Soledad López
Soledad López

Periodista especializada en salud

Cuidar el corazón previene el alzhéimer
iStock by Getty Images

Cuidar nuestro corazón manteniendo a la raya la hipertensión o el colesterol no solo evitaría infartos, también es clave para prevenir el deterioro cognitivo y enfermedades como el alzhéimer que a día de hoy no tiene cura.

La salud del corazón y la del cerebro están muy ligadas. Este vínculo ya era conocido, pero ahora investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovaculares (CNIC) han comprobado que tanto la patología cardiovascular como la demencia van de la mano desde etapas muy iniciales.

El estudio, realizado en colaboración con el Barcelonaβeta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall, ha demostrado que existe una relación entre el metabolismo cerebral, el riesgo cardiovascular y la arteriosclerosis en la mediana edad (alrededor de los 50), años antes de que haya síntomas.

Se trata de un hallazgo muy importante porque, tal y como señala el Dr. Valentín Fuster, director general del CNIC, implica que si actuamos contra lo que le resta salud al corazón "podremos proteger la función cognitiva cuando seamos mayores".

"Los factores de riesgo cardiovasculares son también factores de riesgo de alzhéimer, controlarlos podría prevenir hasta una tercera parte de los casos de alzhéimer", asegura el Dr. Domingo Gispert, de Barcelonaβeta Brain Research Center.

Enfermedad vascular y demencia

La enfermedad vascular y la demencia suelen coexistir en etapas avanzadas de las dos patologías, pero hasta ahora no se había visto que también coincidían en las etapas más iniciales.

Pues bien, lo que constata el trabajo coordinado por el CNIC y dirigido por la Dra. Marta Cortés Canteli es que:

  • Años antes de que haya cualquier síntoma, la arteriosclerosis (la acumulación de placa de ateroma en las arterias, un proceso gradual que dura años) y los factores de riesgo cardiovascular ya se asocian a un menor metabolismo en zonas cerebrales implicadas en el desarrollo de las demencias, en especial el alzhéimer, en un futuro.

cómo se ha hecho el estudio

Los investigadores utilizaron técnicas de imagen avanzadas para cuantificar el metabolismo cerebral de 500 participantes con una media de edad de 50 años y sin ningún síntoma, pero que ya tenían placas de arteriosclerosis en las arterias.

Y los resultados, tal y como explican los investigadores, han sido concluyentes:

  • "Hemos visto que las personas sanas de mediana edad pero con un riesgo cardiovascular alto tienen un menor metabolismo cerebral en zonas parieto-temporales implicadas en funciones como la memoria espacial y semántica y diferentes formas de aprendizaje" , explica la Dra. Marta Cortés.
  • "Las áreas cerebrales que muestran menor metabolismo son justamente las que se ven afectadas en la enfermedad de alzhéimer", aclara el Dr. Juan Domingo Gispert.
  • "Pensamos que los factores de riesgo cardiovascular que afectan a los grandes vasos que van al corazón y al cerebro también afectan a los vasos pequeños del cerebro. La disminución de este flujo sanguíneo por las arterias afectadas puede disminuir el funcionamiento metabólico de las neuronas y llevar a un déficit cognitivo", afirma el Dr. Fuster.

Conclusión: los pacientes sanos con riesgo cardiovascular tendrían también más riesgo de alzhéimer.

diagnosticar el alzhéimer 10 años antes

Los investigadores también han visto que si hay más cantidad de placa de arteriosclerosis en las arterias carótidas, las que suministran sangre al cerebro, también hay cambios en el cerebro en regiones relacionadas con el alzhéimer.

"El próximo paso sería ver si estas personas con arteriosclerosis subclínica (sin síntomas) en las carótidas y un menor metabolismo cerebral a los 50 años, tienen deterioro cognitivo 10 año después", asegura la Dra. Cortés.

Si es así, la arteriosclerosis en las carótidas estaría avisando del alzhéimer 10 años antes.

La hipertensión, el factor que más influye

El estudio, que se ha publicado en Journal of the American College of Cardiology (JACC), es el más grande que se ha realizado hasta ahora en personas de mediana edad sanas y puede suponer un cambio de paradigma en la relación entre enfermedad vascular y corazón, aseguran los autores.

Esta investigación abre la puerta a diseñar estrategias para prevenir el alzhéimer de la misma manera que las hay para prevenir el infarto.

En este sentido, los hábitos de vida son fundamentales. No olvidemos que muchos de los factores de riesgo cardiovascular que a su vez aumentan el riesgo de alzhéimer son modificables con buenos hábitos.

Según este estudio, el que más afecta al cerebro es la hipertensión, un trastorno que con la alimentación adecuada, ejercicio y medicación si es necesaria puede mantenerse a raya.