Por Diana Llorens

papel higienico

En los últimos días nos han sorprendido las imágenes de gente agolpada en los supermercados y de estanterías de productos como el papel higiénico vacías.

  • ¿Qué nos lleva a ignorar las garantías que nos dan las autoridades sobre que no hay problemas de abastecimiento? ¿Y por qué algunos productos concretos desaparecen sorprendentemente de las estanterías de los supermercados?

Profecía autocumplida

Según la psicóloga Sònia Cervantes, este fenómeno “obedece a un proceso que ha descrito la psicología que es la profecía autocumplida”.

  • La profecía autocumplida o efecto Pigmalión explica que las expectativas que ponemos sobre algo hacen que termine sucediendo. “Cuando verbalizas el miedo a algo o cuando se hace efectivo el miedo a algo, actúas de tal manera que lo acabas provocando”, explica Sònia.

En este caso, si vemos en las noticias que muchas personas están comprando papel higiénico y verbalizamos con nuestro entorno que puede que se acabe, esto nos hace ir a comprar por si acaso.

Y este por si acaso se acaba convirtiendo en realidad: al final se acaba”, explica Sònia. Es decir, el temor a quedarse sin papel higiénico acaba vaciando los estantes del supermercado de este producto.

Disonancia cognitiva

Sònia Cervantes nos cuenta que, además, en este caso se ha dado una disonancia cognitiva, es decir, un conflicto entre las creencias o suposiciones y la información que recibimos.

  • Las personas intentamos mantener siempre cierto equilibrio y consistencia interna. Necesitamos que nuestras actitudes y nuestros comportamientos sean coherentes entre sí.
  • En la situación actual, nos hemos encontrado con que por un lado se lanzaban mensajes de calma, pero por otro se confinaba a la población. Entonces se produce un cortocircuito dentro de la persona que hace que desconfíe. Esto favorece fake news, conspiranoias, y el famoso hashtag que se hizo Trending Topic de #vamosamorirtodos, y el pánico generalizado”, comenta Sònia. Esta disonancia cognitiva es la chispa que enciende el pánico y la paranoia colectiva.

Las emociones colectivas se contagian y no hay que dejarse arrastrar por el pánico

Es importante mantener la calma y no dejarse arrastrar por el pánico. “Llega un momento en que la masa actúa como un ente”, comenta Sònia. Las emociones colectivas se contagian a los individuos que, por otro lado, pueden ser absolutamente racionales en otro tipo de situaciones. “Lo que se está contagiando realmente, pero de forma exponencial es la emoción del otro. Es esa frase que decía Shakespeare: de lo que tengo miedo es de tu miedo”, indica Sònia.

Para evitar el pánico, cuenta Sònia, hacen falta tres elementos esenciales:

  • Empatía: aunque uno no sea de un grupo de riesgo, hay que pensar en el otro.
  • Responsabilidad: adaptarse a la situación, cambiar los hábitos.
  • Sentido común.

Además, es importante aceptar las emociones. Tener un poco de miedo es algo normal e incluso necesario porque nos pone en alerta y nos ayuda a cumplir las recomendaciones. Pero hay una gran diferencia entre el miedo y el pánico. El miedo puede ser protector, el pánico, en cambio, es un desastre. El miedo se debe reconocer como una emoción temporal.

Redes sociales e internet

Las redes sociales e internet también juegan un papel importante en fenómenos como este.

Probablemente hace treinta años, antes del auge de la tecnología, no hubiesen sucedido fenómenos como el del papel higiénico y las aglomeraciones en los supermercados. “Mucha información y mucha fake news se viraliza y eso también contribuye al estallido de ciertos comportamientos”, indica Sònia.

Hay que pasar algunas horas sin recibir información del coronavirus

  • Además, tenemos un exceso de información, casi siempre negativa. “Deberíamos desconectar de radios y teles al menos unas cuantas horas”, aconseja Sònia. Aunque la información que se da sea útil para concienciar sobre la gravedad de la situación y hacer que la gente tome medidas, también acaba provocando pánico si se repite todo el día. Cuanta más información tengo más miedo tengo, cuanto más miedo tengo más información necesito, indica Sònia.

síndrome fomo

Algunos han apuntado también al Síndrome FOMO (fear of missing out: miedo a perderse algo) como el responsable del furor por determinados productos como el papel higiénico. Este síndrome, normalmente asociado a la tecnología y las redes sociales, consiste en una ansiedad por estar constantemente conectado a lo que los otros están haciendo. Es decir, si uno ve a otros comprar papel higiénico, también siente la necesidad de comprarlo por miedo a quedarse sin.

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