Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

El cierre de la restauración consigue que los contagios bajen el doble de rápido
iStock by Getty Images

La restauración ha sido uno de los sectores más castigados por la pandemia en España. O llevan meses cerrados, como los locales nocturnos, o trabajan con muchas restricciones en bares y restaurantes.

Casi todas las comunidades autónomas han considerado estas restricciones necesarias para atajar la transmisión del coronavirus.

  • No obstante, la Comunidad de Madrid ha defendido mantener locales abiertos, y ha provocado un agravio comparativo.
  • El País Vasco también se ha encontrado como la justicia daba la razón al sector de la restauración y relativizaba su efectividad epidemiológica.

El Ministerio de Salud ha querido dejar claro que los cierres “son medidas muy meditadas porque tenemos claro el impacto que tienen en la sociedad y en la economía”, ha recalcado el doctor Fernando Simón, director coordinador de alertas sanitarias.

No se proponen las medidas por que sí, sino “porque sabemos lo que pasa”, insiste el doctor Simón.

LA EVIDENCIA: LA CURVA BAJA MÁS RÁPIDO

No obstante, desde Sanidad reconocen que no es fácil demostrar científicamente y de modo inequívoco qué eficacia tienen cada una de las medidas concretas que se implementan.

No se pueden aislar en un contexto pandémico una por una cada medida, puesto que hay muchos factores que intervienen.

Sin embargo, sí se puede constatar lo que en epidemiología se conoce como la “evidencia ecológica”. Es la correlación de hechos. El cierre de los bares coincide con un inició de los descensos de la transmisión al cabo de siete o diez días.

  • Lo hemos visto en todas las comunidades donde se ha cerrado y en las comunidades donde no se ha cerrado totalmente pero sí lo han hecho en una zona concreta”, explica.

Es cierto que este descenso también se ve en la Comunidad de Madrid, que no ha cerrado. ¿Cuál es la diferencia?

  • Las comunidades donde se ha implementado el cierre de los bares tienen un ritmo de descenso que casi dobla la media nacional”, dice el doctor Simón.

EL EJEMPLO DE LA COMUNIDAD VALENCIANA

Desde finales del año pasado, cuando se empezó a notar un cierta reducción de la transmisión en algunas comunidades, ese ritmo de descenso ha sido del 5,5% diario de contagios.

  • En las comunidades con mayor cierre de este tipo de actividad ha sido del 8% al 10%.

Hay otras comunidades que están con unos descensos bastante menores”, añade sin especificar que es el caso de Madrid.

Todas los estudios científicos apuntan al riesgo en la restauración

Un caso significativo es el de la Comunidad Valenciana, que este principio de año ha encabezado el número de contagios. En cuanto han aplicado medidas en la restauración, se ha situado en un descenso del 10% y hoy es de las que baja más rápido.

Certeza absoluta no tenemos. Pero todas las publicaciones científicas apuntan a esta actividad como de riesgo”.

NO ES CULPA DE LOS RESTAURADORES

Las autoridades sanitarias, tanto nacionales como autonómicas, han coincidido estos meses en que la culpa no es del gremio de la restauración, que mayoritariamente cumple lo que se le exige.

  • “No es una cuestión de que los camareros transmitan a los clientes”, puntualiza el coordinador de alertas.

Es por la actitud y la forma de comportarse de los clientes en los bares. “Es lógico que se comporten como se comportan”, reconoce. Difícilmente va uno a un bar para estar solo. Habla se relaciona y con la mascarilla bajada mientras consume.

Tenemos que entender que ese es uno de los momentos en que con más facilidad puede transmitirse el virus.

Es un ámbito que, si se controla, más impacto puede tener en la transmisión.

EL OTRO PROBLEMA: EL CONTAGIO INTERFAMILIAR

Todos los estudios apuntan al crecimiento de la transmisión cuando se relajan dos ámbitos:

  • Las medidas en la hostelería.
  • Las fiestas familiares o de amigos en casa.

Se transmite también en otros ámbitos, pero es en menor medida. Estos son los de mayor riesgo”, apunta el doctor Simón.

Por tanto, el cierre de la restauración no es la única medida eficaz. Es la factible.

Sabemos que la transmisión intradomiciliaria, entre convivientes, es muy difícil de controlar”, admite el doctor. Se ha de ir a las medidas que sí pueden evitar que el virus llegue a las familias.

En resumen, si en casa fuéramos más estrictos con distancia, ventilación, uso de mascarillas y las visitas de otras burbujas de convivencia, bajaría más el contagio y la hostelería abriría antes.