aneurisma

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Una persona puede tener durante toda su vida un aneurisma cerebral y no saberlo.

De hecho, se estima que entre el 1-2% de la población mundial tiene aneurismas y muchos de ellos no están diagnosticados puesto que, generalmente, no crean problemas de salud y no dan síntomas.

¿Qué es un aneurisma cerebral?

Se trata de un defecto, congénito o adquirido, que provoca un ensanchamiento de la pared de una arteria cerebral.

Esta dilatación o protuberancia del vaso sanguíneo generalmente no presenta síntomas, a no ser que se haga más grande, se filtre sangre o se rompa.

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  • En caso de rotura se produce una hemorragia subaracnoidea (también llamada derrame cerebral o ictus hemorrágico), que puede ser realmente grave y que precisa tratamiento médico inmediato.

En la mayor parte de los casos, los aneurismas se detectan al realizarse pruebas para otras afecciones o cuando ya producen estas consecuencias más graves.

los Síntomas de un aneurisma

Como ya hemos explicado, en la mayoría de los casos el aneurisma no provoca síntomas, sobre todo si es pequeño. Pero, en el caso de que este sea grande, puede ejercer presión sobre los tejidos del cerebro con lo que los afectados podrían notar:

  • Presión o dolor arriba y detrás de un ojo
  • Que tienen una pupila más dilatada
  • Visión doble
  • Adormecimiento de un lado del rostro

No suele causar ningún síntoma hasta que hay una filtración o rotura

También puede suceder que se de una filtración de una pequeña cantidad de sangre, que puede provocar:

  • Dolor de cabeza intenso y repentino

En este caso se debería acudir inmediatamente al médico pues esta filtración de sangre podría ser un paso previo a una rotura del aneurisma.

Causas y factores de riesgo

Los aneurismas cerebrales pueden ser congénitos o hereditarios, o bien pueden aparecer a lo largo de la vida.

  • Son más frecuentes en los adultos que en los niños y en las mujeres que en los hombres, por un tema hormonal.

Hay una serie de factores de riesgo que pueden provocar que las paredes de los vasos sanguíneos se ensanchen y aparezca un aneurisma, o bien que si ya se tiene, este se rompa. Algunos de ellos son:

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  • La hipertensión
  • El tabaquismo
  • El abuso de alcohol y/o drogas
  • La diabetes
  • La hipercolesterolemia
  • Tras una lesión en la cabeza (aneurisma disecante)
  • Al padecer ciertas infecciones de la sangre (aneurisma micótico)

Tener antecedentes familiares de aneurisma cerebral, especialmente un familiar de primer o segundo grado, es también un factor de riesgo. En estos casos, se recomienda realizar un estudio médico para descartar que haya alguna afección.

Cómo se diagnostica un aneurisma

En el caso de tener algún síntoma que haga sospechar de un posible aneurisma, o bien, tener antecedentes familiares, el médico puede recomendar realizar alguna de las siguientes pruebas de diagnóstico:

  • Tomografía computarizada (TC). Es la primera prueba que se realiza para averiguar si hay sangrado en el cerebro y son imágenes bidimensionales del cerebro.
  • Angiotomografía computarizada (Angio TAC). Se trata de una variante de la anterior en la que se inyecta un tinte que permite observar mejor el flujo de sangre en el cerebro, y puede determinar la presencia de un aneurisma.
  • Imágenes por resonancia magnética (RM). Se usa un campo magnético y ondas de radio para obtener imágenes detalladas del cerebro, bidimensionales o tridimensionales. Se pueden evaluar las arterias en detalle (angioresonancia) para detectar la presencia de un aneurisma.

Hay que hacer pruebas de imagen para analizar el cerebro

  • Arteriografía cerebral. El médico inserta un tubo delgado y flexible en una arteria grande (por ejemplo, la ingle) y lo hace llegar, pasando por el corazón, hasta las arterias del cerebro. Después inyecta un tinte especial en el catéter para analizar, mediante una serie de radiografías, si existe alguna afección en este órgano. Es la prueba más invasiva y se realiza cuando las anteriores no han dado información suficiente.

¿Siempre de debe tratar un aneurisma?

Tras el diagnóstico de aneurisma, es el neurólogo quien debe valorar si se debe tratar o no ya que el tratamiento es quirúrgico y toda intervención neurológica conlleva un riesgo. Esto dependerá de varios factores:

  • La edad y salud general del paciente
  • El tamaño y la ubicación del aneurisma
  • Los antecedentes familiares
  • Si existen afecciones congénitas que puedan aumentar el riesgo de rotura

En el caso de que se decida tratar el aneurisma puede hacerse mediante distintas técnicas de neurocirugía como el grapado quirúrgico, la embolización endovascular o un desviador de flujo para sellar el aneurisma y así evitar una rotura en el futuro.

Prevención

La mejor forma de prevenir los aneurismas, o evitar que se rompan si ya se padecen, es llevando un estilo de vida saludable para una correcta presión arterial.

Esto sería mantener una dieta equilibrada, adelgazar en el caso de tener sobrepeso, hacer ejercicio físico, evitar el tabaco y disminuir la ingesta de alcohol.

la relación entre ictus y aneurisma

La Dra. María Alonso de Leciñana, Coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología aclara cómo estan relacionados ictus y aneurisma exactamente.

  • Lo primero que hay que recalcar es que son dos cosas distintas.

ICTUS: Se denomina ictus a cualquier trastorno brusco en la circulación sanguínea del cerebro. Y un ictus puede ser producido o bien por una oclusión arterial (el 85% de los casos) o por hemorragia (el 15%).

ANEURISMA: el término aneurisma cerebral o craneal hace referencia a la existencia de una zona débil en la pared de un vaso sanguíneo del cerebro. Generalmente esta debilidad en la pared del vaso se manifiesta con una dilatación anormal en esa zona.

Si el aneurisma se rompe causa un ictus pero puede no suceder nunca

  1. En algunos casos, la dilatación que se produce en el vaso sanguíneo como consecuencia de un aneurisma cerebral puede seguir creciendo. Si no se rompe y pasa al lado de una estructura nerviosa, el aneurisma, al crecer, irá empujando esa zona del cerebro y los pacientes experimentarán diversos síntomas dependiendo del tamaño de esa alteración y la zona que se vea afectada.
  2. En el caso de que se rompa, se producirá una hemorragia, que ya sí afectará a la circulación de la sangre en el cerebro, y por lo tanto estaremos hablando de un ictus hemorrágico.

Por esa razón, existe relación entre los aneurismas y los ictus, ya que las personas que presentan un aneurisma cerebral tienen mayor riesgo de sufrir un ictus hemorrágico.

Pero esto no significa que todas las personas que presenten un aneurisma, vayan a sufrir un ictus, ya que en muchas ocasiones un aneurisma no llega a tener ninguna consecuencia para los pacientes que lo padecen.

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Por Nuria Blasco