Por Pablo Cubí, periodista

Un estudio confirma que el coronavirus no se contagia por las heces
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El riesgo de que el coronavirus se transmitiera por el agua del mar entre bañistas ya fue descartado el pasado verano. La salinidad del agua hacía muy poco probable que el virus sobreviviera y, en todo caso, estaría muy disperso.

También se descartó el agua de piscinas, pues los productos que se ponen para depurarla también neutralizan al virus.

Quedaba un punto sobre el que sí había dudas. El riesgo de que las aguas fecales fueran un foco de infección. De hecho, se han encontrados más coronavirus en las heces que en las gotitas al respirar.

Las heces no son foco de contagio

En un artículo publicado en julio de 2020 por biólogos de la Universidad de Stirling, en Inglaterra, lo plantea como un riesgo muy factible. Y lo ejemplificaba con experiencias previas de otros coronavirus, como el SARS-Cov-1.

Investigadores de la facultad de Farmacia han seguido la evolución de 134 trabajadores de estaciones depuradoras.

No ha habido más casos entre trabajadoras de plantas depuradoras

En los centros de tratamiento de aguas residuales se producen vapores que, en teoría, podrían ser un riesgo para estas personas.

  • Se les hizo test de seroprevalencia, para determinar si habían desarrollado más anticuerpos contra el coronavirus que el resto de población.

El resultado fue que no. El grado de contacto al que podían haberse expuesto al coronavirus era similar al resto de población. Eso permite deducir que el trabajar en un sitio con tanta presencia de virus en las heces no era un mayor riesgo.

Relaja los riesgos sanitarios

La explicación más plausible es que el coronavirus que se detecta en las heces y en las aguas residuales ya no es activo.

Se puede deducir que el riesgo de que haya contagio por restos fecales que pasen a la boca es casi nulo”, ha explicado el microbiólogo Maximino Manzanera Ruiz, uno de los autores del estudio.

Además de suponer una noticia que tranquilice a los trabajadores de estas plantas depuradoras, también permite relajar otras medidas.

Por ejemplo, los equipos que se dedican a hacer análisis de las aguas residuales de grandes ciudades no necesitarán ahora realizar su labor en laboratorios especiales de seguridad biológica.

Otras poblaciones que no dispongan de este tipo de instalaciones seguras también podrán ahora hacer un seguimiento de los niveles de coronavirus.

La importancia de las aguas residuales

Este tipo de análisis se han comprobado útiles, aunque no esenciales, para calibrar la transmisión del virus cuando no hay suficientes test rápidos. Exactamente lo que pasó en España al principio de la pandemia.

Los análisis de las aguas permiten detectar circulación en asintomáticos

Según las cantidades de virus que se hallan en las aguas fecales se puede extrapolar si el virus está circulando mucho o poco en ese momento entre la población.

  • Es una herramienta especialmente útil dado que muchos de los contagiados son asintomáticos.

El problema es que hasta ahora no todas las ciudades están haciendo este tipo de mediciones. De hecho, son relativamente pocas.

Las autoridades sanitarias prefieren un control a base de cribados con test rápidos para detectar esos asintomáticos, porque permiten delimitar más las zonas de mayor transmisión.

También son una señal de alarma

Un caso paradigmático es el de Barcelona, donde hay uno de los equipos más importantes de análisis de estas aguas.

Este equipo pudo observar que en enero de 2020 ya circulaba el virus por la ciudad, pese a que las autoridades chinas aseguran que aún no se había extendido.

Comprobando las aguas fecales antes de la pandemia, hicieron otro descubrimiento asombroso:

  • Vieron que ya había coronavirus en marzo de 2019, un año antes de la declaración de la pandemia.

Fue solo durante un periodo corto, coincidiendo con la celebración del congreso mundial de móviles en la Ciudad Condal.

Este tema ha quedado olvidado, porque no se ha corroborado en otras ciudades del mundo. Pero deja una duda abierta y China se limita a desacreditar este hallazgo.

La geopolítica entra en el camino de la investigación científica y será difícil que lleguemos a saber cómo empezó realmente este coronavirus.