Por Pablo Cubí, periodista

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Nos pasamos varios meses preguntándonos si el coronavirus se frenaría en verano y podríamos tener unas vacaciones más o menos normales.

Se han disparado los contagios y la duda aún no se ha resuelto. No sabemos con certeza hasta qué punto el virus se ha atenuado.

El motivo es que los contagios han vuelto a repuntar de una manera preocupante.

¿Cuánta culpa se debe a que el coronavirus sigue fuerte y cuánta a que hemos dejado de tenerle respeto?

NO PIERDAS EL RESPETO AL CORONAVIRUS

Ese cansancio después del confinamiento y las medidas restrictivas en la nueva normalidad han hecho que algunos se hayan desentendido de las normas.

  • Ese ha sido el gran error, porque el coronavirus no ha dejado de circular ni un momento por España.
  • Es aún peor, el coronavirus circula ahora más que nunca por el mundo. La pandemia sigue creciendo.
  • La esperanza de la vacuna no va a ser este mes ni este año. Si llega, su distribución tardará aún meses.

Al virus no se le puede obviar ni convertir en una condena

Lo que tenemos que hacer es acostumbrarnos a convivir con el coronavirus no ha obviarlo y olvidarlo. Ni lo contrario: convertirlo en una condena permanente.

NO TENGAS MIEDO AL CORONAVIRUS

Las personas más vulnerables frente a la Covid-19, las personas aprensivas o hipocondríacas pueden tener miedo al coronavirus.

Es una reacción lógica y comprensible. Sin embargo, ese miedo puede impedirnos disfrutar de la vida. Dejar de estar con la familia y amigos. Algo que es también necesario para el bienestar.

Llevamos muchos meses de angustia. No podemos dejar que el miedo nos impida vivir. El miedo no te deja pensar bien. Te atenaza y te impide reaccionar de la manera más adecuada ante el peligro real.

  • Ya sabemos muchas cosas del coronavirus. No todas, pero muchas más que hace solo cuatro meses. Eso nos ha permitido reducir la mortalidad, reducir las entradas hospitalarias y volver a salir a la calle.

HAY QUE ACTUAR CON PRUDENCIA

El término medio entre el miedo y la falta de respeto es la prudencia.

  • La prudencia permite que analices los riesgos reales y los sopeses. Veas todas las variables.
  • El riesgo cero no existe en nada. Sin embargo una actitud prudente permite valorarlo bien.

Nos ha permitido que podamos volar sin accidentes, hacer escalada de manera segura y, en definitiva, disfrutar de las cosas que nos gustan.

Reduciendo el riesgo, podrás disfrutar más de la vida

El conocimiento que tenemos ya del coronavirus nos permite analizar esos factores de nuestro riesgo propio y el de los otros y poder actuar en consecuencia para no perjudicarnos ni perjudicar a los demás.

analizA TUS RIESGOS Y LOS DE TU ZONA

Este conocimiento nos permite saber ahora en qué punto está el contagio a nuestro alrededor y qué medidas se deben tomar.

Durante el confinamiento, la gente de los pueblos pequeños y aislados se quedaron en casa, pese a no haber tenido ningún caso.

Se actuó exageradamente, porque no sabíamos dónde estaba circulando el coronavirus.

  • Lo primero hoy es conocer tu zona.

Si vives en un sitio de mucha transmisión, has de ser mucho más precavido. Salir menos y tratar menos.

Si vives en una zona con pocos casos, puedes tener más contactos. No tantos como antes de la pandemia. Pero se puede quedar con algún amigo.

  • Si eres una persona mayor o de riesgo por enfermedades, asegúrate de que la gente que te visita no haya viajado o visto a muchos contactos la semana antes.

AL AIRE LIBRE Y MEJOR CON BRISA

Al aire libre el resigo de contagio es mucho menor. No os quedéis en casa. Salir a la calle aprovechando el buen tiempo.

El estudio de seroprevalencia que se ha hecho en España comprobó que las zonas costeras tuvieron menos contagios que el interior.

  • Si tienes la suerte de vivir en una zona de mar, pasea por la costa. El riesgo aún se reduce más.
  • A un metro y medio las posibilidades de que lleguen las gotitas con las que vieja el coronavirus son pocas. A dos metros aún menos.

No es una distancia tan grande. Cada cultura tiene su espacio personal. Los nórdicos están acostumbrados a separarse más y lo ven natural.

En un chiste, un noruego anuncia: "Ya no es obligatorio mantener una distancia de metro y medio, podemos volver a hablarnos a cinco".

A metro y medio con brisa marina el riesgo es ínfimo

  • Y este año no hace falta que repases tu agenda de contactos. Visita a los amigos de siempre, a los más íntimos, con los que te lo pasas mejor.

Haz todo esto y podrás hablar, reír y tomar algo con amigos con un riesgo ínfimo de contagio.

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