Por Meritxell Batlle Cardona

El verano y las Islas Baleares van estrechamente ligados. A pesar de que es un destino para visitar todo el año, el clima y su costa lo convierten en un edén para las vacaciones.

Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera dan la bienvenida al turista con un elemento común: mucha naturaleza. Aquí, playas de agua cristalina y senderos verdes se entremezclan con coquetos pueblos, puertos y ciudades.

A cada uno nos gusta disfrutar de las vacaciones de un modo diferente, dependiendo de nuestros intereses y con quien se viaja. Este artículo ofrece 14 ideas para elegir isla según nuestras preferencias.

Catedral de Mallorca. Mallorca, la más cultural

1 / 14 Mallorca, para quien busca cultura

En Palma de Mallorca hay visita obligada: su catedral. Declarada Monumento Histórico-Artístico, “La Seu”, como se la conoce popularmente, es el patrimonio artístico más emblemático de las Islas Baleares.

Es además el punto de partida para conocer el resto de la isla. Deia sorprende con su núcleo de casas tradicionales mallorquinas, que además ha sido lugar de peregrinaje de artistas y escritores y ahora rezuma cosmopolitismo y ruralidad a partes iguales. Cerca, Valldemossa se alza con un imponente palacio en el que se alojaron artistas como Santiago Rusiñol.

En el norte, Alcudia invita a descubrir sus monumentos, restos de muralla y casas señoriales, y Pollença a conocer el Calvario, varias iglesias y el cercano Santuario del Puig de Maria al que se sube tras 45 minutos de camino para disfrutar de las vistas.

Serra de Tramuntana. Mallorca, para quien busca montaña

2 / 14 Mallorca, para recorrer montaña

La costa noreste de la grande de las baleares está dominada por la Sierra de Tramontana, que se extiende desde Ardatx hasta Formentor. Declarada Patrimonio de la Humanidad en su categoría de Paisaje Cultural, fue la responsable de atraer a los primeros viajeros que llegaron a Mallorca impresionados por sus paisajes.

Cuenta con miradores sobre el mar, pueblos hechos a golpe de piedra, campos de naranjos... y una extensa red de senderos para conocer todos sus atractivos.

Si uno prefiere adentrarse a estas montañas en coche, desde Alcúdia hay que seguir todas las curvas de la carretera, que discurre entre paisajes rocosos y el verdor del bosque, para alcanzar la meta: el faro de Formentor. 

Mallorca, bosque

3 / 14 Mallorca, para adentrarse en el bosque

Junto al mar, el bosque es otro de los principales atractivos de Mallorca, donde los pinares rozan el mar. La Sierra de Tramontana atesora espacios verdes entre los que conectar con la naturaleza, como el valle de Orient.

Además, para aquellos que se encuentren cerca de Palma, el bosque de Bellver es la excusa perfecta para hacer excursiones, picnics y algún que otro deporte en sus 126 hectáreas. Dentro, se encuentra el Castillo de Bellver, desde donde se puede contemplar la ciudad, el puerto, la Sierra de Tramontana y el Pla de Mallorca. 

Aquellos que quieran adentrarse a Mallorca a través de sus bosques, pueden recorrer la Vía Verde que va desde Manacor hasta Artá y que sigue el antiguo trayecto del ferrocarril. Es un camino bastante llano que recorre el interior de la isla, con paisajes de agricultura tradicional y bosque mediterráneo.  

Menorca, para escaparse en barco

4 / 14 Menorca, para escaparse en barco

Una de las mejores formas de conocer Menorca es en barco, ya sea recorriéndola de cala en cala durante varios días o haciendo alguna excursión puntual. Las aguas que la rodean estallan con diferentes tonos de azul y, al acercarse al litoral, suelen ceder el paso al turquesa.

A bordo, se puede sentir el salitre y el olor a mar, pero también contemplar la isla desde otra perspectiva: comprender cómo los bosques rozan el mar y las calas juegan a esconderse y aparecer.

Navegar también es la oportunidad perfecta para hacer snorkel y submarinismo lejos de la zona costera. O, simplemente, para observar la puesta y la salida del sol en completo silencio. 

Menorca, gastronomía

5 / 14 Menorca, para los amantes del buen comer

Menorca fue y sigue siendo tierra de payeses, pescadores y ganaderos, una isla de tradición donde la gastronomía tiene mucho por ofrecer. Uno de sus tesoros es el queso artesano de lecho cruda de Denominación de Origen Protegida Mahón-Menorca, perfecto para acompañar con algún vino local y varios embutidos menorquines. 

Otras perlas de la comida de la isla son la caldereta de langosta, arroces de pescado, marisco y carne como conejo, raya al horno, berenjenas rellenas o la tradicional sopa oliaigua. Todos ellos saben mejor si se comen en algún pueblo de interior o frente al mar mediterráneo.

Menorca, para caminar

6 / 14 Menorca, para hacer senderismo

Para recorrer Menorca, la isla cuenta con el Camí de Cavalls 360º, un sendero ancestral que nació con finalidades militares alrededor del siglo XIV. Ahora, se ha convertido en una ruta senderista y de BTT reconocida a nivel internacional.

Menorca ocupa alrededor de 700 km2, con 50 km de distancia de este a oeste entre los puntos más alejados, y poco más de 20 de norte a sur. Recorrer esta ruta es adentrarse por prácticamente todos los ecosistemas mediterráneos y contemplar toda la biodiversidad de Menorca.

El norte sorprende al senderista con paisajes abruptos, humedales y calas muy diversas, mientras que el sur se presenta más llano y homogéneo, con playas de arena fina y blanca rodeadas por pinares.

