Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Consejos para enfrentarnos a unas Navidades atípicas
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Atípicas ha sido el adjetivo más neutral que se ha encontrado para definir estas Navidades.

La mayoría estamos desconcertados ante la proximidad de unas fiestas que durante toda nuestra vida han sido sinónimo de reuniones familiares, reencuentros con amigos que hace tiempo que no vemos, cenas de empresa...

Cómo nos afecta psicológicamente

Ese desconcierto en el que estamos inmersos tiene una explicación psicológica. Así lo explican los psicólogos de la plataforma online TherapyChat:

  • Nuestro cerebro, inconscientemente, espera poder realizar en Navidad aquello a lo que lo tenemos acostumbrado y no poder hacerlo genera sensación de vacío y confusión.
  • Si se trata de una persona que disfruta de la Navidad, el sentimiento más fuerte que aparecerá será la nostalgia. En estas fiestas uno espera arroparse con los suyos y no poder hacerlo provoca una especie de duelo ante la pérdida de algo que consideramos bonito.

Pero más allá de la nostalgia por no poder celebrarlas como siempre, las restricciones de las comunidades autónomas que limitan el número de personas que pueden reunirse genera otro sentimiento:

  • Disonancia cognitiva, o lo que es lo mismo, el malestar que provoca tener que tomar decisiones difíciles. Este año nos encontraremos ante el dilema de cómo dividir a nuestra familia para no superar el número permitido, y eso indudablemente nos puede generar malestar interno.

1. No puedes cambiar la situación, pero sí el modo de verla

Esta gran premisa de la psicología y que sirve para enfrentarte a muchas situaciones complicadas en la vida (por ejemplo, un compañero de trabajo al que no toleras y con el que debes convivir) es también aplicable a estas navidades atípicas.

"Podemos transitar por estas navidades con actitud de queja o de inconformismo mal enfocado, pero con ello no solo no lograremos nada, sino que nos expondremos a un daño emocional", aseguran los psicólogos de Therapy Chat.

El consejo es cambiar tu forma de ver y sentir la situación. Y puedes darle varios enfoques:

  • Inconformismo bien enfocado. Puedes decirte a ti mismo "aunque esta Navidad sea diferente, no voy a a dejar que esto nos desanime a mí o a los míos".
  • Visión a largo plazo. Otra opción es pensar "no pasa nada por unas Navidades diferentes, el año que viene las festejaremos el doble".

Si readaptas tu mirada sobre la situación de forma positiva, tú y los tuyos lo sobrellevaréis mejor.

2. sé flexible y busca tradiciones sustitutivas

Las personas rígidas sufren mucho más porque cualquier contratiempo que no les permita hacer las cosas como siempre les supone un disgusto.

Y no poder seguir las tradiciones navideñas puede ser un shock para ellas. Si te reconoces en este grupo, es el momento de poner en práctica la flexibilidad y buscar "tradiciones sustitutivas".

  • Por ejemplo, la entrega de regalos que hacéis el día de Reyes en el salón de casa puede realizarse al aire libre, ya sea en el jardín o en un parque.
  • La cena de fin de año puede convertirse en la comida de fin de año, con tu grupo burbuja y respetando el toque de queda que será sobre la 1 de la mañana ese día. Dará tiempo de sobras a tomar las uvas.

3. Busca un plan B con tus seres queridos

Si sois un grupo demasiado grande para celebrar la comida de Navidad, vivís en distintos lugares y el reencuentro no es posible o, muy importante, hay algún familiar muy mayor al que ahora más que nunca es importante no exponer al virus, los psicólogos de TherapyChat recomiendan trazar un plan B para disfrutar de las fiestas de un modo distinto.

  • Podéis plantear alguna comida virtual con los familiares que están lejos donde cada uno prepare un plato especial de Navidad y se decida por concurso el más bonito.

La tecnología salva distancias en esas situaciones en que no podamos vernos físicamente.

4. Piensa en lo que tienes... y en lo que puedes perder

¿Sigues pensando que estás perdiendo algo muy grande por no celebrar las Navidades como otros años, con toda la familia en el salón de casa y los nietos dándole besos a la abuela?

Piensa entonces en la de vidas que se ha llevado esta pandemia. Es así de crudo pero es la realidad. Y que por no cumplir las normas estas Navidades algún abuelo puede que no esté el año que viene. Y eso sí serían unas Navidades diferentes.