan.

  • Cuando reiniciemos la marcha podemos ir hacia muchos sitios. En el libro lo que intento es hacerme preguntas sobre cómo será la sociedad a partir de ahora a nivel psicológico.
portada libro la mente de futuro

En el manual sugiere que el individualismo puede dar paso al personalismo como forma de vida tras la pandemia. ¿Qué los diferencia?

En el individualismo lo único importante eres tú. En cambio, en el personalismo el bienestar propio es tan importante como el del grupo. Y el coronavirus nos ha hecho ver que cuidarnos mutuamente es una posibilidad.

  • Cuando vemos que lo colectivo nos beneficia como individuo, y que lo que hacemos como individuo beneficia al colectivo, entramos en el personalismo.

Las personas iban cada vez más al médico, pero cuidaban cada vez menos la salud comunitaria

  • Por ejemplo, antes de la pandemia la salud física se veía como algo absolutamente egocéntrico: cuidábamos nuestra salud individual, pero no nos importaba la colectiva. Y esto puede cambiar a raíz de este problema de salud global.

Dar valor a las relaciones sanas

Tener que restringir las relaciones sociales también nos ha permitido escoger a las personas con las que queríamos seguir en contacto, ¿no es así?

Exactamente. Y esto también forma parte del concepto de personalismo, en el que los demás se consideran aliados para conseguir tu salud mental. Esto favorece que te separes de aquellos que no te ayudan en este sentido. Escoges gente que te resulta nutritiva, personas con las que te mejoras a ti mismo y a las que tú también aportas.

  • Tras este parón en el que hemos reducido el ruido social, me pregunto: ¿iremos a una sociedad en la que hagamos mejor el cásting emocional, en la que nos permitamos escoger? Y lo digo en todos los sentidos: pareja, amigos, relaciones laborales… Sería una de las cosas que, cuando reiniciemos nuestra vida, podríamos pensar.

¿Este menor ruido social ha facilitado que algunas personas no se sientan tan presionadas a la hora de relacionarse con los demás?

Vivíamos en una sociedad en la que dominaba el estándar de los extrovertidos: "con cuánta más gente hables, mejor; es mejor salir de casa que quedarte leyendo un libro...". Pero la pandemia nos ha permitido darnos cuenta de qué bien estamos algunos sin tanto ruido social.

Podemos aprovechar esta oportunidad y aceptar nuestra parte introvertida como un factor de personalidad sano.

Disfrutar de lo pequeño

¿Cree que, cuando superemos esta situación, en general disfrutaremos más de aquellas pequeñas cosas que nos proporcionan bienestar?

Íbamos hacia una sociedad en la que cada vez había menos capacidad de disfrute de las pequeñas cosas, no se le daba espacio. Y de repente, cuando hemos tenido más tiempo y menos obligaciones, nos hemos dado cuenta de que lo echábamos de menos.

Hay que tener en cuenta que el hedonismo, el disfrute de verdad, está en pequeñas cosas de la vida cotidiana. Son cosas muy personales, que no haces para nadie sino para ti, porque te satisfacen. Hay muchas investigaciones al respecto sobre esto.

¿Estaremos más abiertos a los cambios?

Es otra de las cosas que me pregunto. Antes de la pandemia creíamos que lo teníamos todo bajo control, que éramos nosotros los que llevábamos las riendas de todo.

  • A nivel psicológico, esto tiene la ventaja de que hace que nos sintamos fuertes, pero la desventaja de que estamos poco abiertos a los cambios.

Cuando no podemos hacer nada para cambiar una situación, la serenidad y el fluir pueden ayudarnos a vivirla mejor

  • ¿Qué nos podría enseñar este parón? Que tal vez es mejor ir a una sociedad en la que alternemos ese control interno con un poco más de tolerancia a la incertidumbre. Una sociedad que sea más consciente de que, a veces, las cosas no se pueden cambiar porque no están bajo nuestro control.

"La gente que mejor salud mental tiene es aquella con la fuerza suficiente para cambiar lo que puede cambiar, la serenidad para sobrellevar lo que no puede variar y la inteligencia para distinguir unas situaciones de otras". Esta frase, que se usa mucho en varias áreas de la psicología, resume lo que podría ser esta otra estrategia de vida.

Cambiar lo que no nos gusta

¿Qué le diría a todas aquellas personas a las que la pandemia les ha hecho sentirse más vulnerables o desconfiadas?

Las emociones negativas, por llamarlas de alguna manera, tienen mala fama pero son igual de adaptativas que las otras. O sea, existe tristeza por algo, existe ira por algo, todas tienen su sentido. Por eso, de tú a tú, les diría:

  • Si durante la pandemia has visto que tienes miedos que no creías tener, analízalos y trabájalos, canalízalos en una acción. No huyas de esas emociones, aprovéchalas para transformar cosas, aunque eso signifique un cierto desasosiego.

¿Cómo cree que será la sociedad del futuro?

Acabaremos volviendo a nuestra vida de antes en parte. Pero si pudiéramos quedarnos con algunos de los descubrimientos que hemos hecho durante la pandemia, si sacamos algo que pueda cambiar nuestro rumbo vital a mejor, estará muy bien.

Tengo la esperanza de que, superada esta situación, entremos en algo como "Los locos años 20" del siglo pasado, que se produjeron después de una de las peores pandemias que ha habido. Creo que todos tenemos muchas ganas de vitalidad, de creatividad, por eso he intentado que el libro sea estimulante.

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