Ibiza para visitar pueblos

7 / 14 Ibiza, para ir de pueblo en pueblo

Existe una cara muy rural de Ibiza, una que se aleja de la masificación y que conecta con su versión más genuina. Se conoce visitando su interior y perdiéndose por pueblos como Santa Eulària des Rius y sus fortalezas, Santa Gertrudis de Fruitera y su plaza de la Iglesia o Sant Carles de Peralta y su ambiente bohemio.

La ruta por estos pueblos suele iniciarse en la ciudad de Eivissa, que atesora el conjunto monumental más importante de la isla: Dalt Vila. Se asienta sobre el promontorio amurallado con callejuelas encaramadas, donde se encuentran el Museo de Arte Contemporáneo, el Arqueológico, la Catedral y el Ayuntamiento.

Ibiza, para quien busca relax y actividad a la vez

8 / 14 Ibiza, para quien busca relax y actividad a la vez

Esta cara rural y tranquila de Ibiza contrasta con su faceta más conocida: la fiesta. Desde enormes discotecas hasta pequeños chiringuitos, pasando por calas como la de Benirràs donde los tambores resuenan al anochecer, la isla cuenta con una oferta de ocio para todos los gustos.

También las playas reflejan esta doble personalidad, con calas escondidas y extensos arenales en los que practicar deportes de aventura. Ibiza es bullicio y es calma, y cada uno puede aferrarse a lo que más le convenga.

Formentera, para quien busca playa

9 / 14 Formentera, para quien busca playa

La pequeña de las baleares tiene poco que envidiar al resto de islas. A pesar de su tamaño, en Formentera hay naturaleza a raudales, patrimonio cultural y un entorno que invita a desconectar.

Sus más de 20 kilómetros de arenales se extienden con playas de arena blanca, calas íntimas y acantilados donde disfrutar del Mediterráneo en calma. La Posidonia, declarada Patrimonio de la Humanidad por su valor ecológico, y la transparencia de sus aguas convierten Formentera en un destino idóneo para relajarse y hacer submarinismo. 

En el norte, la playa de Ses Illetes invita a pasar un día junto al mar, ya que está dotada de restaurantes, hamacas y sombrillas. En el sur, el Caló des Moro contrasta con sus rocas galardonadas con casetas de pescadores. Junto a esta cala, se extienden dos de las imágenes más icónicas de Formentera: las playas de Els Arenals y Migjorn, cinco kilómetros ininterrumpidos de oleaje suave y arena blanca.

Formentera a dos ruedas

10 / 14 Formentera, para recorrer a dos ruedas

Formentera hay que recorrerla respetando su ritmo, sin prisas. Por esto, la bicicleta es el mejor medio de transporte tanto para dejarse empapar por su esencia como por ser la forma más ecológica. 

De hecho, la isla se presta a ello con 32 rutas verdes que pueden recorrerse en bicicleta o a pie, desde donde descubrir playas solitarias, pueblos en medio del campo, conjuntos megalíticos, molinos, humedales, dunas... El camí de Ses Illetes y la vuelta al Estany Pudent son las rutas más populares.

Para los que la bicicleta no sea lo suyo, también pueden optar por la moto. Ambos vehículos se pueden alquilar en La Savina, donde llegan los barcos que zarpan del puerto de Ibiza. 

¿En familia? Mallorca

11 / 14 ¿En familia? Mallorca

Recorrer Palma, ir a alguno de sus parques como el de Sa Faixina o Sa Riera, perderse por pueblos como Sóller o Fornalutx, descubrir un nuevo mundo en las cuevas del Drach y dels Hams, surcar sus mares, coronar los castillos de Bellver, Alaró y Santueri... en Mallorca hay plan para todos, ¡también para los más peques!

Podrán además disfrutar de la naturaleza en los senderos y bosques y pasar largos días en la playa. Algunas de las más adecuadas para ir en familia son la de Formentor, S'Aarador o la de Muro.

¿Solo? Menorca

12 / 14 ¿Solo? Menorca

Menorca es un paraíso zen, un sueño viajero. Lo es por sus playas y aguas cristalinas, por sus senderos, por su gastronomía y por la calma que transmite.

Todos ellos son motivos suficientes para viajar en solitario a esta isla, adentrarse en las concurridas Ciudadela y Mahón y descubrir rincones inhóspitos tanto del litoral como del interior.

También para calzarse las botas y dejarse llevar por el Camí de Cavalls, para ponerse las mejores galas e ir a cenar a algún restaurante de renombre o para tumbarse en la toalla a leer un buen libro. 

¿Con amigos? Ibiza

13 / 14 ¿Con amigos? Ibiza

La oferta de ocio nocturno de Ibiza la convierten en la isla perfecta para ir con amigos. Sin embargo, también lo hace su variedad de playas y de pueblos de interior y sus mercadillos como el de las Dalias.

Desde deportes y actividades acuáticas hasta chiringuitos en los que ver el atardecer y una vasta oferta hotelera hacen de Ibiza un destino ideal para disfrutar con amigos. 

¿En pareja? Formentera

14 / 14 ¿En pareja? Formentera

La más pequeña también es la más íntima. Menos concurrida que el resto, invita a quedarse, pero con una condición: visitarla sin prisas, saboreando todos sus matices y disfrutando de todos sus atractivos.

Formentera rezuma magia, intimidad y romanticismo, creando un entorno ideal para parejas. Cuenta además con hoteles y centros de bienestar donde darse sesiones de talsoterapia en plena naturaleza. Por no hablar de los restaurantes frente el mar donde los colores rojizos rozan el agua cada amanecer y atardecer. 

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