Por Soledad López, periodista especializada en salud

La reducción de la contaminación ha evitado muertes prematuras
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La contaminación aumenta el riesgo de muerte prematura como lo hace el tabaco, la obesidad o el sedentarismo. Pero reducirla tiene un efecto protector.

La pandemia ha sido un auténtico banco de pruebas en este sentido. Por primera vez, un equipo científico ha evaluado el impacto de la reducción de la contaminación por el confinamiento durante la primera ola de la Covid en España.

Y ha concluido que esa mejora de la calidad del aire evitó muertes prematuras.

estudio de calidad del aire en españa

La calidad del aire mejoró de forma temporal durante la primera ola de la Covid-19, debido en gran parte a las restricciones a la movilidad, pero hasta la fecha se desconocía cómo había afectado esta reducción a la salud de la población en España.

Ahora, un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) publicado en la revista Environmental Pollution revela que esta mejora evitó alrededor de 150 muertes prematuras en las capitales de provincia del país.

Este tipo de estudios ya se habían hecho en China y en otras zonas de Europa, mostrando un número sustancial de muertes prematuras evitadas.

El estudio de ISGlobal, realizado junto con el Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), se ha centrado por primera vez en España y, en concreto, en 47 capitales de provincia.

  • En primer lugar, se evaluaron los cambios en los niveles de contaminación atmosférica –dióxido de nitrógeno (NO2) y ozono (O3)– durante los períodos de confinamiento (57 días) y desconfinamiento­ (42 días) de la primera ola de la Covid-19, entre marzo y junio de 2020.
  • A continuación, el equipo estimó el impacto de estos cambios de la calidad del aire en la mortalidad de la población.

Los efectos de la reducción del NO2

Los resultados del estudio muestran que los niveles de NO2 se redujeron en un 51% y un 36% durante el confinamiento y el desconfinamiento de la primera ola de la Covid-19, respectivamente.

Fue un descenso brutal y es lógico porque la mayoría de las emisiones de NO2 en las ciudades proceden de los vehículos, sobre todo de los diésel.

"Los confinamientos por la Covid-19 han llevado a reducciones sin precedentes en las concentraciones de NO2, especialmente cuando se aplicaron las medidas más estrictas para reducir la transmisión del virus, llegando hasta un 65% en algunas de las ciudades estudiadas", explica Hervé Petetin, investigador del BSC-CNS.

El impacto que tuvo esa mejora de la calidad del aire en la salud de los españoles ha sido también importante:

  • El estudio estimó que la disminución del NO2 evitó alrededor de 120 muertes prematuras durante el confinamiento y unas 50 muertes durante el desconfinamiento, es decir, un total aproximado de 170 muertes prematuras.

Poco impacto en el ozono

En el caso del ozono, la reducción fue tan mínima que no consiguió evitar la mortalidad prematura.

De hecho, el ozono se redujo solo un 1,1% y un 0,6% durante el confinamiento y el desconfinamiento de la primera ola respectivamente, e incluso aumentó en algunas de las ciudades más pobladas.

Por ello, se estima que la mortalidad prematura se incrementó en aproximadamente en 20 muertes en relación con este contaminante durante todo el período estudiado.

Carlos Pérez García-Pando, profesor ICREA y jefe del grupo de composición atmosférica del BSC-CNS que ha participado en el estudio, explica que esto ocurre por la siguiente razón:

  • "A pesar de las pequeñas reducciones medias de ozono durante el período analizado, hubo un aumento de los niveles de ozono en las ciudades más pobladas, especialmente Barcelona y Madrid".
  • "El ozono es un contaminante secundario que puede aumentar cuando se reducen los óxidos de nitrógeno en entornos saturados de este contaminante, como en las grandes áreas urbanas".

Mejorar la calidad del aire alarga la vida

Los resultados de este estudio revelan que la mejora de la calidad del aire evitó 150 muertes prematuras en las principales capitales españolas, pero probablemente el número es mayor.

Y seguramente se han evitado más muertes por dos motivos, explica Joan Ballester, investigador de ISGlobal que ha coordinado el estudio:

  • Por un lado, "el estudio se ha centrado solo en la capitales de provincia, pero hay otras ciudades con niveles de contaminación atmosférica muy altos y no se han incluido en el estudio", asegura.
  • Por otro, no se han tenido en cuenta la reducciones de partículas finas (PM2,5), otro indicador de niveles de contaminación. "Las reducciones de PM2,5 fueron modestas en comparación con las de NO2 pero contribuyeron muy probablemente a una reducción adicional de la mortalidad prematura", aclara.

En todo caso, si algo pone de manifiesto el estudio es el gran impacto de la contaminación en la salud humana.

"Estos hallazgos evidencian los grandes beneficios para la salud que supone la reducción de la contaminación atmosférica a corto plazo y, con reducciones permanentes de las emisiones, los efectos positivos podrían ser mucho mayores", afirma Ballester.