¿Por qué no debemos rascarnos cuando nos pica un insecto?

Rascarse después de haber sufrido la picadura de un mosquito u otro insecto es algo habitual y un pequeño alivio. Algo que nos cuesta mucho no hacer, pese a que hemos oído muchas veces que es mejor no rascarse. Pero ¿por qué? Hay varias razones médicas que lo avalan.

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Dr. Francisco Marin
Dr. Francisco Marín

Médico de Atención Primaria

Pablo Cubí
Pablo Cubí del Amo

Periodista

¿Por qué no debemos rascarnos cuando nos pica un insecto?
iStock by Getty Images

Rascarse tras la picadura de un insecto para aliviar la molestia puede provocar el efecto contrario y aumentar todavía más el picor.

La picadura de los mosquitos y otros insectos, igual que las mordeduras de arañas, pueden ser el vector transmisor de varias enfermedades. Pero la inmensa mayoría de veces lo que suponen es una molestia que nos va a dejar la piel irritada y picando durante un buen rato.

La reacción más inmediata es rascarnos la zona de la picadura. Y eso pese a que la sabiduría popular insiste en que mejor no te rasques. Una sabiduría que también comparte la evidencia científica.

Por qué pica la piel tras una picadura de insecto

Para poder entender los motivos de no rascarse, primero es importante entender por qué tenemos el prurito en la picadura. Hay que recordar que nuestro cuerpo tiene en la piel la primera barrera de nuestro sistema inmune.

Nuestro sistema inmune manda una sustancia, la histamina, para que las defensas actúen más rápido y que da señal de picor

En las células de nuestra piel hay un primera línea defensiva que se llama el complemento. En cuanto algún virus, bacteria u otro agente patógeno intenta entrar se va a encontrar con un ambiente hostil:

  • Se va a liberar una sustancia química, la histamina, encargada de hacer que las células inmunes fluyan rápido hacia el lugar de la picadura.
  • Las células inmunes van a provocar una inflamación del área de la zona atacada para que al patógeno le sea más difícil colonizar nuestras células.
  • Y las histaminas también van a mandar una señal al cerebro de que hemos sido atacados para que estemos avisados. Esa señal es el prurito, el picor.

Los mosquitos además de perforar la piel y hacernos una pequeña herida inyectan una saliva para poder chupar la sangre sin que se coagule. La saliva de este otros insectos es reconocida por nuestras defensas como un intruso y envían la señal de picor.

Cuatro razones para no rascarse tras una picadura

Rascarse solo trae problemas. Muchas veces la tentación es superior a nuestro resistencia y acabamos cayendo. No obstante, vamos a darte varios motivos por los que no deberías hacerlo. A ver si tu lógica acaba superando la tentación.

  • Es un alivio engañoso: al rascar lo que haces es repartir el dolor que nos provoca la herida inicial. Activas más dermosensores. Eso va a despistar momentáneamente al cerebro sobre dónde está la señal de alarma, con otro dolor, pero no elimina el picor.
  • Puede provocar más picor: según un estudio publicado en la revista Nature, el picor, en lugar de desaparecer, puede puede volver aumentado.

Neurólogos de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) comprobaron que al rascar liberamos serotonina, una hormona que actúa como alivio breve. Aunque después esta misma hormona provoca también picor. Por tanto, el dicho popular de que "si te rascas, luego pica más" parece ser cierto.

Al rascar puede hacer que los virus y bacterias presentes en nuestras uñas entren a través de la herida abierta por el insecto

  • Dificulta la acción inmunitaria: el insecto ya ha abierto una herida en nuestra piel por la que pueden entrar patógenos. Si la rascamos podemos hacer la herida más grande y dar más trabajo al sistema inmune. O permitir al agente patógeno expandirse mejor en el área y no dejar que trabajen bien nuestras defensas.
  • Puedes provocar más infecciones: además de aumentar la herida, podemos facilitar que penetren nuevos virus y bacterias que podemos tener enganchadas a nuestra uñas o en las yemas de los dedos.

Remedios para no rascarse las picaduras

Además de que en el mercado hay varios productos con amoníaco, como Afterbite, Fenistil y similares, destinados a reducir la inflamación de la picadura, y en casos de picaduras que causan una reacción alérgica, los antihistamínicos.

Si no tienes ninguno a mano, hay varios remedios caseros que pueden ayudarte a aliviar la picazón y evitar rascarte.

  • Aplicar hielo: una compresa de fría durante unos minutos ayudará a bajar la inflamación y “congela” la sensación de picor.
  • Harina de avena: haces una pequeña pasta con la harina y algo de agua. La aplicas en la herida y dejas actuar diez minutos.

Hay otros populares remedios caseros, sin ninguna prueba científica sobre su efectividad, aunque sí con cierto consenso en la sabiduría popular. Los más conocidos son el vinagre de manzana o el aceite de limón. Es muy probable que el efecto placebo tenga más que ver con el resultado, o el mero hecho de que al cabo de unos minutos, la picazón se calma por sí misma.